Brujas: un encanto sin hechizos
Brujas. No, no es lo que parece, esta ciudad tiene un encanto que hechiza pero no con esas artes ya que el nombre viene de la españolización del sustantivo original que significa puentes, así que hemos de saber que Brujas cuenta con más construcciones para pasar por encima del agua que con magas y hechiceras, aunque la magia no le falte. Esta ciudad, de las más bonitas de la zona flamenca de Bélgica, cuenta con un montón de placeres y facilidades para el turista. Su lengua es el neerlandés pero sus habitantes tienen una facilidad pasmosa con los idiomas por lo que no tendremos problemas para comunicarnos en inglés o en otros idiomas (francés, alemán…). Además la comunicación en transportes también es muy buena, aunque la mayoría de los puntos más interesantes son peatonales por lo que despreocúpense del transporte y caminen. Incluso podríamos no hacer noche en Brujas ya que los trenes a las ciudades próximas son continuos pero para aquellos que se hayan enamorado de este paraje y deseen disfrutar también de su noche, estas son algunos de los hostales Brujas: el céntrico B&B Calis, el romántico Andre's Bed & Breakfast, o bien el hostal de mochileros Snuffel Backpacker Hostel. Calles estrechas, empedradas y serpenteantes, casas de colores, canales, olor medieval…son algunas de las razones que han hecho del casco histórico Patrimonio de la Humanidad. Reconstruida y restaurada sorprende por su estilo predominante, el neogótico, y sus continuos monumentos. La plaza Mayor alberga el campanario, de más de 80 metros, y el Hallen, mercado que en sus orígenes vendía estrictamente lana y paño. La Atalaya es el símbolo de la ciudad, antiguamente desde allí se la vigilaba de incendios y posibles altercados, ahora sirve para ver una de las mejores vistas, aunque tanto escalón es dificultoso merece la pena. El palacio Provincial del siglo XIX y las casas flamencas del XVI y XVII se encuentran a los alrededores y es que en Brujas los ojos no descansan nunca, mires donde mires se encontrará un elemento a admirar. La plaza Burg, cercana a la anterior por la calle Breidelstraat, alberga históricos edificios como el Palacio de Justicia, el Ayuntamiento y la Probostía. Además está la Basílica de la Santa Sangre, donde se guarda según la tradición, la sangre de Cristo que trajo un conde de Flandes en uno de sus viajes a Tierra Santa, uno de las construcciones más visitadas. La Catedral de San Salvador o La Iglesia de Nuestra Señora son otros monumentos religiosos a ver de una belleza artística grande, la primera por ser la parroquia más antigua de la ciudad y la segunda por tener una torre de ladrillo de gran longitud. Además de la arquitectura la cultura continúa con una nutrida agenda que tiene la ciudad. Museos como el Arqueológico, el Groeninge o el Arents House son dignos de visitar, exposiciones que se actualizan continuamente, música en directo anunciada en la puerta de bares y cafeterías y eventos en centros culturales, rematarán la visita. Pero sobre todo den paseos sin rumbo, los encantos mayores se esconden en cada piedra de sus calles. Por: Almudena Corral Almudena es una viajera independiente que, antes de trabajar como escritora para HostelBookers recorrió varios continentes descubriendo las maravillas de sus ciudades y pueblos. En su estancia en Bélgica descubrió hostales de calidad y económicos donde alojarse.































