Hace unos días en la presentación del libro "MANUAL PRÁCTICO ELECTORAL" hermoso y muy práctico libro escrito por los colombianos José Carlos Molina y Edwin Solano como una ayuda a todas las personas vinculadas a los procesos electorales. Durante el programa, tomó la palabra el profesor Ramiro Choles Andrade, autor de la letra del himno a Maicao y decano de los escritores maicaeros y en uno de los apartes de su emotivo discurso manifestó que al lado de la "D", letra inicial de "democracia" era necesario escribir la "D" de dinamita por la peligrosa combinación de factores que se presenta a su alrededor y que incluye pasiones, acciones y reacciones de todo tipo. El profesor Choles tiene la valiosa virtud de poner a reflexionar a sus alumnos o a quienes algún día tuvimos el enorme privilegio de serlos. Y, a partir de su intervención he estado pensando en otras "D" relacionadas no solo con la democracia sino con los procesos electorales que, cada cierto tiempo, renuevan la nómina de funcionarios y miembros de las corporaciones de elección popular. Veamos algunas de esas palabras que, por casualidad, también se inician con la misma letra de democracia:
Decepción: Dícese del pesar que sufren los ciudadanos por el desengaño que le causan los gobernantes a quienes ayudó a elegir con su voto. Es directamente proporcional a las embarradas cometidas por los gobernantes. Se encuentra extendida en la mayoría de las ciudades y pueblos de Colombia.
Desengaño: Son las lecciones que se reciben gracias a las experiencias amargas. Como, por ejemplo, confiar en que el candidato cumplirá sus promesas y enfrentarse a la realidad cruda pero cierta de que esto, al final del período no ocurre.
Derrochar: gasto excesivo de dinero y otro recurso en las campañas electorales, lo cual produce curiosidad y temor. Curiosidad por saber de dónde sacan los candidatos esos recursos y temor debido a la sospecha de que después sean los mismos ciudadanos quienes, vía contratos leoninos, deban pagar esos exagerados gastos.
Despecho: un bajón en el ánimo a causa de los sucesivos desengaños sucesivos y que suele ser un desafortunado consejero para los electores. Cuando se decide con despecho normalmente se vota por cualquier candidato, distinto a los amigos de quienes fueron los causantes de la frustración. Resultado en la mayoría de los casos: el remedio es peor que la enfermedad.
Dinero: El más importante recurso en una campaña electoral. Su carencia suele producir deserciones, reversas, volteadas, desbandadas y soledades. Su posesión es garantía de acuerdos sólidos, cambios de preferencias, propaganda abundante, referencias generosas en algunos medios de comunicación y, además, atrae otros recursos de gran utilidad en los procesos electorales.
Divagar: lo que algunos candidatos hacen cuando hablan en público: Hablar o escribir sin propósito fijo y determinado. La mayoría de los programas de gobiernos están bien escritos, pero qué mal los exponen ciertos aspirantes. Le queda a uno la duda de si realmente participaron, aunque sea mínimamente, en su elaboración.
Docilidad: Características de algunos ciudadanos quienes han hipotecado su capacidad de decidir con un cacique y solamente votan por aquel candidato por el cual se les indica aunque el corazón, la razón y la conciencia les den otras sugerencias. El glosario de este tema es mucho más amplio pero la frase del profesor Choles me condicionó a buscar solo palabras con la letra D. Y aún así, por razones de espacio se quedan por fuera algunos términos, como por ejemplo: Demora, desesperanza, desilusión, despilfarro…
Solo espero seguir atentamente la lectura de "Manual práctico electoral" y escuchar nuevas frases de mi maestro para compartir con ustedes otras palabras involucradas en el terreno amplio y frondoso de la democracia.
POR: ALEJANDRO RUTTO MARTÍNEZ
http://alejandrorutto.blogspot.com/
Fuente del artículo http://www.articulo.org/autores_perfil.php?autor=525
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