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sábado 20 de julio del 2019
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63 Aniversario

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la noche del 30 de junio de 1947, en una casona del Jr. Ucayali del centro histórico de Lima, (sede de la Sociedad Médica Daniel Alcides Carrión) 24 connotados ginecólogos y parteros, constituyeron la Sociedad Peruana de Obstetricia y Ginecología (SPOG), sobre los principios de la devoción a la Ciencia, al Servicio y a la Ayuda mutua y eligieron por aclamación al Dr. Constantino J. Carvallo como presidente de la flamante Sociedad, en mérito a sus cualidades académicas y humanísticas; año tras año distinguidos maestros ocuparon tan honroso cargo, en la actualidad la preside el Dr. Adolfo Rechkemmer Prieto; en estos 63 años de fructífera existencia, la SPOG cuenta con 17 filiales, ha organizado decenas de jornadas, simposios, sesiones científicas y estamos en el umbral de nuestro XVIII Congreso Nacional, frutos que honran la memoria de los viejos parteros de la maternidad de Lima y los connotados ginecólogos del pabellón 5 del hospital Loayza.

La revolución tecnológica ha enriquecido el ejercicio de la ginecología, procesos de mediana y gran complejidad se han vuelto cotidianos y gracias a la Ultrasonografía hemos recuperado la visión que antes teníamos en nuestros dedos (Bajo Arenas), pero esta tecnología no ha mermado ese encanto casi esotérico, que tanto encandila a los médicos jóvenes, será quizá como dice el Dr. Shing porque nos da la oportunidad, no solo de curar a nuestras pacientes, sino de hacerlas realmente felices o será porque es la especialidad emblemática que combina en su actuar ciencia, arte y fe o será tal vez porque respira en el pulmón mismo de la vida, en el proceso clímax de la reproducción, que siendo biológico, no deja de ser un escenario lleno de mística, simbolismos y miedos.

Escenario donde la vida se entrecruza con la muerte, en un idilio fisiológico ayer colmado de supersticiones, hoy rodeado de tecnología, pero en esencia lo mismo…

¡momento cumbre donde se tensan las fuerzas! donde el misterio trascendente de la vida se anuncia con gritos y dolores en un concierto de angustias, sollozos y estertores y…

¡Ahí! En medio de las legítimas expectativas de la familia, en medio de los "buenos y malos espíritus", de día o de noche, domingos o jueves, cansado o no ¡ahí estás Gineco-obstetra!, sentado frente al enigma de la Vida, Como estuvieron los viejos parteros, allá en los albores del Homo Sapiens, las viejas comadronas de las tribus, los grandes maestros de la historia.

¡Ahí estás en medio del parto! Donde los dedos no tiemblan, ni los nervios traicionan, asumiendo la responsabilidad de decidir con técnica, conocimientos, destrezas y temple,

¡ahí te haces grande!... en medio de la sangre que cae a borbotones incontrolables, en medio de desgarros y hematomas caprichosos, rodeado de horas y minutos que valen segundos, en una atmósfera donde se respira adrenalina, suplicio y ansias contenidas…

Donde los gritos de dolor llegan al alba y fenecen con el llanto vigoroso de un nuevo ser, en medio de hurras y algarabías familiares.

Y en el balde junto a gasas ensangrentadas, coágulos y detritus… quedan mitos y creencias

Y en el fondo de tu alma; saboreas una felicidad que también es tuya.

No interesan injustos anonimatos, Ingratitudes y olvidos… ¡No interesa!

Has traído un niño al mundo y eso felicidad la compartes con Dios.

GINECOLOGO

¡Saludo! Tu corazón de león y tu bravura que te hace combinar firmeza y serenidad.

¡Saludo! Tus manos de mujer que te hacen combinar suavidad y delicadeza.

¡Saludo! Tus ojos de águila  y tu mirada de Lince que te permiten ver los tortuosos vericuetos de la desafiante anatomía sembrada de emboscadas.

¡Saludo tu ciencia, tu arte y tu fe! Porque bien sabes que en algún recoveco de tu alma, acrisolas una plegaria que  en esta lucha siempre es necesaria.

¡Saludo a tus manos ensangrentadas que se dejan guiar por Dios para traer niños al mundo!

¡Saludo tu prudencia con la conjugas tu innata vehemencia!

¡Saludo la Sabiduría de tus decisiones!

¡Saludo la velocidad de tus reflejos!

¡Saludo tu adrenalina…fragancia natural de tu Vida!

¡Levanta tu escalpelo Ginecólogo y brindemos por la Vida que traes al Mundo!

¡Saludo tus heroicas victorias y tu anónima presencia en la Gloria!

GINECOLOGO

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Acerca del autor

Miguel Palacios Celi

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