El rol de un investigador, sin importar cual sea su área de conocimiento, se focalizada hacia la búsqueda de la verdad por medio de la sistematización de sus procesos inherentes a la investigación, de tal manera que ésta vaya dirigida al objetivo que se plantea. Mediante esto se evitará emprender actividades que demanden esfuerzos y dinero innecesario que, por otra parte, podría desviar la investigación de su fin último.
En todo caso, la necesidad de investigar está impulsada por la búsqueda de la verdad, donde existe en el investigador una tendencia a ser imparcial, de tal manera que éste sea objetivo ante sus conclusiones y reflexiones.
Cabe destacar, que esta objetividad es relativa, pues de un modo u otro, la percepción de la realidad que tiene el investigador influye en algún momento en el proceso de investigación. Dicha percepción depende de su sistema de valores.
Ahora bien, sólo se puede minimizar el efecto de la subjetividad. Si se pretendiera definir la realidad, esto resultaría muy engorroso, pues ella es relativa. Todo lo que un individuo toca o ve es percibido bajo su sistema de valores, convirtiéndose éste en una lente que filtra lo que rodea al individuo, evitando que él pueda ver más allá de su mundo interior.
Es aquí, donde el rol fundamental del investigador es abrirse a nuevas experiencias que generen cambios en sus constructos mentales, que le permita emprender su estudio en beneficio de la sociedad, redundando en mejorar de la calidad de vida de la misma.
Por: Hanays Eghle Montaner Medeléndez.
Licenciada en Administración Comercial egresada de la Universidad de Carabobo (Venezuela) en la XXXIII Promoción de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Escuela de Administración Comercial y Contaduría Pública, ocupando el cuarto lugar. Actualmente es asesora en trabajos de grado, tesis y proyecto comunitarios y Docente de la Universidad Bolivariana de Venezuela en la Unidad Curricular Proyecto I de Estudios Jurídicos.
Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=707