El silencio de muchos lugares en la noche, el eco murmurante intermitente entre nuestros oídos, a veces el volar de el aire frió sobre nuestras estrechuras o el crujir de la puerta mientras las admiramos, ¿Es signo, presencia o señal de alguien que nos merodea?
Quizás muchos de los lectores no se expliquen a que lleva mi afirmación, conlleva mas que a una simple vista de una situación talvez humana, a lo que precede a hechos que implican cierta relación entre esta historia y el destino y sus maneras de sortear nuestro fin en el merodear de lo que no vemos y esta en nuestra espera.
Los alumnos del grado once del colegio Manuela Beltrán en Soacha en el Distrito Capital, organizaron un
Viaje a Cartagena, para celebrar la graduación que se efectuaría en días posteriores. En la época de Diciembre es muy común que en muchas de las costas colombianas exista sublevación del mar frente a sus márgenes o “mar de leva”, en esta época se había anunciado en muchos medios nacionales que existía amenaza de “Mar de Leva” , especialmente en costas cercanas a Cartagena, Santa Marta y Barranquilla.
No obstante, los muchachos quizás no conocieron o por caso omiso olvidaron esa situación y en un desenfreno incontenible un grupo de doce de ellos (Sin confirmarse) se adentraron a las cercanías de la orilla donde en un traspasar del tiempo una inmensa ola estimada en 3 metros los cubrió, tres de ellos quedaron atrapados, uno de ellos Brayan Andrés forceando entre las olas logro milagrosamente salir ileso mientras sus compañeros Andrés y Hernando murieron ahogados por las aguas del mar sobre sus cuerpos.
La tragedia enluto a la institución, pero días después se efectuó la graduación del grado con la presencia de Brayan Andrés sobreviviente de la hecatombe, él tratándose de recuperar de ese triste suceso, mantuvo su vida normal con la fortuna de saber que milagrosamente había escapado de la muerte y había recibido una nueva oportunidad para seguir viviendo.
Cuatro días después de la graduación, salió a trabajar con un maestro de obra que lo había contratado recientemente para realizar una obra, el efectivamente cumplió su cita y llego al lugar, estando ya allí, subió a la terraza de la casa donde el maestro de obra le pidió le arrimara una mezcla de materiales, en el instante una boquilla metálica se toco con unos cables eléctricos cercanos el, y lo electrocuto. El joven murió horas después.
Como en un conocido filme de terror, la muerte alcanzo al muchacho como ha si se predijo en un principio.
La situación corresponde a un destino fijado, según versiones de ocultistas la muerte predestina una fecha, un lugar y una hora para morir cuyo efecto concibe el transcurrir de otros de manera parecida, quien se escapa de ella altera el normal recorrido de las siguientes muertes, por lo tanto “la pieza del rompecabezas perdido” debe volver a su lugar.
Si se estableciera que la muerte tiene una personificación definida en forma de yugo o chacal (por ejemplo), se hablaría de un humano que esclaviza y persigue a quienes no aceptan su directrices, pero como es explicado en un aspecto sin genero ni numero es el destino misterioso y enigmático que no espera, ni cautela, solo persigue.
Nadie sabe cual era el destino de Brayan Andrés, solo podemos concluir que si se hubiese pensado que él debía morir en Cartagena habría logrado escapar de la muerte, y de cierta manera burlarla desconociendo que ella estaba en búsqueda de él, en la espera de que no se saltara de su lista, significando así que sí debía morir en aquella ocasión y que cualquier fuerza sobrenatural habría impedido que esto ocurriera, con la certeza de que el destino cobraría su osadía con la persecución eterna.
- En memoria de Andrés Narváez, Hernando Torres y Brayan A. Ortiz-
Por: Walter Surmay
Valledupar - Colombia
Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=235
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Walter Surmay Bersinger - Valledupar, Colombia
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