Anunciese Aquí

Registro automático

Acceder con Twitter Acceder con Linkedin Acceder con Facebook

top articulo
twitter
facebook
Rss
lunes 23 de abril del 2018
Lea, publique artículos gratis, y comparta su conocimiento
Usuario Clave ¿Olvidó su clave?
¿Iniciar sesión automáticamente en cada visita?
Inserte su correo electronico

Cuando la visión de la vida es demasiado estrecha

veces visto 1008 Veces vista   comentario 0 Comentarios

Muchas personas decepcionadas con la iglesia y con un dios castigador que nunca da respuestas absolutas ni aclaraciones sobre las muchas dudas de hoy en día, dicen a menudo: «El cuento de Dios lo creí por un tiempo, pero ya no más. Dios no existe».

Aunque si usted es una persona con una buena capacidad analítica, podrá cuestionarse a sí mismo si por ejemplo asiente a todo sin pensar, o se cree sencillamente lo que otras personas dicen sobre Dios.  Pregúntese: ¿pertenece usted al rebaño que necesita una iglesia de piedra, una tradición y una confesión y de este modo a sacerdotes dogmáticos, o es usted una persona de espíritu libre que ha aprendido a medir y sopesar, y que no cree a cualquiera que le quiera hacer cree algo, aunque sea la promesa de que Dios está aquí o allí, o incluso la justificación que el caos de este mundo es un «misterio» de Dios?

Ninguna persona le puede prometer a otra que encontrará a Dios por medio de las indicaciones y recomendaciones que ella le dé. A Dios no se le puede encontrar aquí o allá, Dios es la Vida en nosotros, en cada uno de nosotros. Por lo que encontrar a Dios significa por tanto encontrarse primero a sí mismo, en la consciencia de lo que Jesús de Nazaret instruyó a los hombres: «Yo, Cristo, Soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie llega al Padre si no a través de Mí.

En el Libro «Ésta es Mi Palabra», leemos que  las gentes de su tiempo confrontaron a Jesús de Nazaret con preguntas relativas a Dios: “Se acercaron a Jesús algunos que estaban llenos de dudas y dijeron: «Tú nos has dicho que nuestra vida y existencia provienen de Dios, pero nunca hemos visto a Dios, ni tampoco conocemos a ningún Dios. ¿Nos puedes mostrar a Aquel que Tú llamas Padre y único Dios?, pues no sabemos si hay un Dios». Y Jesús les respondió diciendo: «Escuchad esta parábola de los peces. Los peces de un río conversaban y decían: Se nos cuenta que nuestra vida y existencia proviene del agua, pero no hemos visto nunca agua, no sabemos lo que es. Entonces algunos de ellos, que eran más listos que los demás, dijeron: Hemos oído que en el mar vive un pez inteligente y sabio que sabe de todas las cosas, vayamos a verle y pidámosle que nos muestre el agua. Así fue que algunos de ellos se pusieron en camino para buscar al gran y sabio pez, hasta que por fin llegaron al mar donde éste vivía y se lo preguntaron.

Después de haberlos escuchado, éste les dijo: ¡Oh peces necios, que no pensáis! Aunque unos pocos sois listos, ya que buscáis. En el agua vivís y os movéis, y allí tenéis vuestra existencia; del agua venís y al agua volveréis. Vivís en el agua pero no lo sabéis. Del mismo modo vivís en Dios y sin embargo me pedís ¡Muéstranos a Dios! Cuando Dios está en todo y todo está en Dios».

De la Publicación gratuita. “Dios en nosotros”

Vida Universal

Ana Saez Ramirez

45.271.959 R

www.editorialvidauniversal.com

Clasificación: 1.8 (11 votos)

Está prohibido copiar este artículo. Artículo.org no permite la sindicación de sus artículos.
Acerca del autor
No hay información sobre este autor.
¿Tiene comentarios o preguntas para el autor?

Lo sentimos, pero no podemos procesar su petición en este momento. Por favor pruebe mas tarde. Si el problema persiste, puede contactar con nosotros pinchando sobre el enlace aquí.