Más de un mito se ha contado acerca de Maicao en su historia. En este año del octogésimo aniversario de su fundación, va siendo hora de aclarar los mitos y mostrar las verdades acerca de ésta, la ciudad de frontera más importante de la Costa Atlántica colombiana. Mito Número uno: Maicao se acabó. Verdad irrebatible: Maicao está más vivo que nunca. Su comercio no es el mismo de antes pero la creatividad de su gente la ha llevado a idear negocios alternativos y, por ahora, está lejano el día en que el notario pueda firmar el acta de defunción. Aún palpitan los corazones y los maicaeros siguen consumiendo el aire puro de la esperanza en un porvenir estable. Mito número dos: Maicao tiene una alta población flotante. Verdad sin discusión: en la primera década del siglo veintiuno la población de Maicao se volvió constante. El que se fue se fue y el que se quedó, se quedó. Antes la gente tenía un pie aquí y el otro en cualquier lugar del mundo. Hoy en día existe un mayor apego por la ciudad y ya se puede hablar de tres generaciones de maicaeros dedicadas a compartir los espacios urbanos y el contexto la multiculturalidad. Mito número tres: Maicao se está quedando solo. Verdad irrefutable: ahora la población es mayor que en cualquier otro tiempo. En estos momentos el número de habitantes es superior a 150 mil. Mito número cuatro: Maicao es el centro y dos o tres calles más. Verdad incontrovertible: Maicao cuenta con más de setenta barrios distribuidos en cinco comunas. Este mito fue creado por quienes hacen viajes fugaces al municipio fronterizo, visitan la zona comercial y se regresan a toda prisa, acosados por sus afanes. Cuando hacen un recorrido más tranquilo, comprueban con sorpresa el tamaño de una ciudad que, aunque de manera desordenada, crece constantemente. Mito número cinco: en Maicao todo el mundo vive del contrabando. Verdad irrefutable: Desde hace quince años se creó la Zona de Régimen Aduanero Especial de Uribia, Manaure y Maicao. Las mercancías entran legalmente a Maicao y legalmente salen. En esencia, el contrabando dejó de existir. Las autoridades, encargadas de garantizar el cumplimiento de las normas, pueden dar fe de esto. Mito número seis: el Maicao de antes era mejor que el de ahora. Verdad categórica: El Maicao de antes produjo mucho dinero, pero éste no se reinvirtió. Al contrario, los capitales fueron girados a otras ciudades del país o trasladados al exterior. En la bonanza ocurrió como en el pasaje bíblico: “unos se comieron las uvas y otros sufrieron la dentera”. Mito número siete: Maicao es aburridor. Verdad innegable: el que se quiera aburrir se aburre en cualquier parte aunque sea en Londres o París. Las personas se sienten bien en el lugar en donde encuentran amigos y algo a qué dedicarse. Y en ese sentido, la gente de Maicao, sus calles, su actividad comercial, sus casas, sus espacios comunes tienen una inexplicable fuerza para amañar a la gente.
POR: Alejandro Rutto Martínezhttp://alejandrorutto.blogspot.com/
Alejandro Rutto Martínez es un prestigioso escritor y periodista ítalo-colombiano quien además ejerce la docencia en varias universidades. Es autor de cuatro libros sobre ética y liderazgo y figura en tres antologías de autores colombianos. Contáctelo al cel. 300 8055526 o al correo alejandrorutto@gmail.com. Lea sus escritos en MAICAO AL DÍA, página en la cual usted encontrará escritos, crónicas y piezas hermosas de la literatura colombiana.
Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=525
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Lo bueno que vaya a hacer hoy, hágalo bien, por usted, por su familia y por su país
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12-23-2007 at 7:26pm
yono puedo alejrme de el