Te echo de menos cuando cae de madrugada el silencio hostil y me espanta el despertar nefasto de un recuerdo persistente, cuando me empeño en el pensamiento inútil de extrañar a un amor pasajero, cuando me motivo por esa chispa ilusa de ser feliz;
Te echo de menos cuando el día es gris, y reluce pálido y amargo para burlase de mi suerte, cuando el alma un poco acongojada se rehúsa como en reproche a entender a mi inspiración, cuando el dolor es tan inmenso que no quedan lagrimas para seguir llorando.
Te echo de menos, cuando agotado por la ira, me desborda la nostalgia y me abruma tu euforia, cuando me esquiva una sonrisa y me trastorna equivocado, cuando siento que he llegado sin saber a donde iba, cuando yendo a un lugar nada aguarda mi llegada;
Te echo de menos cuando la noche es larga y me perturba tu sigilo, cuando te tornas tan irreverente, y me conllevas con un alto a la mirada y me arrullas con un beso a lo escondido; cuando cruzan como legislados por la ira, esos momentos suicidas en los que suele habitar mi conciencia, cuando la cordura es odio, el odio es insistencia, y la insistencia es desamor;
Te echo de menos cuando descubro que vivo solo, alterado por el eco, y visitado por la brisa, cuando me enamoro de una roca y de anhelos vanos y cobardes, cuando en mi vida es novedad deslumbrarme por una estrella, y cuando lo que conlleva a un latido, es otro latido de agonía,
Te echo de menos por que lo eres todo, y suelo olvidarte por que siempre serás nada.
Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=235
|
Walter Surmay Bersinger - Valledupar, Colombia
|

Ver perfil
|