Sabes…ayer te veías muy bien…
Me enamoraste a penas te vi, y sentí ese deseo extraño de robarte por siempre y llevarte conmigo…
Siempre pensé que nunca te vería, pero veo que estas aquí, aun por un instante...
No sabes cuanto sufro por no verte, en especial cuando no duermo…
Duele tanto un beso, cuando no estas, que sufro por la nostalgia de recordarte, y la ganas de un abrazo…
Te has vuelto como mi príncipe de madrugada, solo sales a esta hora…Que romántico…
Tu carita, me desborda de alegría, tus ojos me toman y me enfrascan en los tuyos, y no hago más que dejarme…
Eres como el ángel que vigila mis sueños, ojala custodiaras mi corazón algún día…
Vienes siempre de gala como en espera de una cita inolvidable…
Ahora te ves tan tierno, que pareces sacado de mi mente…que ironía…
Apareces como de la nada, y aunque nunca me hablas, se que me buscas a mi…
Me entristece que nunca digas nada, aunque la verdad es que tu silencio me estremece…
Eres como mi melancolía y mis sueños, coinciden siempre de madrugada…
No sabes como duele no verte, duele tanto no encontrarte…
Pero verte aquí, es mi anhelo…mi ilusión…
Esperar todo el día, para encontrarte, es mi tesoro…
Duele tanto de verdad, que vivas aquí…
Duele tanto de verdad, que vivas en mis sueños…
Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=235
|
Walter Surmay Bersinger - Valledupar, Colombia
|

Ver perfil
|