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jueves 18 de julio del 2019
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Aprenda a Sobrevivir

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Cuando el 15 de octubre del año 2008, abrí mis ojos, era un miércoles cualquiera, el Mundo seguía viviendo y en Cielo… aún tiritaban las estrellas, jadeantes lágrimas…aún  lloraban en  los surcos íntimos de los cirios,  al mundo no le importaba mi pena, el Dr. Eusebio Palomino- mi anestesiólogo- ya se había retirado, en tanto yo  abría lentamente mis ojos…y  mis pupilas miraban  la bruma en el nuevo camino, atrás sólo había amnesia…al frente la  analgesia cedía , la confusión reinaba, pasaban segundos y mas segundos y me preguntaba…¿Quién soy?, ¿Dónde estoy?, seguían pasando minutos  mas minutos y seguía  preguntando ¿Qué pasa?, divisaba apenas, personas vestidas de verde que se movilizaban  de un lado a otro  y me atendían… segundo a segundo, minuto a minuto  fui recuperando mi conciencia… cuando los fármacos se metabolizaron y la recuperé plenamente…lancé un grito   y quise sentarme, corrieron a auxiliarme…¡Tranquilo Miguel!...¡Tranquilo!... Paquita y Marlene, estaban junto a mi, ¿Quiénes son? –Pensaba- … ¿serán ángeles?..¿Serán Vírgenes?...y Marujita  ¿Dónde está?...torpemente caminaba de la mano con el Silencio y el Miedo, las Enfermeras me  hablaban con gran ternura y me  dijeron al unísono… ¡Hola Miguel…Bienvenido!...debo haber sonreído, pues soy una persona educada, pero… ¿Qué busca?- me preguntaban-, pues yo giraba mi cabeza hacia todos los lados de aquella habitación de vidrio, por ahí  encontré a mis viejas amigas, estaba el Monitor Multi parámetro, el Pulso-Oxímetro, las Venoclisis, los Catéteres centrales, las sondas, los drenes, los apósitos…pero seguía buscando con  desesperación…¿Qué buscaba? …¡buscaba  Un Reloj!... quería saber la hora, quería saber que día era, sabiendo la hora sabría  la verdad por mis propios medios, pues cuando los Anestesiólogos Menacho y Oyauuren me administraban los medicamentos de la inducción anestésica eran las 2. 20 am, del 15 de Octubre, había ingresado al Centro Quirúrgico a las 2 am, yo mismo quería sentir el calor de las entrañas…no encontré ningún reloj, abrazaba como luz, la apagada claridad de mi tristeza, tampoco podía hablar, tenía aún el tubo endo-traqueal atragantado en la Oro-Faringe, Marlene se acercó, me miró fijamente, sonrió y me dijo…¡Ya está Trasplantado!, ¡Ha sido Trasplantado!, hasta ahora todo marcha bien, sus palabras rodaron como gotitas de escarcha sobre los finos pétalos de la esperanza, abrí mis ojos incrédulos, mi corazón perdió el paso y su acelerada  frecuencia, se asomó por la boca para ver si era verdad, mis pupilas arrojaron sus prejuicios a la basura y se llenaron de lágrimas..¡No Llore doctor!... ¡Ya pasó todo!... ¡Por favor tranquilo!...Quería gritar, quería llorar, quería  reír, alzar las manos,  agitarlas,..No sé, era una locura,  todas las emociones se unieron, se cruzaban entre sí, con las manos les decía que me retiren los tubos, la sonda Oro-yeyunal, la Foley quería hablar… ¡Tranquilo!, vamos a trabajar toda la noche…ya ha dormido bastante, la pasaremos despierto y al amanecer estará sin tubos…estaba agitado, eran las 8 de la noche del 15 de Octubre dijeron… ¡Dios: es verdad, es verdad!-musitaba tozudamente, quería ilusiones. Quería información para conjurar mi ansiedad, quería mitos para nutrir mis sueños… mientras asimilaba la noticia, miraba por todos lados, miraba la puerta ¿Marujita?... ¿eres Tú?... ¡Si era ella!, sonrió, hizo la señal de la victoria con su pulgar. Agitó sus manos, yo agitaba las mías, Ven, ven la llamaba, ¿Por qué no entra?- me preguntaba-, se cambió la ropa, se lavó, se enfundó guantes y gorro, corrió me abrazó, lloró, ¡es cierto Marujita!... ¡Estoy Trasplantado!, ¡Estoy Trasplantado!- le decía apenas con el tubo en la boca- ¡Si Es cierto!, ¡Es cierto!-respondía-, nos abrazamos,  reímos y  lloramos, eran las 9 de la noche del 15 de Octubre, había estado en el Quirófano 12 horas, las blancas azucenas miraban el Cielo, el miedo dormía en las blondas de aquellas primeras horas.. ¡Cuantas epopeyas como esta, llenas de Héroes y mártires, duermen anónimamente en el viejo y polvoriento Diván del Olvido…¿no Marujita?...¡Si Migue!, decía mientras…Dios sonreía.

Cuando el 15 de octubre abrí mis ojos, no sabía si era de noche o de día, desconocía donde me encontraba, la amnesia anestésica me impedía recordar lo que había pasado, ahí también luchaba por salir de la hipnosis y saber la realidad…ahí también se daba la lucha. En Decúbito Dorsal, exorcizaba mis temores, las enfermeras circulaban alrededor, limpiaban apósitos, administraban medicamentos, contabilizaban los goteos, controlaban los signos vitales en los Monitores que con sus timbres metálicos y monótonos ponían la música de aquel Post-Operatorio…a lo lejos tañían las campanas, el médico de la UVI Dr. Montenegro revisaba una y otra vez la Historia Clínica, luego se acercó, me saludó y me dijo te voy a examinar, moví  la cabeza, auscultó mis pulmones, tomó mi pulso, palpó mi abdomen…¡Hay que sacar una Radiografía de Tórax!, seguía con el Tubo, mi respiración era superficial, no saturaba bien…¡Respira!, ¡Respira!- me decían-, no tenía dolor, hacía un poco de frío, no pensaba en comer…pero si tenía bastante Sed, quería Hielo…ellas lo sabían, al parecer  todos los Trasplantados presentan esta Sed, este Hambre de hielo. Un técnico de Rayos X, llegó al Box de la UCI donde estaba, cubrieron el equipo rodante, vistieron al técnico y entró al box…¡Hola!- me dijo- le voy a sacar un placa de pulmones, me sentaron, me desvistieron la bata de arriba, pusieron una placa en mi espalda…¡No se mueva!...¡No respire! Y ¡Zas! Tomaron la placa, no me dolió, ni me incomodó, la noche era más noche… ¡El Valor y el Coraje! Bebían pólvora, el miedo en la sangre agonizaba. Al rato trajeron la placa de tórax…el Dr. Montenegro la miraba, luego les dijo a las enfermeras… ¡Si está con una Atelectasia!, bueno doctor- me dijeron- ahora a hacer ejercicios respiratorios, tome aire con ganas y lo retiene unos segundos, luego lo expele y repite este ejercicio varias veces…así estuve 2  a 3 horas, repitieron las placa y el doctor dijo que había una ligera mejoría…llamaremos a terapia respiratorio- dijeron-, los tubos les señalaba con los dedos, ¡Si!-dijo Marlene-, las lenguas de fuego que un día emergieron del infierno…se extinguían poco a poco…se acercaron las enfermeras, me hicieron cambiar de posición en la cama, luego inyectaron xylocaina al tubo, sentí ardor, irritación, leve sensación de ahogo…¿Qué tal?, ¿Cómo se siente?...¡Bien, Tolerable!-les dije-, respire profundo y reténgalo, varias veces, gire para la derecha, ahora para la izquierda, vamos a cerrar y cerraron..¿que siente?...¡Bien, tolerable!-les decía- muy bien seguimos y asi las horas pasaban, eran ya la 2 am, ½ hora después iniciaron la extubación, me pidieron colaboración extrema, pues era muy prematuro extraer el tubo tan pronto, funcionaría si es que colaboraba, así que me concentré, ya había soportado tanto, que estaba convencido que si podría, aguantaré, resistiré-me decía- y bueno infiltraron de nuevo xylocaína, sentía ardor, irritación, luego me dijeron vamos a sacar el tubo y lo sacaron, sentí ahogos, tos seca, irritación, sensación de muerte, soporté, tosí calma calma-me decían- no te desesperes, fueron 40 segundos interminables, poco a poco respiraba y respiraba, hasta que se estabilizó la respiración, que triunfo, que alegría, me miraban, balbucee con tono seco, ronco un Gracias del alma

Cuando el 15 de octubre abrí mis ojos…la sangre circulaba alegre por los flamantes vasos anastomosados de las  arterias hepáticas, la sangre oscura de las venas fluía libre por las sorprendidas venas del Hígado y las aterradas várices venosas del esófago no  podían creer  que su calibre recuperaba la normalidad, la sangre recorría el Hígado 2, 4 y hasta 5 veces por minuto, libre de obstáculos, el noble órgano recibía litro y medio de sangre cada minuto.

Cuando abrí mis ojos, aquel miércoles 15 de octubre los hepatocitos y toda su collera ya no eran duros, escirros, ya no eran blancos y pálidos, ya no eran arrugados y acomplejados, estaban rosados color vinoso rojo, habían recuperado su forma y tamaño, eran blandos y acolchados y en la factoría trabajaban a gusto en sus tres unidades de síntesis eliminación y transformación, la alegría había regresado a los cordones de Remak, al espacio de Disse y a los sinusoides hepáticos, la fibrosis era pasado…el futuro sonreía.

Cuando el 15 de octubre abrí mis ojos…encontré a Dios que sonreía y se movía en forma de mujeres de verde, de hombres de blanco, en forma de manos enguantadas que suministraban fármacos y ternura, medicamentos y caridad…ahí estaba Dios sin atuendos raros...Estaba vestido de Chaman, de Padilla, tenía las manos de Rondón, de Anchante, tenía la voz de Roxana, Shirley, rossi, tenía el andar de Carrasco, de Yeren, tenia la sonrisa de Glenda, de Marlene, de Paquita y de tantas profesionales, no estaba en el Cielo, estaba en la UCI, en Hospitalización…habitaba en la unidad de Trasplante y Cirugía de Hígado.

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Acerca del autor

Miguel Palacios Celi

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