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viernes 22 de marzo del 2019
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Misionologia 14

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Continuación de las grabaciones magnetofónicas de las clases de Misionología

“Ad Gentes

Sobre el decreto de la actividad misionera de la Iglesia.- La idea principal, es de profundo significado y trascendencia misionera. Que la Iglesia, es sacramento universal de salvación. Da pasos firmes y nuevos para una evangelización más eficaz y adecuada, a la realidad actual.

El Concilio Vaticano II. El Decreto “Ad Gentes” tuvo o redacciones. Es el documento que mas redacciones tuvo, hubo muchos problemas para aprobarlo. Punto por punto se fue revisando. Demoró casi los dos años del Concilio para poderse poner en acuerdo. Al final no fue infructuosa la obra realizada por los padres conciliares. Fue el documento mas aprobado. Porque tuvo la mayoría de los Plachet, y tuvo solamente 5 no plachet. 5 estuvieron en contra, y se promulgo el 7 de Diciembre de 1965.

El decreto conciliar “Ad Gentes” se debe encuadrar en el contexto de todos los documentos conciliares especialmente teniendo en cuenta las 4 constituciones. Que en su dimensión misionera Ad gentes, se completa así la Iglesia sacramento universal de la salvación. Esto lo dice en su primer capítulo.

La Eclesiología se da en los documentos del Concilio. Y los documentos de la Iglesia van a marcar el gran impulso que tendrá luego la misionlogia. Están muy ligados. La Eclesiología y misionologia. Iglesia, misión.  Esta idea y realidad fundamental. Iglesia sacramento de pie a todos estos documentos, también la LG. Para urgir a una evangelización universal, como consecuencia de la naturaleza misionera de la misma Iglesia.

La Iglesia es pues misionera por esta misma realidad. Es sacramento de Dios, y esto es pues. Es signo transparente, y también instrumento de salvación. Cada miembro de la Iglesia según su propia vocación jerárquica. Religiosos, laicos, asumen pues la responsabilidad de la renovación para la misión. Todos quedan urgidos a la santificación, que es el mejor testimonio que se puede dar.

El documento misionero aprovecha también la herencia de las encíclicas anteriores. Como siempre estamos recogiendo la cosecha anterior. Los Papas siempre dan esa mirada hacia esas fuentes de la historia. Aprovechando esta herencia, da unos pasos firmes y nuevos, para una evangelización más eficaz, y adecuada también a la realidad actual.

En cuanto al objetivo de la primera evangelización, se armonizan dos corrientes teológicas anteriores. Cuando se atiende en situaciones en donde no hay cristianos. Es como la tierra seca. Es allí donde la atención se da en primer momento, y se trata de implantar la Iglesia, de fundar una comunidad que luego se hará viva, se hará dinámica, se hará eficaz. Cuando empiece una conversión, y luego todo un proceso de catequesis, evangelización, para luego también decepcionar los instrumentos, los medios necesarios para la salvación a través de los sacramentos.

Y luego también propagara la fe y la salvación en Cristo. Comunidad que nace a la vez de un tiempo en que madure, y será también evangelizadora. La misión de la Iglesia es la misma misión de Cristo, que deriva de la Trinidad.

A partir de estos principios misioneros se podrá pasar pues fácilmente las consecuencias prácticas. El Decreto misionero acentúa la naturaleza misionera de toda Iglesia particular. Siempre está importancia a la vocación misionera específica, y a los institutos  misioneros. El Decreto conciliar, sigue siendo pues la base de toda una reflexión teológica actual. En la misión. Se sigue haciendo reflexión. Se sigue escribiendo y teniendo muchos textos, artículos, volviendo a esa fuente que nos da “Ad Gentes”.

Consta de 6 capítulos, cada capítulo muy denso, llenos de estos principios. Principios doctrinales por ejemplo, en su primer capítulo, en que nos señala el aspecto de la originalidad, de esta esencialidad de la Iglesia, en su dimensión teológica trinitaria. Este propósito emana del amor Fontal, amor fuente.

El capítulo segundo trata sobre la obra misionera, sobre la necesidad de testimonio cristiano, el testimonio de vida. Hay necesidad de la presencia de la caridad en el mundo.

En un artículo tercero, hay también la necesidad de la formación de la comunidad cristiana. Para ser luz para las gentes, de una presencia de Dios en el mundo. La constitución del clero local, con su debida formación misionologica. La formación de los catequistas. Muchas comunidades tienen miedo de perder su identidad, por abrirse a la misión.

El capítulo tercero. Las Iglesias particulares, hay progresos de Iglesias nuevas. Hay obispos que están cambiando esta situación, en esta relación de Iglesias hermanas. Trata también de promover el apostolado en los seglares.

En el Capítulo cuarto, también los misioneros. La importancia, la necesidad. ¿Quiénes son los misioneros? ¿Cuál es la vocación a la que han sido llamados?. La vocación misionera, implica ese llamado para servir a Dios.

En el capítulo sexto, la cooperación. Trata también sobre el deber misionero de todo el pueblo de Dios, ninguna institución, llamada católica, puede desvincularse de su debe, de su compromiso misionero.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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