twitter
facebook
Rss
viernes 25 de mayo del 2012
Lea, publique y comparta su conocimiento
Usuario Clave ¿Olvidó su clave?
¿Iniciar sesión automáticamente en cada visita?
Inserte su correo electronico

Nevando sobre los cedros

veces visto 61 Veces vista   comentario 0 Comentarios

Nevando sobre los cedros

Mientras los copos de nieve cubrían los cedros y los camuflaban bajo un gigantesco, brillante y cegador manto blanco, me di cuenta que me había quedado solo.

Al lado de aquellos imponentes árboles de firme presencia, yo al igual que ellos me quedé inmóvil como una estatua, paralizado por el penetrante frío que entraba por todo mi cuerpo y me atravesaba como una daga afilada y cortante que me llegaba hasta los huesos.

Poco a poco, la silueta de tu menuda figura se iba difuminando a cada paso que dabas, aunque todavía se podía adivinar la redondez perfecta de tus caderas, con aquel insinuante movimiento, tan “a lo cubano”, que siempre te caracterizaba cuando caminabas con esos pasos acompasados y ese ritmo premeditado tan “marca de la casa”, que mantenías al moverte. Esos pasos que irremediablemente te iban alejando cada vez un poco más de mí, sin que yo pudiera hacer nada por impedirlo.

Mis piernas se habían quedado heladas, al igual que  mi corazón. Es curioso comprobar como el músculo cardiaco, en otro tiempo “corazón de bolero”, ahora se había transformado en “corazón de iceberg”.

También el resto de mi cuerpo se había quedado petrificado por aquel ambiente gélido que como dardo paralizante me llegaba hasta el alma, anestesiándola de tal forma, que lo único que podía sentir de ella, era su ausencia.

Y seguía nevando sobre los cedros, lentamente, fuiste despareciendo de mi vida, en silencio, hasta que llegó el día que me olvidé de ti por completo.

Ahora, cuando miro para atrás, las pocas veces que suelo hacerlo, pues no dejo que la nostalgia se apoderé de mí, ya que sería absurdo acordarse de lo que “quise que fuera, pero que nunca fue”, solo me acuerdo de los cedros, de la nieve y del frío, pero nunca de ti, hasta incluso hay veces que ya ni recuerdo tu nombre.

En mi vida sigue habiendo cedros y nieva sobre ellos, y acaban cubiertos por miles y miles de copos que los tapan, y muchas veces hace frío, mucho frío, pero ya no hay sitio para ti en mis pensamientos que al igual que mis sentimientos, también se han quedado helados por el tiempo.

Clasificación: 1.0 (1 voto)
Acerca del autor
No hay información sobre este autor.
¿Tiene comentarios o preguntas para el autor?
Artículos recomendados
Experiencia versus Diferencia
Escrito por Manuel Velasco Carretero, Añadido: 07 de Jun, 2010
En referencia a la guerra entre los poetas de la experiencia y los poetas de la diferencia, decía José Manuel Benítez Ariza en
veces visto 181 Veces vista:   comentarios 0 Comentarios
Desiciones
Escrito por andresarbulu54, Añadido: 20 de Ene, 2010
A veces es inevitable todo lo que pueda pasar dentro de un servicio pastoral en la parroquia. Quiero narrar lo que me pasó, para que quede claro que nadie puede emplear actitudes negativas dentro de un servicio pastoral; porque es como expulsar a los miembros que están haciendo un servicio desinteresado.Mi...
veces visto 213 Veces vista:   comentarios 0 Comentarios
El Santo Grial, la leyenda
Escrito por carkelsor, Añadido: 11 de Mar, 2012
El Sant. Grial en la literatura medieval, es el cáliz sagrado que usó Jesucristo en la Última Cena y que más tarde fue buscado piadosamente por los caballeros del legendario rey Arturo. Según la tradición, el Grial lo guardó José de Arimatea, que recogió en él la sangre de Cristo crucificado. El cáliz...
veces visto 0 Veces vista:   comentarios 0 Comentarios
(Sin calificación)
Ausencia
Escrito por Miguel Palacios, Añadido: 30 de Dic, 2008
Cuando veas una hermosa frase, que despechada flota en el espacio...¡Ahí estaré Yo!   ; & nbsp; &nb sp;   ; & nbsp; &nb sp;   ; Cuando veas un verbo furibundo,que dormita olvidado en el espacio...¡Ahí estaré Yo!, &nbs p; &n...
veces visto 758 Veces vista:   comentarios 0 Comentarios
Un piloto enamorado
Escrito por Alejandro Rutto Martínez, Añadido: 19 de Feb, 2008
El viejo almendro con sus cuatro metros de alto y sus ramas extendidas en todas las direcciones era uno de nuestros mejores amigos en aquellos años en que las sonrisas de la infancia adornaban nuestros rostros curtidos por el sol calcinante de la mañana y por la arena recogida en las excursiones permanentes...
veces visto 2765 Veces vista:   comentarios 1 Comentarios


Nombre:       Email:    
Nuestro boletín