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martes 18 de febrero del 2020
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Psicoanálisis, mito y verdad

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“Ese edificio nos solicita. Pues, por metafórico que sea, está indudablemente hecho para recordarnos lo que distingue a la arquitectura del edificio. O sea un poder lógico que ordena la arquitectura más allá de lo que el edificio soporta de posible utilización. Por eso ningún edificio, a menos que se reduzca a barraca, puede prescindir de ese orden que lo emparienta con el discurso. Esa lógica no se armoniza con la eficacia sino dominándola, y su discordia no es, en el arte de la construcción, un hecho solamente eventual.

Se mide con esto hasta qué punto esa discordia es mucho más esencial en el arte del psicoanálisis cuyo campo lo determina una experiencia de verdad: de memoria y de significación, mientras que los fenómenos que se descubren en él como los más significantes siguen siendo piedras de escándalo para los fines de utilidad en que se autoriza todo poder."

J. Lacan

 Mito, metáfora y analogía

En “Los tiempos mitológicos” Moreau de Jonnés, desarrolla un estudio comparado de los mitos antiguos. Considera que estos son representaciones desfiguradas de la verdad histórica y plantea a su vez divergencias respecto de cierta escuela que pretende ver en los dioses mitológicos la personificación de fenómenos de la naturaleza y fuerzas elementales argumentando que de acuerdo a los escritos más antiguos los hombres se mostraban bastante indiferentes con relación a la naturaleza “ En la Ilíada y en la Odisea son breves las descripciones de los lugares, y solo se ve en ellas lo que es rigurosamente necesario para localizar y poner en escena los hechos y los personajes.” Sostiene entonces que los dioses son la representación de los antepasados: los reyes y los padres que han tenido una participación decisiva en el proceso civilizatorio. La divinización de estos reyes o padres procede del culto a los antepasados, tiene su raíz más remota en Egipto y reconoce al menos tres causas fundamentales que se confunden en su expresión simbólica: La apoteosis, el culto a los astros y el culto a los animales “la personalidad del pontífice o del monarca deificado se hizo triple; además de su individualidad viviente, era también un astro en el cielo y un animal en la tierra, distintos los tres, y, sin embargo, identificándose en uno solo.”

El primer rito de la apoteosis que la historia ha confirmado proviene de Egipto. Osiris, a la muerte de su padre Amón, erige un templo para honrar su memoria. La muerte consistía en una transformación, el faraón una vez muerto, seguía velando por su pueblo y se comunicaba con este por vía de los oráculos que los sacerdotes dictaban en su nombre. Según el autor la apoteosis se continúa en los tiempos modernos en la canonización.

En relación al simbolismo sideral en el texto se infiere que el orden inmutable de los astros sirvió de inspiración a los pueblos cuyas sociedades comenzaban a formarse para organizar sus gobiernos de acuerdo con el orden celeste. “(...) los patriarcas se asimilaban primero, ellos y sus familias, a los siete planetas, de allí las siete familias primordiales que se encuentran al principio de todas las teogonias (...)” .

El culto a los animales se relaciona con las distintas actividades del hombre primitivo, los pastores por ejemplo acostumbraban vestirse con la piel de sus ovejas, los cazadores con las pieles de sus presas y más tarde acuñaron los hombres el nombre de los animales, con cuyas pieles se vestían, luego este nombre fue utilizado para definir a toda una tribu.

Con el correr del tiempo, dice Jonnés, el simbolismo sideral y el animal han llegado a combinarse en la representación de un solo dios; puesto que el estudio realizado lo lleva a la conclusión de que toda mitología tiene su origen en Egipto y que ha sido transmitida a los distintos pueblos por vía de sus colonias, tienen un tema en común al que más tarde cada pueblo le ha impreso su particularidad y su función es civilizadora.

En relación al argumento con que el autor desacredita la expresión de fenómenos naturales en la representación de los dioses sirviéndose de los textos de Homero, puede indicarse que la ausencia de referencias a lo natural, que se señala, se deba justamente a que su presencia esté indicada por la participación de los dioses. Si bien Jonnés arguye razones de peso para sustentar la indiferencia de los antiguos hacia los fenómenos de la naturaleza no tienen menor peso los fundamentos del propio autor en sentido contrario, en tanto una de las causas de la deificación de los soberanos se asienta en el culto a los astros “Después de haber terminado su paso por la tierra, el rey deificado retornaba a la estrella de donde creía que descendía su raza. (...) La astronomía fue el primer estudio de los pastores, atentos observadores de las noches serenas en Oriente.”

Ahora bien ¿ porqué se empeña Jonnés en desmantelar la representación de los fenómenos naturales del símbolo si su coexistencia no pudiese estorbarlo en relación al estudio que se propone?

Para poder dar respuesta al interrogante planteado se han de tener en cuenta las siguientes consideraciones:

1- La discusión acerca de que tipo de fenómenos representan los dioses mitológicos parece obedecer a un debate planteado entre dos escuelas: En “Glosario filosófico ” se hace una clasificación de las distintas teorías del mito agrupadas por épocas. La más antigua es la representada por Heródoto, Hecateo y Evémero de Mesina que entendían al mito como una representación deformada de la verdad histórica y consideran que los dioses eran reyes deificados. Para estos historiadores el análisis de los mitos consistía en una depuración de lo fantástico. El modernismo ya incluye un estudio comparado de la mitología, pero para los representantes de esta corriente, como el filólogo Max Müller, las divinidades son el resultado del sentimiento de temor de los hombres primitivos frente a los fenómenos naturales . La obra de Jonnés se encuentra a medio camino entre estas dos teorías, toma la concepción mitológica de los antiguos y el método de los modernos.

2- El símbolo se confunde con el signo. Mientras el primero puede reunir varias representaciones en una sola y al mismo tiempo una representarse en varias, el segundo determina una relación unívoca entre la representación y la cosa representada. En el capítulo dedicado a establecer un nexo entre el Amantis Egipcio y el Hades Griego, Jonnés hace la siguiente observación: “ A Osiris, señor del Amenti, se le denomina rey de la noche; su residencia está en el Occidente y posee la corona del Mediodía y del Norte. Ninguno de estos caracteres conviene a Egipto, país del sol, y la designación de Occidente no puede aplicarse al Africa, cuyas condiciones climatéricas son las mismas. Según las descripciones del ritual, se trata de una comarca lejana, de suelo bajo y que contiene estanques de fuego. Las largas noches y los largos inviernos que explican el título de región tenebrosa anuncian un pasaje de Septentrión. Con estos indicios, todo nos aleja, no solo de Egipto, pero también de la zona de los países cálidos. Busquemos, pues, más al Norte a una región a que puedan convenir estos signos”.

Dada esta correspondencia unívoca una representación, de acuerdo al autor, no podría al mismo tiempo referirse a hechos históricos y a fenómenos de la naturaleza. Por tanto se le impone tener que echar de los mitos a los naturalistas del mismo modo y tal vez con el mismo sentido con que Sócrates expulsa a los poetas de su república.

3- En relación al método con el que Jonnés incursiona en el estudio de los mitos se ha hallado una correspondencia con la concepción analógica de la filosofía tomista, específicamente con la llamada “Analogía de proporcionalidad (...) la realización intrínseca del concepto análogo vierte una participación de un concepto que se da de manera prioritaria y posteriormente en un analogado primero de manera plena y principal, mientras que este se halla de manera de manera derivada y deficiente en los analogados secundarios.” En el caso de “Los tiempos mitológicos” , consistiría en lo siguiente: el culto de los antepasados se da de manera principal en la mitología Egipcia y de manera derivada y deficiente en las demás mitologías.

En “La teoría del Simbolismo” E. Jones distingue la metáfora de la comparación, diciendo que la primera suprime uno de los términos de la segunda es decir: “en ella, las palabras “como” o “parecido” están suprimidas, aún cuando se hallan siempre implicadas” . (se puede aceptar como válida esta afirmación solo para el caso en que la labor inconsciente tome del yo una serie de ideas conectadas entre si, por vía de este tipo particular de relación lógica, y las someta al proceso primario, como sucede en el caso del sueño) Esta supresión de los términos de la analogía en la metáfora es la que le da su carácter inconsciente, es lo que implica que el sujeto actúe en la repetición identificado al objeto por el que es captado en el recuerdo. Es mediante la elaboración que el sujeto, en un momento posterior, puede hacer consciente el hecho de que “hace como” la imagen que lo fascina. Momento de angustia, de destitución narcicística en que el sujeto se descubre como objeto en el campo del Otro. Es decir, aparece determinado por las conexiones y sustituciones significantes que dan a la metáfora su carácter fúndante. Lo cual implica que no se trata de que la metáfora “suprima” sino que la analogía agrega términos para integrar la producción metafórica dentro del yo transaccionando con las exigencias de coherencia lógica que este le impone. Pero también en esto se distinguen dos órdenes: Simbólico e imaginario, siendo el primero el que determina el segundo y no a la inversa, implicando esto que la captación imaginaria tenga un sentido: La realización de deseos.

En “Psicología de las masas y análisis del yo” Freud dice que es como objeto del ello, que el yo se identifica al objeto materno, ubicando a la identificación como condición de la renuncia. En cambio Jones sitúa a la analogía en el origen de la metáfora y la hace equivaler a la identificación “En la comparación se señala una semejanza entre cosas que en otros respectos son diferentes (...) El sueño hace frecuente uso de este último recurso (...) la descripción muy complicada de una persona, puede ser comunicada identificando, es decir comparando, (...)”

En “La interpretación de los sueños” la analogía es presentada como una forma de relación lógica entre las ideas, dependiente de la actividad del yo en estado de vigilia. La labor del sueño somete dicha conexión a sus metáforas, en ese sentido las relaciones lógicas son tomadas como resto diurno. “La analogía, la coincidencia y la comunidad son representadas generalmente en el sueño mediante la síntesis en una unidad, de los elementos que la componen. Cuando esta unidad no existe de antemano en el material del sueño, es creada al efecto. En el primer caso hablamos de identificación (...)” En la cita claramente Freud se refiere a la identificación como efecto de la labor del sueño y a la analogía como proceso lógico dependiente de la actividad del yo, que se lea que procesos tales como los de la cita alcancen determinada representación en el sueño obedece a la adecuación a la que debe someterse una formación tal para hallar una determinada representación en el yo consciente. Situar entonces a la analogía en el origen de la metáfora no solo implica una lectura equívoca de los textos freudianos, sino además graves consecuencias para el edificio teórico. En primera instancia es la puerta de entrada para que en el “coloquio de Bonneval” Leclaire y Laplanche teoricen un inconsciente abierto a todos los sentidos, dando al preconsciente el estatuto de ordenador del discurso inconsciente. En segunda instancia y como corolario de la primera, se desconoce al falo como significante primordialmente reprimido en función del cual se ordena toda significación.

Jones equipara la noción freudiana de falo al pene y al hacerlo genera la necesidad teórica de referir el simbolismo a una serie de ideas, que llama “primarias”, de las cuales no puede explicarse como han tenido anclaje en el sujeto.

En “Lecciones de introducción al psicoanálisis” O. Masotta sostiene la concepción de Freud respecto del falo “Diré para tranquilizarlos que el Falo no es el pene (...) es la premisa universal del pene (...) es por la cuestión del Falo que la castración se introduce en la estructura del sujeto. (...) La noción o la estructura freudiana de complejo de castración sirve para dejar percibir la función de la falta en la constitución sexual del sujeto humano.” La noción de falta implicada por el falo como premisa universal, no solo tiene un lugar teórico en el psicoanálisis sino que es una noción central en torno a la cual se diferenciaran necesidad demanda y deseo, se define el objeto, la pulsión, la repetición, se organiza en fin el edificio psicoanalítico.

Cuando la pretensión de Jones es rescatar el simbolismo analítico de los desvíos jungnianos, su posición lo deja solidario de aquel al que se opone, fundando nuevos arquetipos a los cuales remitir los símbolos, cuyo carácter sexual lo diferencian del místico pero lo reintroducen en un campo del saber que lo excluye del psicoanalítico en tanto trata con una sexualidad ligada a la genitalidad – falo = pene -, y no a un cuerpo erógeno.

La referencia de la significación metafórica al falo implica, además, darle a la representación simbólica un valor estructural sin el cual ningún efecto de creación sería posible, por lo contrario conferirle al símbolo una relación simétrica a un conjunto de ideas anula el carácter enigmático de su formación y remite la función del analista a tiempos prefreudianos, cuando el sentido del sueño se buscaba en los diccionarios.

En “La metáfora del sujeto” Lacan toma de Pérelman la fórmula de la analogía y la opone a la de la metáfora. En la primera hay una relación de cuatro términos A es a B como C a D. Se determina una simetría entre tema y foro dada por equivalencia entre la relación de A/B por un lado y C/D por el otro. La metáfora en cambio se introduce sin consideración de ningún tipo de relación proporcional entre sus términos, tiene una dimensión de “injuria” dice Lacan “Pues es de ella que procede la injusticia gratuitamente hecha a todo sujeto con un atributo mediante el cual cualquier otro sujeto se anima a decentarlo (entamer) ” En la metáfora no se trata de relación ni de proporción sino de la sustitución de un significante por otro significante reducibles a una oposición fonemática y tiene efecto de creación que rompe la unidad armónica entre los términos. La ley del significante se sirve de la arbitrariedad de la palabra y somete las cosas a sus metáforas.

No obstante lo desarrollado acerca del texto de Jones, casi al final de su trabajo, define de manera muy económica lo que distingu sustituye por una configuración simbólica . A este respecto Pinciroli en “Notas acerca de una pregunta a Lacan” refiere la situación incestuosa que la ley prohibe, no a la actividad sexual con la madre “(...) siendo esa forma de realización menos que probable (...)” , sino a una “configuración” que implica la pretensión materna de situar al hijo como actor de su proyecto inconsciente. “La prohibición del incesto es, desde esta perspectiva, idéntica a la prohibición de reintegrar su producto impidiéndole la transformación de ese producto en lo igual a sí misma y, en este sentido, esa prohibición es igual a la ley del significante como ley de la pura diferencia”.

Verdad Histórica

Pese a su concepción analógica del símbolo, Moreau de Jonnés, en la descripción que hace de los procesos de deformación de los hechos históricos que han concluido en el mito, se descubre como una suerte de personificación de los mecanismos que Freud ha descripto como responsables de la formación del sueño, esto es: condensación y desplazamiento. “Los aedas y los rapsodas iban de ciudad en ciudad cantando en las fiestas públicas (...) Manejada por ellos, la tradición de los días antiguos se transformó en una crónica escandalosa (...) en que las ciudades y las naciones desempeñaban el papel de ninfas. De una ciudad tomada o de una comarca conquistada hicieron una joven seducida o raptada. (...) Arreglando a su gusto anécdotas célebres (...) trasladando a un dios favorito lo que pertenecía a otro más antiguo o atribuyendo a varios la misma aventura.”

Si puede equipararse la estructura del mito con la del sueño, dicha equiparación impone una sustitución de una concepción analógica del símbolo por otra metafórica. Lo que autoriza a que se pueda señalar un paralelo entre el mito y el contenido manifiesto del sueño por un lado y las ideas latentes con la verdad histórica por el otro. Solo si se precisa a que remite la verdad histórica en el campo del Psicoanálisis.

En “Menón o de la virtud” 27 , Platón pone en boca de Sócrates un mito difundido por sacerdotes y poetas de la época que sirve de sustento a su concepción de la verdad y a la noción de reminiscencia asociada a ella. “Dicen que el alma humana es inmortal; que tan pronto desaparece, que es lo que llaman morir, como reaparece, pero no perece jamás; por esta razón es preciso vivir lo más santamente posible, porque Perséfona, al cabo de nueve años, vuelve a esta vida el alma de aquellos que han pagado la deuda de sus antiguas faltas. De estas almas se forman los reyes ilustres y celebres por su poder y los hombres más famosos por su sabiduría, y en los siglos siguientes, ellos son considerados, por los mortales, como santos héroes. Así pues para el alma, siendo inmortal, renaciendo a la vida muchas veces, y habiendo visto todo lo que pasa, tanto en esta como en la otra, no hay nada que ella no haya aprendido. Por esta razón no es extraño que, respecto a la virtud y a todo lo demás, esté en estado de recordar lo que ha sabido. Porque como todo se liga en la naturaleza y el alma todo lo ha aprendido, puede, recordando una sola cosa, a lo cual los hombres llaman aprender, encontrar en si misma todo lo demás, con tal que tenga valor y no se canse en sus indagaciones. En efecto, todo lo que se llama buscar y aprender no es otra cosa que recordar.”

El efecto de este recordar por vía de la indagación es lo que se conoce en Platón con el nombre de “reminiscencia”.

En el “Yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica ” , O. Mannoni en relación al diálogo citado señala que en Platón la verdad, es una verdad olvidada y la diferencia de la verdad en el campo del psicoanálisis en donde se trata de una verdad histórica. Efectivamente en “Construcciones en Psicoanálisis” Freud trabaja con la verdad en tanto que histórica como plantea Mannoni y en tanto que olvidada como en “Menón.” “ (...) y lo que buscamos es una imagen verdadera y completa en todos los aspectos esenciales. (...) el trabajo analítico (...) es hacer surgir lo que ha sido olvidado a partir de las huellas que ha dejado tras sí, o más correctamente, construirlo (...) todo lo esencial está conservado; incluso las cosas que parecen completamente olvidadas están presentes de alguna manera (...) Solo depende de la técnica psicoanalítica el que tengamos el éxito de llevar completamente a la luz lo que se halla oculto.”

Sin embargo la equivalencia entre una y otra concepción, solo se sostiene a condición de que se hagan también coincidir en forma aislada los términos que las componen.

Para Platón “recordar” es conocer, en Freud en cambio, el recuerdo y el olvido mantienen la misma relación que la negación y la afirmación, en este sentido lo olvidado para lo preconsciente implica la existencia de un recuerdo que actúa desde lo inconsciente en síntomas, inhibiciones, en repeticiones; de la misma manera que no existe el “no” para lo inconsciente puede aseverarse la no-existencia del olvido para el mismo sistema. Si la historia de un sujeto, entonces, consiste en la concatenación de recuerdos, la forma que adquiera su recordar tendrá incidencias sobre la significación de sus acontecimientos vitales. En “Recuerdo, repetición y elaboración” Freud dice que: “(...) el analizado no recuerda nada de lo olvidado o reprimido, sino que lo vive de nuevo. No lo reproduce como recuerdo, sino como acto; lo repite sin saber, naturalmente, que lo repite” Y agrega los siguientes ejemplos: “(...) el analizado no cuenta que recuerda haberse mostrado rebelde a la autoridad de sus padres, sino que se conduce de esta forma con respecto al médico. No recuerda que su investigación sexual infantil fracasó, dejándole perplejo, sino que produce una serie de sueños complicados y ocurrencias confusas y se lamenta de que nada le sale bien y que su destino es no conseguir jamás llevar a buen término una empresa. No recuerda haberse avergonzado intensamente de ciertas actividades sexuales y haber temido que los demás lo descubriesen, sino que se avergüenza del tratamiento a que ahora se encuentra sometido y procura mantenerlo en secreto.”

En “Los Recuerdos encubridores” Freud describe estos productos psíquicos como siendo análogos a los elementos del contenido manifiesto del sueño. Las fantasías inconscientes se sirven del material mnémico y elaboran con ellos recuerdos, sin respetar, como es propio de la atemporalidad del inconsciente, relaciones temporales, de manera tal que una experiencia que dejó su marca en la adolescencia puede perdurar en la memoria como un recuerdo infantil. Las conexiones y sustituciones significantes toman a percepciones reales como material significable para la construcción de símbolos.

Se desprende de lo expuesto que la historia de un sujeto depende de los mecanismos de regulación simbólica dentro de los cuales está inmerso. Es por efecto, entonces, del carácter forzado de lo simbólico que se produce una pérdida en relación a lo que Freud llama “fidelidad histórica” . Por otro lado a lo imaginario debe atribuírsele su responsabilidad en el desconocimiento de lo encubridor del recuerdo, en la convicción de la correspondencia punto por punto entre lo vivido y lo construido como historia.

En texto citado más arriba , Freud hace la siguiente observación: en el momento en que un sujeto, percibe una determinada escena, que podría situarse en su infancia: el sujeto está como espectador, con el paso del tiempo, al ser evocada dicha escena, el sujeto espectador es incluido dentro de ella, como un objeto más entre los objetos, lo cual implica, que en la mera evocación ya la escena aparece modificada, incluye un nuevo objeto que modifica la situación original.

Ese objeto incorporado a la escena original, es el yo, el yo es un objeto dentro de la experiencia del sujeto, la convicción en la coincidencia de lo recordado con lo vivido consiste en un movimiento de identificación del sujeto con el objeto, una captación del sujeto por la imagen que Lacan define como fascinación y que se corresponde con la experiencia primordial del “Estadío del espejo... ” donde el sujeto en estado de fragmentación primordial se capta como unidad.

Entonces la noción platónica a partir de lo cual todo lo que se presenta como nuevo debió estar ahí desde siempre se corresponde con un efecto de fascinación del yo, que viene a obturar la pérdida producida por el forzamiento simbólico sobre lo real histórico. En este sentido, Lacan equipara la función del yo con la noción religiosa del alma y da a la reminiscencia platónica el estatuto de imaginario.

Ahora bien, si esto es así, ¿debiera entenderse entonces que la afirmación de Lacan acerca de que Freud no solo anticipa la fórmula de ecto de sus antecesores en el estudio de los sueños, y como se ha desarrollado más arriba con la concepción platónica de la verdad. De esta manera es como se argumenta en Lacan su propio postulado de retorno a Freud. Retorno que implica un doble movimiento: el estudio de las vías de construcción de los conceptos freudianos que configuran a la interpretación como instrumento de la praxis y el sometimiento de los textos de Freud a su propia creación “(...) los términos que utilizamos para volver a entender la obra de Freud, están incluidos en ella.

Queremos aplicar a la elaboración del pensamiento de Freud el mismo modo de interpretación que Freud emplea para lo que acontece en el orden psíquico.”

Pero incluso hasta en esta doble vuelta que se registra en Lacan se pone en evidencia la rigurosidad freudiana que hace avanzar la técnica desde la hipnosis a la asociación libre, de la primera a la segunda tópica, que modifica la teoría del trauma, que reformula el concepto de angustia, etc.

Es en esta dinámica de la teoría que Lacan se autoriza para llamar a la hipótesis freudiana del padre de la horda primitiva, por ejemplo, mito moderno, puesto que la interpretación evidencia como imposible la existencia de un macho dueño de “Todas” las mujeres, imposible que le da su estatuto de real en torno al cual simbólico e imaginario traman un mito en el agujero del origen.

La repetición

Refiriéndose al texto bíblico como mito en varios pasajes de “Moisés y la religión monoteísta” Freud señala una contradicción en relación a los rasgos de carácter del “gran hombre” que en dicho texto se describen “Muchas veces lo presenta como dominante, irascible, aún violento; y, también se dice de él que había sido el más paciente de los hombres.” La reunión de estas dos características contrapuestas en una sola representación, entre otros datos, sustenta la hipótesis de dos Moisés, uno que emprendió el éxodo de Egipto, sacerdote del dios Atón y otro Maedianita adorador de Jhavé, dios volcánico. Tal procedimiento de interpretación permite señalar al Moisés bíblico como “Persona mixta ”, es decir como una producción característica de la formación del sueño. El mito bíblico en consecuencia puede leerse como el sueño de los escribas y su Moisés como la expresión de la ambivalencia en relación al padre, fundada según el mito de la horda primitiva como la resultante de su asesinato.

Basándose en el libro de Rank “El mito del nacimiento del héroe” Freud esquematiza los rasgos de una estructura que se repite en gran parte de las leyendas mitológicas: El héroe es hijo de una familia de reyes, su nacimiento amenaza la seguridad del padre y es condenado por este a ser muerto o abandonado. Luego es salvado por gente humilde. Una vez crecido vuelve a su posición noble, se venga de su padre y es glorificado.

Los opuestos familia rica – familia pobre, representan en la mitografía la ambivalencia del niño en relación al padre, se trata de un padre temido y amado. El mito de Moisés contradice esta estructura, en la Biblia, Moisés proviene de una familia pobre, es abandonado en una canasta en las aguas del Nilo y rescatado por una princesa Egipcia. El trabajo de elaboración de Freud vuelve a poner al mito en su estructura: Moisés es en el origen un noble egipcio (Flia. Rica) que desciende a una familia pobre (el pueblo judío esclavizado), con el cual emprende el éxodo perseguido por su familia de origen. Es decir: Moisés huye como hijo - de acuerdo a la raíz etimológica de su nombre Mose , quiere decir niño - para luego transformarse en “ el gran hombre” que fue para el pueblo judío - en Mosche (según la etimología hebrea: “el que saca de las aguas”, significación que puede aludir al pasaje del pueblo a través de las aguas del mar Muerto - de acuerdo con la mitología bíblica) y es luego asesinado como padre. En Jhavé, luego de un largo período de latencia, triunfan las características del dios Atón de quién Moisés era su sacerdote. Además, muchos de los rasgos atribuidos a este dios parecen coincidir con la persona de Moisés. En su transformación en dios Moisés es glorificado pero no por ello se acepta el crimen, a ello se debe, en síntesis, las mutaciones del texto bíblico.

De lo expuesto se desprende que Freud como Jonnés consideran que el culto a los dioses resulta del culto a los antepasados, pero la diferencia radica en el hecho de que no se trata, en psicoanálisis, simplemente de los antepasados muertos, sino asesinados. Incluso las deformaciones que ha sufrido el texto bíblico debe su razón a la negación del parricidio.

Ahora bien, ¿porqué no alcanza con el papel que los antiguos patriarcas hayan tenido en el proceso civilizatorio de los pueblos para que a su muerte se los deifique? ¿Porqué es necesario que el crimen medie entre el padre y dios? En principio el acto no sucede en cualquier momento histórico, Freud lo fecha en circunstancias donde se produce una puja entre un orden antiguo y uno nuevo. Tomando como base los estudios realizados acerca del Tabú, las características del Totemismo, la hipótesis darviniana respecto de la existencia de un padre celoso y violento que se arrogaba para sí todas las mujeres y expulsaba a sus hijos a medida que iban creciendo y la investigación de Robertson Smith respecto de las fiestas totémicas, Freud arma la siguiente construcción: “Los hermanos expulsados se reunieron un día, mataron al padre y devoraron su cadáver, poniendo así un fin a la existencia de la horda paterna. (...) Después de haberle suprimido y haber satisfecho su odio y su deseo de identificación con él, tenían que imponerse en ellos los sentimientos cariñosos, antes violentamente dominados por los hostiles. (...) y el padre muerto adquirió un poder mucho mayor del que había poseído en vida (...) Lo que el padre había impedido anteriormente por el hecho mismo de su existencia, se lo prohibieron luego los hijos así mismos (...)Desautorizaron su acto, prohibiendo la muerte del tótem, sustitución del padre y renunciaron a recoger los frutos de su crimen, rehusando el contacto sexual con las mujeres, accesibles ya para ellos (...) Los hermanos asociados para suprimir al padre, tenían que convertirse en rivales al tratarse de la posesión de las mujeres. Cada uno hubiera querido tenerlas todas para sí, a ejemplo del padre, y la lucha general que de ello hubiese resultado habría traído consigo el naufragio de la nueva organización.” El nuevo orden una vez establecido reconoce que su subsistencia y progreso depende de mantener vigente las restricciones por vía de las cuales se llevó a cabo el crimen y el acto queda censurado, el padre previamente considerado como amo del goce, queda transformado en una especie de visionario idealizado y es en su doble vertiente que se refuerza la antigua interdicción. “la censura – dice Lacan – (...) forma parte del carácter interrumpido del discurso (...) es la ley en tanto que incomprendida (...) La censura es eso (...) el superyo es eso, en la medida en que aterroriza efectivamente al sujeto y construye en él síntomas eficaces, elaborados, vividos, continuados, síntomas que se encargan de representar el punto en que la ley no es comprendida por el sujeto, pero si actuada por él. Los síntomas se ocupan de encarnarla como tal, le dan su aire de misterio.”

El asesinato de Moisés repite el asesinato del padre de la horda primitiva, sostiene Freud. Las condiciones para que tal repetición se produzca quedan establecidas gracias al monoteísmo, la decisión de conceder a un dios único y todo poderoso restablece la grandeza del protopadre y la ambivalencia en relación a él. El padre amado en un primer momento es odiado en un segundo tiempo. Situación en la que vuelve a reencontrarse la estructura del mito (Flia. rica – Flia. pobre).

Entonces, si las condiciones para que se establezca la repetición se constituyen a partir de la imposición de un dios único y todopoderoso,¿ porque el crimen recae sobre Moisés y no ya sobre su antecesor Akhenatón?

En principio, Freud establece que las condiciones para que una repetición se produzca se van dando lentamente a través de la historia, tiempo de configuración de una representación que reúna las condiciones de factor desencadenante para que el antiguo conflicto se reactualice, el dios único ocupa el lugar de dicho factor. En “Historia de Egipto” se describe el reinado de Akhenatón con una duración aproximada de veinte años, la religión de Atón comienza a definirse durante el gobierno de su padre, Amenofis III. Su constitución obedece a razones de índole política “(...) el clero de Amón (...) había tomado en el estado un papel político que en verdad era incompatible con la función estrictamente en vida de Akhenatón fue enviado a negociar con los sacerdotes de Amón. A la muerte de Semenkhkare, lo sucede en el reinado Tutankhatón, quién abjura de su culto anterior en Tebas, reconoce nuevamente a Amón y cambia su nombre por el de Tutankhamón.

Es Moisés quién continúa el culto de Atón y huye de Egipto para escapar de un destino que se manifiesta inexorable. Muere como Layo asesinado por su pueblo edípico. El pueblo judío “(...) siguió negando el parricidio, tuvo que expiar amargamente esta actitud en el curso de los tiempos.”

No pueden obviarse las repercusiones que el Moisés de Freud tienen en el contexto histórico donde se lo formula. Los nazis repiten de manera mucho más sádica y perfeccionada la persecución del pueblo judío, las obras del psicoanálisis se queman públicamente como se destruyen los monumentos de Akhenatón y un nuevo éxodo se pone en marcha .”El genocidio degradó el Nombre y lo humano fue objeto de experimentación. El ángel bíblico sustituyó a Isaac por el cordero, el otro, el germánico (el “ángel de la muerte”) resituó a Isaac en el laboratorio de la muerte. Matar a Isaac implicaba deponer al padre.(...) El dios de los volcanes, (...) retorna de manera exorbitante pleno de voracidad para matar la escritura del monoteísmo, el nudo.” El texto freudiano en este contexto se propone como una elaboración que se denuncia en falta . ”En otros términos, el pueblo judío ofrece un caso de “actuación” (Acting – out) en lugar de recordar (...)” . Freud como judío acepta el crimen y marcha con su pueblo elegido hacia otras tierras y el nuevo orden que traza no es la creación de una nueva religión sino de aquello que no es ni ciencia ni arte ni religión pero que anuda a los tres: El Psicoanálisis.

Pero también dicha elaboración es un punto de capitonado en el análisis personal de Freud, análisis cuyo progreso determina el avance de la teoría en donde se le restituye al padre su origen noble, lo que le permite situarse frente al antisemitismo sin necesidad de tener que “ bajar a la zanja ” , interpretando las insultantes pretensiones de los nazis recomendándole la Gestapo a cualquiera .

Claro que los retornos también traen sus velamientos y en manos de el nuevo escriba, se cuenta que Freud – Moshe fue rescatado de las aguas del Danubio por una princesa Griega .

Julio de 2003

Datos del Autor:

Nombre: Gabriel Guerrero

Ocupación: Psicoanalista

Textos Escritos: "Notar a cerca de “La significación del falo"

"Psicoanálisis mito y Verdad"

"Das ding en el fundamento de la tarea analizante"

Comentarios de textos publicados en revista "Psicoanalítica" (Número 5 y 6)

Tel: 45882103

Email: guerrer06@yahoo.com.ar

Lacan Jaques, “En memoria de Ernest Jones: sobre su teoría del simbolismo.” En “Escritos 2” , Bs.As., Siglo veintiuno editores S.A., 1985, pag. 677.

Moreau de Jonnés, “Los tiempos mitológicos.” Barcelona, Edicomunicación S.A., 1998.

Ibidem cita 2, pag. 16.

Ibidem cita 2, pag. 23 - 24.

Ibídem cita 2, pag. 31.

Ibídem cita 2, pag. 31

Mito en “Glosario Filosófico”, www.cibernous.com/glosario/alaz/mito.html

Müller Max F., “Mitología Comparada” Barcelona, Edicomunicación S.A. 1988

Ibídem cita 2, pag. 79.

Platón, “Libro segundo” en “La República” Barcelona, Edicomunicación S.A., 1994, pag. 57.

Cascante – Fallas Luis Diego, “Apuntes sobre ontología tomista: la analogía entis” en “Revista Acta Académica”, www.uaca.ac.cr/cr/1999nov/cascante.htm , 1999, pag. 8.

Ibídem, cita 2.

Jones Ernest, “La teoría del simbolismo”, Bs.As., Cuadernos Monográficos, 1980.

Ibídem cita 13 pag. 12.

Freud Sigmund, “Psicología de las masas y análisis del yo” en “Volumen 14” , “Obras completas”, Bs. As. Hyspamérica Ediciones Argentinas S.A, 1993, pag. 2585.

Ibídem cita 13, pag. 12.

Freud Sigmund, “La interpretación de los sueños” en “Volumen 3” , “Obras completas”, Bs. As. Hyspamérica Ediciones Argentinas S.A, 1993.

Ibídem cita 17, pag. 541

Laplanche Jean y Leclaire Serge, “El inconsciente: un estudio psicoanalítico” en El Inconsciente (coloquio de Bonneval), México, Siglo XXI, 1970, pag.96.

Masotta Oscar, “Lecciones introductorias al Psicoanálisis” Barcelona, Granica Editor S.A., 1977, pag.34 –35- 36.

Lacan Jaques, “La metáfora del sujeto” , traducción de Roberto Pinciroli, versión inédita.

Ibídem cita 21 La versión castellana oficial del texto – Lacan Jaques, “La metáfora del sujeto” en “Escritos 2” , Bs.As., Siglo veintiuno editores S.A., 1985, pag. 867 – traduce, erróneamente, “entamer” como atacarlo. La palabra “decentar” de la traducción inédita (cita 22), no solo resulta más apropiada por ser la correcta, sino por transmitir la función de la metáfora, es decir la operación que produce sobre la cosa, mientras que “atacarlo” remite al efecto imaginario de la función, el cual queda lo suficientemente destacado por Lacan en la dimensión de “injuria” que le atribuye.

En el “Nuevo diccionario ilustrado de la lengua española” – Barcelona, Editorial Ramón Sopena, S. A., 1980 – “atacar” se define como: “Acometer, embestir” – Tomo 1, pag. 132 – “decentar” como: “Empezar a cortar o gastar de alguna cosa.” – Tomo 1, pag. 358.

La traducción de “entamer” por “atacar”, remarca el efecto pero deja de lado la función de corte propia del significante.

Pinciroli Roberto, ¡Notas acerca de una pregunta a Lacan” en Psicoanalítica 4, Bs. As. Editorial CPN, 2002, pag. 101.

Ibídem cita 27, pag. 108.

Ibídem cita 2, pag. 56.

Platón, “Menón o de la virtud” en www.menón o de la virtud.htm

Ibídem cita 26, pag. 13.

Lacan Jaques, “El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica”, Bs. As. Editorial Paidos S.A. 2001.

Freud Sigmund, “Construcciones en Psicoanálisis” en“Volumen 19” , “Obras completas”, Bs. As. Hyspamérica Ediciones Argentinas S.A, 1993.

Ibídem cita 29, pag. 3366

Freud Sigmund, “Recuerdo, repetición y elaboración” en “Volumen 9” , “Obras completas”, Bs. As. Hyspamérica Ediciones Argentinas S.A, 1993.

Ibídem cita 31, pag. 1684

Ibídem cita 31, pag. 1685

Freud Sigmund, “Los recuerdos encubridores” en “Volumen 9” , “Obras completas”, Bs. As. Hyspamérica Ediciones Argentinas S.A, 1993.

Ibidem cita 29.

Ibídem cita 34

Lacan Jaques, “El estadío del espejo como formador de la función del yo (ye) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica” en “Escritos 1” Bs.As., Siglo veintiuno editores S.A., 1985.

Ibidem cita 28, pag. 189.

Freud Sigmund, “Moisés y la religión monoteista” en “Volumen 19” , “Obras completas”, Bs. As. Hyspamérica Ediciones Argentinas S.A, 1993.

Ibídem cita 39, pag. 3267.

Ibídem cita 39, pag. 3243.

Freud Sigmund “Tótem y Tabú” en “Volumen 9” , “Obras completas”, Bs. As. Hyspamérica Ediciones Argentinas S.A, 1993, pag. 1839

La nueva religión de Atón, impuesta por Akhenatón encontró apoyo en el antiguo culto al dios-sol Re. Incluso el nuevo rey busca apoyo político en los sacerdotes (Heliópolis) de dicho culto que al momento de fundarse la nueva religión aun tenían una función activa.

Ibidem cita 28, pag. 199.

Akhenatón, es el nombre que el rey egipcio, Amenofis IV, adopta al instalar la religión atoniana. Significa “El que es agradable a Atón”.

Drioton Étienne y Vandier Jacques, “História de Egipto”, Bs. As., EUDEBA S.E.M., 1977.

Ibídem cita 4, pag. 297

Ibidem cita 39 , pag. 3295

Yospe Jaime, “Korper” en Psicoanalítica 2/3, Bs.As., Editorial CPN, 2001, 139.

Ibidem cita 39 , pag.3294

En “Leer a Freud”, Masotta dice que “En tiempos de Freud, cuando la neurosis de Freud era inseparable de su deseo de saber sobre la neurosis, cuando Freud extraía finalmente su teoría de su propia neurosis, y ello por la construcción de una teoría, entonces el psicoanálisis estaba lejos de ser una institución.” (Masotta Oscar, “Leer a Freud” en Psicoanalítica 3/4, Bs. As., Editorial CPN, 2002, pag.154.)

Ernest. Jones en la biografía de Freud dice que: “L a sumisión no estaba en su natural manera de ser, y su padre no volvió a recuperar el lugar que había ocupado en su estima desde la penosa ocasión en que relató a su hijo, entonces de doce años, como un gentil le había despojado, de un manotazo, de su gorro de piel nuevo, arrojándolo al barro y gritándole: “¡Sal del pavimento, judío!” A la pregunta indignada del hijo:”¿Y tú que hiciste?”, el padre contestó tranquilamente: ”Bajé a la zanja y recogí mi gorro.” Esta falta de heroísmo por parte de quién constituía su modelo ideal resultó chocante para el joven (...)” – Jones Ernest “Freud”, Tomo 1, Barcelona, Salvat Editores S.A., 1985, pag. 47.

“Unas de las condiciones que le impusieron – a Freud – para obtener el visado de salida – de Viena - fue que firmara un documento que rezaba asi: Yo profesor Freud, confirmo por la presente que después de Anscluss de Austria al Rey de Alemania he sido tratado por las autoridades germanas, y particularmente por la Gestapo, con todo el respeto y la consideración debidos a mi reputación científica; que he podido vivir y trabajar en completa libertad, asi como proseguir mis actividades en todas las formas que deseara; que recibí pleno apoyo de todos los que tuvieron intervención en este respecto, y que no tengo el más mínimo motivo de queja” Cuando el comisario nazi llevó el documento, Freud, por supuesto, no tuvo el más mínimo escrúpulo en firmarlo, pero preguntó si le permitian agregar una frase, que era la siguiente: De todo corazón puedo recomendar la Gestapo a cualquiera” – Jones Ernest “Freud”, Tomo 2, Barcelona, Salvat Editores S.A., 1985, pag. 554.

En el libro ya citado de Jones (cita 51- 52), Marie Bonaparte (Princesa de grecia y de Dinamarca / 1882 –1962 ) fue quién posibilito, gracias a sus influencias políticas la salida de Freud de Austria.

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