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domingo 26 de mayo del 2019
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Bio psico espiritual

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Para tocar y profundizar en temas relacionados con el ser humano, no podemos separar conceptos relacionados a este. Y tenemos que estar consientes de que somos seres de: Espíritu, mente y cuerpo. Para llegar a una definición correcto de todo esto, hay que hacernos la siguiente pregunta: ¿Quién soy?

Se nos ocurre lo primero: Nuestro nombre, también podríamos dar una descripción física de nosotros, (estatura, peso, color de piel, etc.) luego diríamos aspectos psicológicos: (que nos da miedo, que nos alegra, etc.) Y si vamos un poco más al fondo del asunto, podríamos hablar sobre nuestra historia en particular. Nuestra infancia, adolescencia, juventud, etc. (según el caso). Todo esto habla de nosotros, pero no agota lo que somos. Para seguir en este buscar de averiguar quién soy, me remito a la siguiente pregunta: ¿Qué sentido tiene que yo sea? Y no es que no tenga importancia esta pregunta, porque todo tiene un sentido y un por que de las cosas.

Hay un dato y aspecto importante (diría más bien), por el cual todos luchamos en esta vida, ese aspecto es: “alcanzar la felicidad”, nadie en su sano juicio, trata de buscar lo contrario. Pero para profundizar aun mas en este asunto, tenemos una realidad presente que no la podemos negar: antes no existíamos, ahora existimos quiero ser feliz,  y después no existiremos.

Analicemos un poco más: Cada uno de nosotros es un ser con cuerpo físico, que realiza funciones involuntarias para seguir con vida; respiración, latidos del corazón, funcionamiento de órganos vitales. Y voluntarias, que son: comer, beber, dormir, etc.  También  hay en nosotros un mundo de pensamientos, sentimientos, emociones y pasiones que pertenecen al área psicológica de nuestra persona. Pero hay algo más en nosotros que nos permite manejar todo esto, ese algo que nos da la facultad de tener entendimiento, voluntad, y actuar con libertad. Ese algo es: el área espiritual. Porque no existe ningún acto libre sin el ejercicio del entendimiento y la voluntad.

Conociendo todo esto, podemos decir que nosotros somos seres: bio-psico-espiritual. Es importante considerar que estos tres elementos están unidos indisolublemente (es imposible separarlos por naturaleza) pero de manera jerárquica, de la siguiente manera:

Nivel espiritual.- ontológico, trascendente, intelectivo, integrador y fundamental.

Nivel psicológico.- operativo mental, sugestivo y sugestionable.

Nivel biológico.- sensitivo, determinado funcionalmente por la anatomía y fisiología natural.

Cuando hablamos de un orden jerárquico en relación a estos puntos, se hace necesario un pequeño desarrollo sobre el significado de la libertad. La libertad es uno de los grandes temas al hablar de la persona humana. Tal vez uno de los más graves dramas de nuestro tiempo es que la libertad se entiende como un valor absoluto independiente de la verdad objetiva. Así se la concibe como la mera capacidad de elección arbitraria según la cual cuanto menos compromiso se asuma en la vida, más libres somos. La mera capacidad de elección no es libertad si no se elige y al elegir estoy asumiendo necesariamente un compromiso con lo elegido. Este compromiso será más trascendente cuanto más importante sea la elección. Al elegir hago una opción y también una ruptura con las demás opciones. Finalmente la repetición de elecciones va generando en mí un hábito que es una conducta permanente que de alguna manera se convierte en mi “forma de ser”

Ahora bien, la mera capacidad de elección puesta en acto eligiendo y rompiendo con las otras opciones, tampoco definen lo que es la libertad en su auténtico sentido. La libertad es el ejercicio del entendimiento dirigido a la verdad y la voluntad dirigida al bien. Cuando esto ocurre la persona actúa responsablemente porque puede responder por sus actos. El bien siempre es una razón válida, nunca el mal. Pongamos un ejemplo: un drogadicto puede hacer uso del ejercicio de su libertad eligiendo las drogas, y renunciar a una vida sana. En cuanto a ejercicio podríamos decir que actúa libremente, es decir haciendo uso de su libre albedrio, pero jamás podremos decir que un drogadicto es libre como alguien que no lo es. Es más, su misma capacidad de elección se ve como entrampada en las drogas y ya no puede elegir otras cosas aunque lo quisiera. De modo paradójico. Ocurre que optó libremente por la esclavitud.

Podemos decir que la libertad es el libre albedrio orientado por la verdad. Entonces para cerrar la idea de este orden jerárquico en relación a estos tres elementos, (que queda claro no se pueden separar uno de otro), podemos decir que:

La libertad autentica es un ejercicio de auto posesión por el cual uno se hace capaz de decidir en razón de la verdad sobre uno mismo y sobre la realidad toda. Podemos decir que, en este ejercicio, el espíritu gobierna sobre la mente y el cuerpo, estableciéndose así el orden original y natural. El amor está en el ámbito espiritual.   

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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