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martes 18 de febrero del 2020
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La respuesta del pensamiento europeo a la crisis ética de la post-guerra y sus consecuencias. Los imperativos para la acción humana

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INTRODUCCIÓN      

     No quise continuar este ensayo sin haber considerado los puntos del doctor José M. Mardones. En su explicación de la “paradoja mayor de la ética”, comenta una relación del mal con el pecado, y retoma precisamente elementos de la guerra en Europa y su vinculación con el tema del mal.

     Mardones hace referencia a las limitantes de la libertad y a la cuestión del remordimiento en la consciencia. De cierto modo, se puede entablar una relación de este elemento con un remordimiento de una consciencia social o colectiva y precisamente como es comentado por Moore, todos estos adjetivos de bueno, malo, vicio, son juicios éticos.

      Si la casuística es la meta de la investigación ética, como lo expone Moore, también tiene que considerarse al mal como una sustancia, un objeto que no depende de las circunstancias ni siquiera de las justificaciones porque entonces se caería en un justificación y sobre todo un relativismo ético.

     

1. PENSAMIENTOS: CAUSAS Y EFECTOS DE LA CRISIS HUMANA

     Europa siempre fue un modelo para Latinoamérica, las modas, las ideologías, los pensamientos eran reflejo de esa crisis pero también de esa supuesta superación del ser humano en relación a su entorno, la post-guerra fue un factor decisivo y un parte-aguas para entender, valorar y comprender al ser humano, su capacidad creativa y su libertad destructiva.

       En “La vida filosófica”, Karl Jaspers comenta que los cimientos se tienen por la historia y que existe una consciencia del mundo. Si bien es cierto que el ser humano es responsable de su presente, no puede modificar nada del pasado, pero sí aprender de ello y es aquí donde la filosofía, la antropología, la etnología nos abren una puerta de oportunidades para entender al ser humano en desarrollo y transición, ese cambio del ser inmaduro a la madurez y que de cierto modo, la post-guerra fue el clímax de toda una revolución industrial e ideológica.

         “Pensar es comenzar a ser hombre” dice Jaspers (p. 104). Muchas de las acciones, y fatalidades de la guerra fueron insensibles a otro ser humano, a un ser plural, supuestamente tolerante de otros, y es aquí donde entra la interrogante, ¿dónde estaba la ética en la guerra y cómo quedó posicionada en la post-guerra?, indudablemente no es tarea fácil asumir el rol de un personaje o de una identidad que vivieron, palparon, sintieron los acontecimientos.

    En un artículo por John Clammer, se comenta si la post-guerra afectó o ayudó al concepto de modernidad en Japón, y comenta que la mayoría de la solución no está en la cultura sino en la ética.

     Al preguntarle al doctor Mardones si el remordimiento -que estaría vinculado a la consciencia- (y esta a su vez condicionada por valores previos, escuela, educación familiar), podría decirse que un ser que siempre actuó mal y que vio o piensa que el mal es norma, es tan normal (natural) que lo distorsiona, podría pensar o sentir que este mal sería un bien deseable, la respuesta fue contundente, sí puede y es una patología. De cierto modo, la guerra fue una enfermedad social, pero necesaria, así como el pecado del ser humano no puede ser desvinculado de la persona, así como el bien no se entendería sin el mal, son efectos de cambios sociales, convenientes para algunas minorías y perjudiciales para otros.

2. GUERRA: SABER MORIR, POST-GUERRA SABER VALORAR AL SER

    Y si bien es cierto que la filosofía es indispensable, y está en todo tiempo, como lo afirma Jaspers en “La filosofía desde el punto de vista de la existencia”, también es cierto que la post-guerra promovió un cambio de ideología, los paradigmas se rompen desde el momento que el individuo quiere quebrar ese sentimiento de angustia, de infra-humanidad que de cierto modo, la guerra dejó como estigmatizado al ser evolutivo, le dio una lección fuerte, dura y difícil de asimilar.

      Y todavía es más interesante ver el concepto de humanidad, del ser en la guerra y después de ella, los grupos sociales, las minorías pasaron a ser dominantes, los oprimidos siguieron siendo abusados, atacados y estos tomaron ese rol, así inconscientemente jugaron ese papel ante la humanidad. Recordemos lo que P. Freire apuntaba sobre la libertad y las clases sociales, una de sus grandes hazañas fue precisamente tocar diversas esferas sociales, pero el mismo aceptaría que habría padecido y sufrido, alguna vez comentó que sabía lo que era tener hambre, así, el sujeto plasma lo que ha pensado y sentido en el pasado, de igual forma que la sociedad lo hace. Aquí el ser humano supo lo que era carecer de la ética, del bien común, de la honestidad y vivió precisamente la situación opuesta que posteriormente se convertiría en una magistral oportunidad para aprender a valorar a la ética. Pero todavía es más preocupante, entender esa carencia y miseria humana, ¿se necesita sufrir y padecer para valorar y re-encontrarse con el ser humano, noble, bondadoso que busca la verdad y el bien común? 

      De cierta manera, no se puede trazar una línea exacta del pensamiento europeo, con esas tendencias medievales, y renacentistas de buscar el cambio, de producir, innovar; es necesario destruir, esa destrucción de las ideologías, de falacias, de argumentos por autoridad donde el individuo sería y dejaría ser explotado por una sociedad fragmentada, segmentada en opiniones y donde la verdad todavía sería más borrosa. La realidad es que en la post-guerra, la ética no funcionó, no solucionó grandes problemas sino que vislumbró otros, rompió la estética por así llamarlo del ser, para entender que la sociedad estaba corrupta, su consciencia estaría basada en la opinión de las mayorías y no tanto en la realidad de las cosas.

      Y esta crisis ética, no fue nada más que reinventar, acomodar y re-asimilar nuevos estadios y conceptos planteados en la guerra, la ética plantearía porqué no habría una justicia, esa justicia de la teoría griega, del ideal, utopía de dar a cada quien lo que merece, de entender que la sociedad no merecería muertes, ni miserias humanas reflejadas en el otro pero sin embargo eran vistas como justas para ciertos individuos. En el artículo por Mark Steven, se examinan los aspectos de la globalización, de qué forma es una amenaza a los valores sociales con una ética legal. Nicholas Rescher en: “American Philosophy Today”, se cuestiona si la filosofía Norteamericana está sana, esto es transferido a lo que dice Sidwick mencionado por Moore: “…si se toman juntas estas afirmaciones, se llegará al resultado absurdo de que la mayor felicidad es el fin de la acción humana que conduce a la felicidad general”, -que Kant lo mencionaría en la segunda crítica del imperativo categórico al cuestionarse si la acción puede suceder como ley del sistema natural del que uno es parte-, es posible que la ética siga buscando el bien común pero también que el imperativo de la acción humana sea precisamente esa búsqueda de la felicidad –que Carlos Gual lo mencionaría como: “el arte de avanzar en la ardua búsqueda de la felicidad”. A través de la utilización del otro, es decir, ver al ser humano como objeto más que sujeto para lograr diversos fines que se consideran correctos o deseables.

3. LA GUERRA Y CONCEPCIONES DEL MUNDO

      El problema es que la guerra, siendo una fuerza, atraía y repelía ciertas concepciones del mundo, la post-guerra también lo formuló y evidencia de ello son toda la serie de lamentaciones y de supuestos que se hicieron, habría que ver si la ética tendría la capacidad de elegir (proaíresis) voluntariamente las acciones humanas, habría que ver qué voluntades (usus activus) se presentaron para tomar la consciencia de terminar con esa guerra. La ética no se terminó, ni se denigró en la guerra, simplemente se disfrazó para representar lo que un grupo de poder quería que representara, adquirirían poder y status mediante el convencimiento de las mentes humanas, de cierto modo, ese rompimiento de la ética en la post-guerra no fue más que una interpretación pervertida de lo que ya se estuvo acostumbrado a ver como “normal”, “típico” que en este caso era la destrucción humana.

    Desde la perspectiva ontológica, el ser humano estaba debajo de los valores supremos como el amor, la confianza, la justicia, todos esos valores estéticos se convirtieron en valores materiales, económicos, lo cual ocasionó esa disrupción entre el ser y el tener, entre saber para qué serviría la ética en ese momento. El pensamiento europeo de cierto modo ayudó a establecer ese vínculo entre el ser y la acción, lo ético y lo anti-ético, lo moral y no inmoral, todo aunado a circunstancias y qué decir tiene la influencia de los grupos religiosos como la Iglesia para consolidar y modificar ciertas conductas aunadas a ciertos rituales y por qué no decirlo, mitos de los cuales muchos individuos estarían convencidos, esa idealización religiosa en la post-guerra fue también un factor determinante para entrelazar el concepto de moral –morus, vivienda- con la religiosidad del ser, ¿se necesitaría del mito, de la religión para ser ético? Que es de cierto modo, una concepción divina, “sacra”, intocable del objeto del bien, inmodificable, que no tiene movimiento ya que se asume una perfección, y de cierto modo, aunque Jaspers diga que la filosofía no tenga un objeto sagrado a diferencia de la religión, es posible ver que muchas doctrinas filosóficas que han perdurado han sido vistas como inmutables, perfectas, se consideran ideas a las cuales ni el tiempo ni el espacio les hace daño, así, una doctrina ideológica-filosófica pudo haber sido la que A. Hitler propagó, al hacer ver que la guerra conseguiría fines buenos, inmediatos y deseables, tal vez lo que Jaspers comenta sobre “saber morir”, y ese era precisamente el concepto de la guerra, morir con dignidad por un defecto físico o simplemente una condición étnica, pero habría que dar ese paso.

      Y ese paso llevó al ser humano a la autorreflexión –pensamiento autónomo-, pero a su vez a entender dentro del contexto de la post-guerra –pensamiento colectivo, reflexión compartida, tal vez socializadora-, que había que aprender a decir no, a saber vivir –valor contrario al pasado-, a entender el padecimiento del otro, a entenderse a sí mismo a través de una huella indeleble.

          “La moral y la economía se implican mutuamente,

pero no en el sentido marxista, en donde la ideología dominante es la de la clase dominante” (Bates, G. Mercedes. “La ética”).

4. DISOCIACIÓN SUJETO-ACCIÓN

        Un problema fundamental de la acción humana, es saber disociar al ejecutor de la acción, ya que es lamentable observar cómo ciertos individuos juzgan no solo la acción de la persona sino al mismo individuo. Aquí cabría mencionar la falacia naturalista, creer que una ley de la naturaleza es respetable, ¿no se considera al ser humano parte de la naturaleza?, entonces, si fuera una ley pasaría a ser respetada, es decir, la ley en el sentido del dominio del ser humano, de sus capacidades, de sus impulsos, deseos, sensaciones, esos elementos no son regidos por leyes sin principios. El asumir o pensar que un líder enfermo de poder puede ver las cosas anormales como normales y a su vez estas cosas normales y naturales como “buenas”, ese concepto de bien se crea en la mente e imaginación de otros y se cree, ahí se entra en una falacia de argumento por autoridad –podría ser definido como un “evidente de suyo”-, por lo tanto, lo bueno no está en función del que define el bien o en función de sus argumentos –por ejemplo utilitaristas para justificar la matanza de personas y decir que eso es más deseable por llegar al poder o supuestamente perseguir un valor mayor-.

     De esta manera, la ética sufre una crisis al no poder desligar la acción del sujeto, al ver que un líder no podría ser bueno, simplemente juzgado porque sus acciones eran contrarias a lo que la sociedad esperaría.

        La ética de cierto modo sufrió transformaciones y presiones, lastimosamente fue usada y manipulada para convencer a ciertos individuos o simplemente justificar las acciones. Si lo “bueno” no puede ser definido, ¿entonces cómo se conoce lo malo? aunque ciertos diccionarios como la Real Academia de la Lengua definan malo como padecimiento, enfermedad, la ética puede ser mala, si es incorrectamente utilizada y aplicada de una forma que produce un cáncer social, es decir, con fines políticos o económicos, dejando a un lado la relevancia del ser humano, sus ideales, sus potencialidades, sus anhelos. María Montessori comentaría que la educación y la política no podrían estar de la mano. Habría que cuestionarse hasta qué punto la esfera política cambió el concepto de la ética y de qué manera el individuo dejó de ser un animal simbólico para pasar a ser un animal emocional, sentimental, que empatizaba con los demás, que tenía una memoria y un recuerdo doliente del pasado.

4. ¿EVOLUCIONÓ LA ÉTICA CON LOS CAMBIOS SOCIALES?

       Es aquí donde se percibe un riesgo, una evolución –que no implica ser lo mejor- de la ética,  y como Moore lo comenta, no existe una comprobación de que el desarrollo o evolución natural sea necesariamente lo bueno. Así, si tomamos en cuenta a la post-guerra como un reflejo de la evolución de la guerra, no necesariamente implica que haya sido un estadio bueno, o asimilado en su momento, simplemente fue.

       Aquí entra otro punto interesante, el egoísmo del ser humano, del individuo por conseguir sus fines y propósitos, descuidando el de los demás, dejando de pensar en otro ser humano evolutivo, simplemente limitando su cuerpo, su mente y su espíritu a un egocentrismo, una etapa natural y normal de la niñez, esa postura “natural” pasa a ser buena –falacia naturalista- y si la ética se permeó y se contagió de este virus llamado egoísmo, entonces iba a padecer igualmente el sujeto con el sistema ético; sin embargo, ese pseudo egoísmo era necesario, se pedía a gritos para poder sobrevivir y mantener ciertas estructuras axiológicas del ser en relación con el otro, ya no era el ser y la comunidad, pasó concebirse como el ser en la comunidad que tendría que enfrentar y afrontar los problemas diversos.

          Gianni Vattimo al comentar sobre el proceso unitario de la historia, hace referencia a la transformación radical del imperialismo europeo: “…determina el paso de nuestra sociedad a la post-modernidad. El occidente vive una situación explosiva, una pluralización irresistible no sólo en comparación con otros universos culturales…” (p. 643). De cierto modo, esa visión del mundo nuevo, moderno, innovador –como diría Jaspers, que deja el alma vacía-, también permite obtener un cambio de consciencia de lo que fue la ética y de lo que sería hoy en día.

      De cierto modo, la normatividad jugó y sigue siendo un elemento fundamental para entender las acciones humanas dentro de la esfera ética, Christine Korsgaard lo comenta: “La filosofía moral de la época moderna puede interpretarse como una búsqueda de la fuente de la normatividad” que es lo que Ludwing Wittgrenstein comentaría sobre estar “absolutamente seguro” y como concluye su conferencia, “mi único propósito[…] es arremeter contra los límites del lenguaje”, de ahí la importancia de la definición semántica de los términos y la jerarquía que se le atribuyen a los mismos, es decir, definir concretamente qué fue la post-guerra –diría Jaspers, sentirse vacío, perdido, y si ya terminó porque como algunos autores señalan, el cambio es constante, y tal vez ese estigma siga latiendo en la humanidad.

CONCLUSIÓN

 El ser humano está condicionado por prejuicios mentales, actúa conforme a su visión del mundo. En muchas ocasiones estos prejuicios son convertidos a falacias, y para otros verdades, puede ser que existan sofismas donde la intención es de no engañar pero sin embargo se cree en esa pseudo-realidad.

             La guerra, -como cualquier guerra-, dejó estigmas, dolores ideológicos, fuertes sufrimientos para alcanza diversas metas propuestas por unos cuantos, estas metas fueron compartidas y nadie se llegó a imaginar la trascendencia que ello ocasionaría. La Ética no pudo soportar el dolor ajeno, se convirtió en aliado del sentimiento, del “corazón”, se sensibilizó y tuvo que modificarse, adaptarse a las circunstancias, por muchos fue mal empleada para cumplir de cierto modo sus fines y objetivos, sin importar lo bueno, el bien y la verdad, la pasión, la criminalidad, el odio y el racismo estaban por encima del ser humano y muchos lo creyeron, y otros creyeron que después de la guerra las cosas cambiarían, sin pensar que los sujeto resultados de este sucesos histórico siguieron sufriendo traumas psicológicos, sueños inadmisibles, traían la tragedia en su mente, en su memoria y en su espíritu, esto indudablemente daño los lazos de amistad de la Ética con la sociedad, el ser social ya era otro, su aspecto era diferente aunado a su identidad perdida, fue una época de gran reflexión.

           La post-guerra fue resultado de una transición importante, hizo eco en muchos lugares del mundo, es más, hasta hoy en día hablamos de la post-guerra como un hecho necesario, efecto de un sufrimiento social, humano o mejor dicho de una actitud y comportamiento anti-humano o infra-humano, incstintual, donde el ser humano desbordó temores, pasiones, sentimientos, angustias y aprendió otros.

          Sin embargo, fue un cambio paulatino y como todo cambio, se deja de aprender y se aprehenden otras cosas, motivaciones nuevas, nuevas actitudes, y así la ética cambió con el cambio del concepto del ser humano-trascendente. Fue una enfermedad social contagiosa, importante para muchas empresas, donde el objetivo último fue, producir, ganar económicamente y utilizar a ciertas personas como instrumentos para llegar a ese hedonismo, ese placer necesario, muy anhelado por la mayoría y la ética no pudo ser el paliativo, simplemente se enajenó.

 ¿Cuál fue el imperativo de la praxis humana?, no fueron todos los humanos habidos y por haber los que ocasionaron la guerra ni los que vivieron la post-guerra, por lo tanto no se puede realizar una argumentación universal. El ser humano actuó conforme a las circunstancias que tenía a la mano, un individuo no puede cambiar toda una sociedad, necesita del buen corazón de los demás, y luego se aprovecha de esa honestidad, nobleza, bondad –virtudes tan comentadas por nuestros queridos clásicos griegos- para luego transformarlas a vicios, errores, y causar problemas, tragedias. Aquí nos damos cuenta que la imaginación, el soñar, el idealizar una nación o simplemente a un grupo de gente puede ser muy arriesgado.

      Pero la Ética se disfrazó, de hecho había héroes morales, éticos y también fracasados en base a un “bien” llamado poder, materialismo. Y como lo comenta P. Bowen en su artículo: “The Great Cultura War. Military tradition, virtue and post-modern morality” –tradición militar y virtud enfatizan la misión y los propósitos.

      Y otro problema es el enfoque que se presenta en la post-guerra, ¿realmente estamos viendo al individuo o al colectivo? ¿se están viendo sujetos dinámicos o acciones morales? En cierta medida, tal vez se analicen ambos aspectos, el pensamiento europeo ya no tenía más remedio que ajustarse a las problemáticas y utilizar esos problemas como áreas de oportunidad, estas problemáticas traducidas en tragedias humanas, pérdidas incalculables que debieron ser tan importantes para la ética como el saber definir lo que es la felicidad, la justicia, lo bueno o el bien.

      Quisiera terminar estas líneas enfatizando la importancia de la re-estructuración de conceptos a nivel semántico. Además, incluir una taxonomía dentro de la ética, el pasado nos dejó un gran legado, enseñanzas lamentablemente a través del sufrimiento del otro, no de mi propio yo, porque si mi yo hubiera estado padeciendo y sufriendo esos acontecimientos, el concepto de bien, bondad, falacia naturalista tal vez hubieran sido puras utopías, sueños inalcanzables porque el sufrimiento encarnado, hacer ver que la ética en la vida real no es como se entiende dentro de un marco de referencia menos complejo.

          Es lindo observar los ideales de Jaspers, de Moore, McIntyre, y de otros muchos, son conceptos bellos, nobles que nacen de un espíritu de aceptación al cambio, son autores que manejan conceptos académicos muy importantes e interesantes, pero son conceptos huecos, carentes de sentido si no se contextualizan y sobre todo si no se sabe comprender al individuo dentro de un hecho socio-histórico, si el concepto no entiende al ser en relación consigo mismo y con el otro, donde la política estaba tan desfasada como la educación, donde las armas eran instrumentos y agentes de cambio como los libros e ideologías, donde la post-guerra fue una herida que sigue estando abierta, no tiene ningún caso entender el Hedonismo, el placer, la justicia, el bien, lo bueno, sin entender el sufrimiento del ser humano, sus intenciones y sobre todo su voluntad de crecer, sin comprender que lucrar con los sentimientos humanos es un enorme pecado social, donde lo más valioso del ser es su ser, su pensamiento, su yo, eso nadie se lo podía dar ni quitar, aunque a veces crea que la evolución moral se da a través de una involución, un retroceso humano, a través de la pérdida de valores para supuestamente retomar otros nuevos o mejores, mediante la falta de dignidad y creyendo que la tecnología ayudará a re-valorar esa identidad perdida.

REFERENCIAS:

Dussel, Enrique. Algunas reflexiones sobre la “falacia naturalista” DIANOIA, 2001.

Clammer, John. “Transcending Modernity? Individualism, ethics and Japanese discourses of differences in the Post War world” Sophia University, Tokyo Japón. [Referencia en línea: http://the.sagepub.com/cgi/content/abstract/57/1/65]

Steven, Mark. “Harmonization or homogenization? The globalization of law and legal ethics - an Australian viewpoint.” Vanderbilit Journal of Transitional Law, (2001). [Referencia en línea:www.highbeam.com/library/doc3.asp?DOCID=1G1:80750278&num=11&ctrlInfo=Round9g%3AProd%3ASR%3AResult&ao=]

Bowen, Peter. “The Great Cultura War. Military tradition, virtue and post-modern morality” [Correo electrónico del autor: psbowen@sangreal-group.com ]

Moore, G. “Principia Ethica” Segunda edición, Universidad Autónoma de México. México, 1997.

Wittgenstein, L. “Conferencia sobre ética”. Paidós., Madrid, 1990.

Jaspers, K. “La filosofía desde el punto de vista de la existencia”. Fondo de Cultura Económico., México, 2003.

Rescher, Nicholas

Vatimmo, G. [sin referencia, hojas sueltas]

Mardones, J. “La paradoja mayor de la ética”. Conferencia sobre el mal, la ética y la libertad. Efectuada en las aulas de la Universidad Virtual del Tecnológico de Mty. [Miércoles 23 de Febrero, 2005. 19:30-21:05 hrs]

San Pedro, garza garcía. Nuevo León.

Febrero de 2005.

INSTITUTO TECNOLÓGICO Y DE ESTUDIOS SUPERIORES DE MONTERREY

Maestría en Ética Aplicada

Universidad Virtual: www.tec.com.mx

Ensayo:

“La respuesta del pensamiento europeo a la crisis ética de la post-guerra y sus consecuencias. Los imperativos para la acción humana”.

Para el curso de Discursos Éticos contemporáneos.

Por: Francisco Xavier González G

A01001204@itesm.mx – fxgonzal@att.net.mx

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