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lunes 12 de abril del 2021
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Filosofía de los intentos: La última frontera del éxito personal

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Mil fracasos se perdonan y olvida a aquél que vence en la última y decisiva lucha. Mil o quizá diez mil, porque al final se mide en el hombre su fuerza de voluntad y empeño, que todas las batallas ganadas o victorias conquistadas.

Conocí a uno de los hombres más ricos de Italia. Su fortuna es incalculable. Posee un yate anclado en Porto Fino, Italia; con una tripulación de 30 personas, es literalmente una mansión flotante. Difícilmente puede usar, por más de 30 días al año, cada uno de sus aviones, residencias y demás bienes para su uso personal.

Qué decir de sus fábricas, hoteles, estaciones de televisión; es accionista de un gran número de empresas a nivel internacional. Sin embargo, me llamó poderosamente la atención, la tensión con la que vive; padece una sed insaciable de acumular aún mayor riqueza y poder.

Ante esto, me pregunté: ¿Qué atrapa el espíritu de los seres humanos, que no cesa nuestra lucha de acumular cada día más? Al reflexionar sobre las noticias, cada vez más frecuentes, de políticos corruptos que han amasado fortunas inimaginables y que aún siguen librando luchas, incluso sembrando muerte, por acumular aún más, me volví a cuestionar ¿por qué?

Es evidente la estela de destrucción que van dejando los narcotraficantes, que sin importarles la vida de nadie, convierten inteligencias en seres babeantes y extraviados; asesinando niños y mujeres; con una crueldad y sadismo sin límites eliminan enemigos y competidores, y todo para acumular aún más fortuna de la que ya poseen. Me cuestiono ¿cuál será su límite?, ¿existirá fin a su ambición?, ¿hasta dónde quieren llegar?

Cuando observo, en un plan más cotidiano, nuestra sed insaciable de consumir más todos los días: un mejor coche, una casa, muebles, en fin, parece que la única razón existencial para muchos es consumir más que ayer. Y en esta espiral sin fin, identificamos personas de todos los niveles sociales. Para algunos significa tener un mejor televisor, para otros hasta estrenar un nuevo yate. Es una peste social el consumismo que a todos nos está consumiendo.

Pero regresemos con el hombre rico, con el que se inicia este relato. En su desesperación logré identificar lo que he llamado los círculos de hierro, dentro de los cuales cualquier persona puede quedar atrapada para siempre. Le pregunté por qué era importante para él lograr aún más riqueza de la que poseía."Es fundamental -contestó-, pues es la forma de adquirir más poder y lograr que las cosas funcionen como yo quiero”. "Volví a cuestionar: " ¿Si el poder es tan importante, para qué lo usas?" "El poder te da influencia y puedes mover personas, ideologías, políticos, hasta las economías de otros países; ante el dinero la gente se doblega; cuando saben que eres poderoso, todos obedecen dócilmente tus órdenes y tu influencia crece ilimitadamente". Este breve diálogo me permitió comprender la trampa a la que estamos expuestos la mayoría de los seres humanos. Se anhela tener más dinero para que éste nos confiera poder, y el poder nos permita tener mayor influencia. Y entre más riqueza acumulamos mayor poder e influencia adquirimos, formando así una espiral sin fin. Posiblemente nos quedemos atrapados en ella hasta la muerte.

¿Las metas económicas dominan su existencia?

¿Ha pensado en lo importante que es definir el nivel de bienestar que desea lograr para realizar plenamente su ser?

¿Tiene otras metas más allá de las económicas? Por ejemplo, ¿cuáles son sus objetivos emocionales en las relaciones con su pareja, hijos y amigos?

¿Sirve a alguna causa en forma gratuita, solamente por el placer de ayudar a otros?

Es muy legítimo desear bienestar para uno mismo y para nuestras familias, buscando bienes materiales para que nos produzcan felicidad. El problema radica en que las cosas parecen poseemos a nosotros y vivimos en función de ellas.

Todos anhelamos vivir mejor; por supuesto, existen algunos extraviados que se complacen en el sufrimiento, pero como buenos masoquistas son felices a su manera. Lo importante es dimensionar en su totalidad la existencia, disfrutar plenamente los bienes que poseemos, y luchar cada día por vivir mejor, sin dejar que el consumismo se convierta en nuestra brújula.

Para lograrlo, es necesario adoptar una filosofía: decidir ser felices a pesar de nuestras limitaciones, sin amargamos por lo que no poseemos y continuar alegremente construyendo el futuro, a través del trabajo diario del presente. Mañana será mejor, si hacemos este día excepcional.

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Acerca del autor

Hermel Balcázar Campoverde © www.aicad.es

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