Si usted no sabe nada acerca de la música metálica tenga cuidado porque, de pronto, está desconociendo la forma de pensar de sus hijos menores o la razón de actuar del último de sus hermanos o sencillamente usted puede estar dentro del grupo indeseable de los "Gomelos". Y es que la Metálica no sólo es un género relativamente nuevo de música sino, también, para un grupo numeroso de muchachos, una filosofía, un estado espiritual, una regla infalible para interpretar o conocer el mundo de hoy, una cartilla de normas sobre el comportamiento, una manera de descargar toda la energía de sobra y, a veces también, una forma de hacer revolución social violenta sin necesidad de integrar un grupo guerrillero. Todo empezó por allá en la época en que Pastrana Arango y Gaviria Trujillo eran "medio hippies", es decir en la plenitud de los años sesenta, cuando del Rock and roll clásico se desprendieron varias tendencias que querían aportar alternativas más dinámicas de frenesí para lograr más adaptación a la "vía láctea". (Gonzalo Arango, Jota Mario y los nadaistas, cuyo maestro filósofo era Fernando González, estaban logrando desarrollar toda su capacidad para asombrar a la sociedad colombiana). Más adelante surgieron grupos como Led Zepelin (con su legendaria canción "escalera al cielo"), Black Sababath, AC/DC, Iron maiden (Doncella de Hierro, que era el nombre de una máquina de tortura de la edad media) y muchos otros que aparecen hoy como los precursores del Rock pesado o del "heavy metal", cuyos instrumentos únicos son una guitarra líder, un bajo, una guitarra rítmica y una batería. Actualmente, esta clase de música cuenta con muchísimas versiones de las que podemos mencionar el "Glam" con sus grupos famosos como el "Bon Jovi", cuya característica primordial es ser comercial, razón por la cual sus intérpretes lucen melenas bien arregladas y trajes vistosos, el "speed metal" creado por los grupos gringos como "Metallica" y "Slayer" e identificable por su ritmo acelerado, marcado claramente por la batería, el "power metal" caracterizado por la extraordinaria fuerza de su ritmo, de la voz del intérprete y la letra de sus canciones y el "dead metal", representado por grupos como el "Napalm dead", cuyas características son la "megasuperultrapesadez", la voz satánicamente desgarradora del cantante, la dificultad para entender el mensaje de la letra, el sonido distorsionado de las guitarras que raya en el ruido desesperante y el fanatismo de sus seguidores.
Por otro lado, es de recalcar la existencia de muchos grupos "atípicos", por no estar cazados con una versión en especial, como es el caso de "guns and roses", pero que, en materia de "anécdotas", nos pueden mostrar el transfondo de esa realidad musical. Algún día Axel Rose se encontraba en su lujosa mansión escuchando su música preferida, por supuesto la metálica, con su equipo de sonido a "todo dar", cuando una anciana, a punto de enloquecer por ese ruido diabólico, tocó a su puerta para pedirle, amablemente, bajar un poco el volumen de su equipo. Nuestro amigo Axel, quien salió personalmente a abrir la puerta, enfureció con la petición respetuosa de la viejita y sin responder palabra le descargó en la cabeza la botella de cerveza que estaba bebiendo. El incidente le costó unos buenos días en la cárcel. Pero eso no es todo. El también ha sido el protagonista de lo que algunos periodistas han llamado el "matrimonio más corto de la historia del rock". Sucesos de esta naturaleza son comunes a muchos otros grupos, pues lo habitual en los escenarios de conciertos es la agresión verbal y física de los integrantes de los grupos contra sus propios espectadores. Actos bochornosos como "guitarrazos", "puñetazos" o puntapiés a la gente cercana a la tarima principal, con el fin de exacerbar los ánimos para luego enloquecerlos con la iniciación del concierto, son casi de obligatorio transcurrir para la mayoría de las "bandas". El grupo "Kiss", por ejemplo, algún día en uno de sus conciertos hizo poner alguna cantidad de pollitos sobre la tarima para empezar a tocar mientras ¡los reventaban pisándolos o pateándolos! ¿Cómo calificar a esta gente? "Desquiciados", diremos todos los normales. "Delincuentes", dirán los más conservadores. Pero lo más asombroso del caso es que la mayoría de los "sardinos" de hoy sólo dicen: "¡¡muchos locos esos manes!!".
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