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lunes 23 de abril del 2018
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El perdón: La llave de la felicidad

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En el libro “Un Curso de Milagros”, en la lección 121 dice que el perdón es la respuesta a nuestra búsqueda de paz, es el camino que conduce a la felicidad. También dice textualmente que ocurre cuando no perdonamos: “La mente que no perdona vive atemorizada, y no le da margen al amor para ser lo que es ni para que pueda desplegar sus alas en paz y remontarse por encima de la confusión del mundo. La mente que no perdona está triste, sin esperanzas de poder hallar alivio o liberarse del dolor. Sufre y mora en la aflicción, merodeando en las tinieblas sin poder ver nada”. “La mente que no perdona vive atormentada por la duda, confundida con respecto a sí misma, así como con respecto a todo lo que ve; atemorizada y airada. La mente que no perdona es débil y presumida, tan temerosa de seguir adelante como de quedarse donde está, de despertar como de irse a dormir. Tiene miedo también de cada sonido que oye, pero todavía más del silencio; la oscuridad la aterra, mas la proximidad de la luz la aterra todavía más. La mente que no perdona no ve errores, sino pecados. ¿Qué puede percibir la mente que no perdona sino su propia condenación? ¿Qué puede contemplar sino la prueba de que todos sus pecados son reales?” “La mente que no perdona vive atormentada por la duda, confundida con respecto a sí misma, así como con respecto a todo lo que ve; atemorizada y airada. La mente que no perdona es débil y presumida, tan temerosa de seguir adelante como de quedarse donde está, de despertar como de irse a dormir. Tiene miedo también de cada sonido que oye, pero todavía más del silencio; la oscuridad la aterra, mas la proximidad de la luz la aterra todavía más. La mente que no perdona no ve errores, sino pecados. ¿Qué puede percibir la mente que no perdona sino su propia condenación? ¿Qué puede contemplar sino la prueba de que todos sus pecados son reales?” Muchas veces nos negamos a perdonar a quien nos cometió un agravio por estar aferrados a tener la razón. Pensamos: “Como lo voy a perdonar si fue él quien me hizo daño, él es quien tiene que venir a disculparse, mientras eso no ocurra no lo perdonaré jamás”. El mismo Curso de Milagros dice: “Qué prefieres ¿tener la razón o ser feliz?” El hecho de aferrarse a tener la razón puede causarnos mucho daño. Nos quita la gran oportunidad que tenemos para ser felices. La felicidad sólo depende de nosotros, es una actitud ante la vida. Podemos elegir dejar de tener la razón y ser feliz aquí y ahora, o seguir tercamente enganchados en el orgullo, y pasar por la vida de una forma miserable e infeliz. Hay los que no perdonan porque dicen que este acto solamente le corresponde a Dios; “quien soy yo para perdonar”. Con toda certeza les puedo asegurar que Dios no perdona a nadie por la sencilla razón que Él no ve pecadores, no ve prostitutas, ladrones, asesinos, sólo puede ver lo que Él creó. Dios no juzga ni condena a nadie. Muchas escrituras están de acuerdo en que Dios es amor, por lo tanto si nosotros somos hechos a imagen y semejanza de Dios no podemos ser menos que amor. Entonces, ¿qué es lo que ve Dios en sus hijos? Amor, la única verdad de lo que realmente somos, lo demás es creación del ego. Nosotros si vemos prostitutas, ladrones, asesinos, juzgamos, criticamos y condenamos a nuestros hermanos y a nosotros mismos. El perdón es un regalo que nos ha dado el Universo, una herramienta purificadora, y citando nuevamente el Curso de Milagros: “El perdón es la respuesta a nuestra búsqueda de paz, es el camino que conduce a la felicidad” www.aprendiendoaperdonar.com

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