Celosa, pareces querer atormentarme por siempre, y mas cuando intento alcanzar el amor.
Y sabes soledad, no he perdido la esperanza por que jamás la tuve, quise imitar hacerlo sabia que eras y serás mi único amor.
Algunos me verán como maniático y quizás demente, pero al cabo su interés a descentrado mi atención, tanto al hecho de no tener sentido remoto en pensar en ellos o no.
Soledad, que vives en mi y en mi cama, tendida sobre el lecho de mis penas, desorbitada sobre el estrépito de mi rendicion, suave y lentamente fatal, evitándome existir y creer que acaso persisto indiferente a la normalidad.
Y que importa es mi realidad, permíteme llorar, soledad, por que se que seras eterna y que conviviremos por siempre, por que el maldito que comprendes y acompañas es aun nocivo, para si mismo.
Aun volando entre letras y letras de canciones aun no logro intuir la inefabilidad de mi mortalidad, letal, terriblemente letal, fallida e irrazonablemente fallida.
Dios que me escuchas decepcionado, sabes que eres al único a quien quiero escuchar, permíteme entender tus palabras en mi profundidad y llorar rendido a tu compasión.
Soledad, gracias por estar a mi lado, soledad te amo.
Dios, no me abandones.
Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=235
|
Walter Surmay Bersinger - Valledupar, Colombia
|

Ver perfil
|