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jueves 05 de diciembre del 2019
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Amarrados a una Estaca

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Todos hemos visto alguna vez a un elefante, un animal imponente, alto, muy fuerte y que inspira mucho respeto, amarrado por una de sus gruesas patas con una simple soga a una simple estaca clavada en el piso de tierra. Y la verdad es que yo nunca me había hecho la pregunta que seguramente los elefantes tampoco se hacen: ¿cómo es posible que una diminuta estaca los detenga?

Ayer, mientras conversaba con uno de mis hermanos y un par de amigos, uno de ellos hizo un comentario respecto a que a veces somos como los elefantes atados a la estaca, el problema real está en nuestra mente, ya que nos hemos acostumbrado tanto a algo: una persona, un sentimiento, una idea, etc., que termina por limitar nuestra visión de las posibilidades que tendríamos si intentáramos el cambio.

El poder de la estaca.

Curiosamente, el poder de la estaca que muchas veces nos mantiene atados a las formas radica también en nuestra decisión. ¿Qué quiero decir? Que consciente o inconscientemente elegimos estar atados a la estaca o creemos que ella no nos dejará libres y por dicho motivo simplemente nos cruzamos de brazos, nos sentamos junto a ella, y esperamos que algún día la estaca desaparezca o que alguien llegue y nos libere. El problema es que si vemos a nuestro alrededor, muchos están en la misma posición que nosotros: esperando. Y cuando alguien se libera, ¿qué hacemos? Por lo general, ése que ha logrado liberarse ha descubierto que el poder que lo tenía atado no era otra cosa que su propio pensamiento; así, viene a nosotros y nos dice que podemos liberarnos, que no necesitamos estar atados porque la estaca no tiene poder real sobre nuestras vidas. Entonces lo miramos con desconfianza, cuchicheamos entre los que seguimos atados y nos parece que lo que en realidad quiere ése loco es arruinar todo lo ya establecido. Claro que no queremos estar atados a la estaca, pero ella no nos deja, ¿cómo viene éste loco a decirnos que ellano tiene poder real en nuestra vida, que todo está en nuestro pensamiento?

Sé que es una forma caricaturesca de representar la realidad a la que debemos enfrentarnos todos los días, mas, ¿acaso no hemos hablado ya con muchas personas a las que hemos intentado ayudar, pero ellos simplemente se niegan a ver que el problema reside en la forma en que ven el problema? Entonces, ¿dónde reside el poder de la estaca? La respuesta es simple: en nosotros mismos, por incómodo que sea reconocerlo.

El primer paso lejos de la estaca.

Se ha dicho mucho, en seminarios, libros y audios de autoayuda y motivación, que un viaje de mil kilómetros comienza con el primer paso. Es decir, no deberíamos centrarnos tanto en lo largo (y a veces tortuoso) que pueda ser el viaje, sino en dar el primer paso y luego seguir dando pasos sucesivos. Pero, ¿cuál es el primer paso?

Pues, creo que la respuesta a esa pregunta es la parte engorrosa y paradójica de este artículo. Por un lado me gustaría saltar a la palestra y afirmar, como lo he hecho en apartados anteriores, que todo está en la decisión, que debemos decidir soltarnos de la estaca. Pero, por otro lado, es innegable que muchas veces seguimos atados por nuestra propia elección. Entonces el dilema se complica sólo un poco, porque al decir de Einstein, lo que necesitamos es elevar nuestro pensamiento para encontrar, en un nuevo nivel, la solución: Ser autoconscientes y ampliar nuestro contexto.

Ahora sí, debemos elegir querer ser conscientes y querer ampliar nuestro contexto. Con ser conscientes quiero decir, brevemente, aceptar la responsabilidad personal del por qué estoy atado. Y con respecto a ampliar nuestro contexto me refiero, brevemente también, a aprender a ver más allá de lo acostumbrado, a ver los desafíos como oportunidades no como problemas, a aprender a ser proactivos en vez de reactivos.

Así que el primer paso es una conjunción de tres elementos: 1) Decisión, porque obviamente debemos decidir sobre aceptar o no los otros dos elementos. 2) Autoconsciencia, para poder ver con objetividad nuestras oportunidades, evaluando nuestras fortalezas y debilidades. 3) Ampliar el contexto, aprendiendo nuevos hábitos, aprendiendo a elevar de nivel nuestro pensamiento a fin de encontrar soluciones creativas, dinámicas y proactivas a los desafíos que intentan mantenernos amarrados a una estaca.

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Acerca del autor

Gerson E. A. Arenivar Vivir la Excelencia http://vivirlaexcelencia.blogspot.com

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