Amplitud gigantesca que me consume,
Alimentan tu boca las yagas de mi piel,
Alimentan tus ansias las penurias de mi vida,
Te sedientas perverso al verme caer
Bastardo, mil antes bastardo
Hijo del tal, del igual, del talvez,
Bastardo, nacido de anclas del oscuro,
Me asfixia tu libertad, tu sufrimiento, tu dolor
Me ahoga tu palidez,
Envenemane esta vez,
Y devuelve la sonrisa que pasó,
Bastardo eres tristemente impuro
La mugre se pasea en tus interiores,
Hijo del nadie, de la soledad,
Hijo del rechazo, de la marginación,
Pídele a la muerte piedad,
Piedad, y un poco de sinceridad
Por que quizás entonces
Ya serás un poco más mortal,
Ríndete, a las pretensiones del desamor,
Deja que te trague la vertiginosidad,
La hecatombe, el dolor, la amargura,
Enmudécete, bastardo siempre inmoral
Déjate acabar por la posteridad,
Entrega tus restos al orador,
Para que sea, este el único testigo
De quien pudiese olvidar,
Que no fue concebido para nacer,
Por bastardo e inmoral,
Suicida el alma y un poco mas la fe,
Desgarra el latido más inmortal,
Más circunciso, más arruinado,
Mas profundo, y mas hundido
Prefiere que una flecha de espinas narcótica,
Atraviese el entre de las anchas de tu corazón,
Que este rencor tan mezquino
y esta agonía caótica,
Fulmine lentamente tu calma,
nota que no eres mas que tu,
Un bastardo lo de hoy,
Enfrenta lo que es,
Y Sabe lo que fue,
Y antes,
de que fueses otra vez su hijo,
Se siempre un bastardo,
Se siempre un maldito.
Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=235
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Walter Surmay Bersinger - Valledupar, Colombia
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