Convertidas en el componente opuesto a la Iglesia Católica (1) en la región, infunden la ley de la verdad sobre la opinión de los hombres y sobre la aparente inspiración que aducen sus actos de buena fe y en nombre de Dios. Se basan en la existencia de Dios como único sentir, vivir y existir de la raza humana, (hecho que no es refutable) y en la extralimitación de la vida como acto de sometimiento a él, y en las opiniones de un oráculo, enviado de Dios, que llaman pastor.
Atraen innumerables personas de varias clases sociales, culturales y sexuales, todo bajo la falsa bandera de la salvación, se superponen sobre la verdad divina e inventan su propia interpretación, a veces manipuladora de los textos sagrados, y aunque esto no es mas que el abrebocas de un teatro estadounidense montado a principios del siglo XX, el problema y la controversia aun es mayor, cuando se observa las grandes sumas de dinero que estos perciben por donativos, contribuciones de la comunidad, y aun peor por propaganda política.
Aunque no se puede generalizar, la poca unificación de esta comunidad y las innumerables manifestaciones que de ella se desprenden, han creado miles de cientos de congregaciones de distintos nombres, estilos y creencias. Algunas son extremadamente fantasiítas, con hechos en los cuales sus actos rayan la demencia y la incoherencia vehemente de su promulgación y forma de infundir credo, convirtiéndolas por ende en una amenaza aviva contra la sociedad y las libertades individuales que profesa la constitución, cuando aun de manera vulgar e inescrupulosa sus propios actos no dan fe, de la verdad que promulgan y de la concepción cristiana de la que dicen provenir.
Otras más fanáticas, imponen la ideología armagedónica, mediante el alarmismo desbordado de la llegada de Jesucristo y la trama utópica que conlleva el juicio final, a este nivel sumergen a sus creyentes en un margen de intimidación y de tal sujeción hasta el punto de transfigurar a su antojo la interpretación de la Biblia, y convertir esta exégesis en el patrón principal de comportamiento cuyo lucro no es mas que la imposición aplastante de su voluntad sobre la real voluntad divina.
Como si fuera poco, la supresión emocional y el evento de la desnaturalización del hombre como individuo indeleble de la sociedad, crean un espacio de aislamiento que conviven en el mismo ser junto con las imposiciones que el ambiente de estas iglesias abre hacia el camino de la verdad no correcta del credo cristiano y el relativo exterminio de la expresión y el desarrollo normal de la libre personalidad y sexualidad del hombre.
La corrupción, su quizás mayor e insistente problema, invade los fondos destinados a la manutención de las congregaciones y los clérigos, las constantes denuncias de abusos y excesos de los pastores develan una profesión lucrativa y dependiente de las contribuciones honestas de los fieles en pro de su iglesia, Lujosos autos, casas, propiedades, cuentas bancarias, viajes y estudios en el exterior, y lo que parece ser una doble vida moral y social, hacen parte de los mas altos lideres de la Iglesia evangélica y de las esferas anidadas en el negocio del Ministerio de Dios en la tierra. Muchos casos de corrupción saltan a la vista como el enriquecimiento ilícito a costas de los fondos de beneficencia y aportes subjetivos a la construcción de nuevas iglesias. Aunque drásticamente los pastores deben ser pagados en casos usuales por la misma iglesia, la abundancia en la que viven algunos, la exuberancia de sus modos de vida, junto con la plétora y demasía de los bienes y posesiones dentro y fuera de sus residencia, revelan la desproporcionalidad que existe entre las personas que asisten a este tipo de iglesias y las personas que lideran estas iglesias, y que viven a base de los donativos a veces escasos de iglesias generalmente humildes.
Todo esto sin anotar las denuncias sobre violaciones, acoso sexual, discriminación cultural y sexual, y muchos actos concebidos por la misma Iglesia como parte de la Doctrina Evangélica Moderna.
(1) Se aclara que en la cita en la que se involucre, relacione, compare, confronte y/o determine sobre la Iglesia Católica y la Iglesia Evangélica, no existe apoyo, favorecimiento, beneficio o eventual propaganda en la cual el lector pueda y en base a el mismo, determinar o fijar su posición frente a estas, y así mismo las conclusiones e interpretaciones que del mismo, obtenga el lector, será producto de los hechos narrados en este articulo, y no de la intención misma del escritor aun partiendo de la referencia descrita entre ambas.
Nota: El autor de este artículo le es totalmente indiferente cualquiera de los dogmas descritos en este, consecuente con su labor, no describe, ni compara, ni relata hechos supuestos en el que se relacione su doctrina religiosa con cualquier otra religión descrita aquí.
Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=235
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Walter Surmay Bersinger - Valledupar, Colombia
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