Anunciese Aquí

Registro automático

Acceder con Twitter

top articulo
twitter
facebook
Rss
domingo 29 de noviembre del 2020
Lea, publique artículos gratis, y comparta su conocimiento
Usuario Clave ¿Olvidó su clave?
¿Iniciar sesión automáticamente en cada visita?
Inserte su correo electronico

Mujeres que Abdican

veces visto 698 Veces vista   comentario 0 Comentarios

Mujeres que Abdican

No pude dejar de reaccionar a este mensaje anónimo que circula en internet. Lo publico completo para comentarlo al final. Son  las 6:oo a.m. El despertador no para de sonar y no tengo 
fuerzas ni para  tirarlo  contra  la  pared. Estoy  acabada. No  querría tener 
que ir al trabajo  hoy.  Quiero  quedarme   en  casa,  cocinando,  escuchando música, cantando,  etc.

Si  tuviera un perro, lo pasearía por los 
alrededores. Todo menos   salir  de  la cama, meter primera y poner el 
cerebro a funcionar. Me gustaría  saber quién fue la bruja, la matriz de las feministas que tuvo la infeliz idea de reivindicar los derechos de la mujer y por qué hizo eso con nosotras  que nacimos después  de ella. Estaba todo tan bien en el tiempo de nuestras   abuelas,  ellas  pasaban  todo  el día bordando, intercambiando recetas  con  sus  amigas,  enseñándose mutuamente secretos de condimentos, trucos,  remedios  caseros, leyendo buenos libros de las bibliotecas de sus maridos,  decorando  la  casa, podando árboles, plantando flores, recogiendo legumbres de las huertas y educando a sus hijos. 
La  vida  era  un  gran  curso de artesanos, medicina alternativa y cocina. Hasta  que  vino  una   fulanita  cualquiera que no le gustaba el corpiño y contamina  a  varias  otras  inconsecuentes  rebeldes con ideas raras sobre como Vamos a conquistar nuestro espacio. ¡Que espacio ni que nada! 
Ya teníamos la  casa  entera,  todo  el  barrio,  el mundo a nuestros 
pies. 
Teníamos el dominio completo sobre los hombres; ellos dependían de 
nosotras para comer, vestirse  y  para hacerse ver delante de sus amigos; ¿qué rayos de derechos quiso  brindarnos?  Ahora  ellos   están  confundidos,  no saben qué papel desempeñan en la sociedad, Huyen de nosotras como el diablo de la cruz. 
Ese chiste,  esa gracia, acabó llenándonos de deberes. Y lo peor de 
todo, acabó lanzándonos  dentro  del  calabozo  de la soltería aguda. 
Antiguamente, los casamientos  duraban  para  siempre. ¿Por qué, 
díganme por qué, un sexo que tenía  todo lo mejor, que sólo necesitaba ser frágil y dejarse guiar por la vida,  comenzó  a  competir  con  los machos? 
miren el tamaño del bíceps de ellos  y miren el tamaño de los nuestros. Estaba cantado, eso no iba a terminar bien. 
No aguanto más ser obligada al ritual diario de estar flaca como una escoba pero  con  tetas  y  cola  paradas,  para  lo  cual tengo que matarme 
en el gimnasio  además  de  morir  de  hambre,  ponerme hidratantes, 
antiarrugas, padecer complejo de radiador viejo tomando agua a toda 
hora. Y además conseguir armas para  no caer vencida por la vejez, maquillarme impecablemente cada mañana desde  la  frente  al escote, tener el pelo impecable y no atrasarme con la tintura  porque  las  canas  son  peor  que la lepra, elegir bien la ropa, los zapatos  y  los accesorios, no sea que no esté presentable para esa reunión. No  aguanto  más. Tener que decidir qué perfume combina con mi humor, ni tener  que salir corriendo para quedarme embotellada en el tránsito y resolver la mitad de las cosas por el celular, correr el riesgo de ser a saltada,  de  morir  embestida,  instalarme  todo el día  frente a la computadora laborando  como  una esclava (moderna, claro), con un teléfono en el oído y resolviendo  problemas  uno   detrás de otro, para salir con los ojos rojos (por  el  monitor,   pero claro,  para  llorar  de amor no hay tiempo). 
Estamos pagando  el  precio  por  estar  siempre  en forma, sin estrías, 
depiladas, sonrientes,   perfumadas,   uñas   perfectas,  sin  hablar del 
currículum impecable,  lleno  de  maestrías, doctorados y especialidades. Nos volvimos súper  mujeres pero seguimos ganando menos que  ellos. ¿No era mejor, mucho mejor seguir tejiendo en la silla mecedora? ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Basta!!!!!!!!!!!!!!  Quiero  que alguien me abra la puerta 
Para que  pueda  pasar, que corra la silla  cuando me voy a sentar, que 
me mande flores, cartitas con poesías, que me dé serenatas en la 
ventana. Si nosotras ya  sabíamos  que  teníamos  un cerebro y que lo podíamos usar para quééééé había   que  demostrárselo  a  ellos??????  Ay Dios mío, son las 6:30 am y tengo  que  levantarme; que fría está esta solitaria y grandísima cama! Ahhh quiero  otra  vez  que  mi maridito llegue del trabajo, que se siente en el sofá y diga: - Mi amor,  ¿no me traerías un whisky por favor? O ¿qué hay de cenar? Por qué descubrí  que es mucho mejor servirle una cena casera que atragantarme sola con  un  sandwich  y una gaseosa mientras termino el trabajo que me traje a casa.   ¿Piensan   que   estoy ironizando?   no,  mis  queridas colegas, inteligentes,   realizadas, liberadas,  estresadas  y  abandonadas. Estoy hablando  muy  seriamente estoy  abdicando de mi puesto de mujer moderna.¿Alguien más se suma?????????? ¡Pobre mujer! Seguramente habrá muchas que se sumen a su angustia.Igual que ejercían un papel que la tradición imponía, juegan este nuevo obedientes a lo que dicta, ¿una moda sugerida por una bruja? ¿Es todo lo que alcanza a ver la que escribe este texto?Vivimos un momento de transición de roles y evolución de la pareja, por eso tanto divorcio y soledad. El sufrimiento, visto desde este ángulo es secundario, temporal a mi entenader.Esas brujas que señala la autora de este artículo, fueron mujeres que no se conformaron con bordar y tejer, cuidar niños  y atender al señor de la casa, porque su inteligencia no se los permitió. Ellas quisieron poner en acto las habilidades que “Dios” les había dado y abrieron espacios en las universidades, y en los trabajos donde se negaban oportunidades para todas. Decidieron no abandonar sus labores hogareñas lo que causó dobles jornadas. No son aspirantes a concursar por el título de super mujer, se comportan así  porque no han encontrado la ayuda calificada que requieren para delegar sus responsabilidades. El sometimiento a dietas y ejercicio se debe a una conciencia de salud que las mujeres de antaño no tenían. Claro que habrá quienes sólo se ocupen de su apariencia para pescar mejor marido, pero no serían feministas. Lo más interesante de esta época es que existe la libertad para vivir en los espacios que elija cada una. Cualquiera puede prepararse para casarse, luego tener hijos, cuidarlos y esperar al marido para darle un whisky y servirle la cena. (Ha de ser esta mujer de clase alta porque la mayoría no ha probado esta bebida.)  Las de escasos recursos podrían ofrecerle un vasito de limonada o cervecita s su señor. Muy su decisión.__“Nos volvimos super mujeres pero seguimos ganando menos que ellos”, dice el mensaje.  Pues no todas, pero no se trata de una competencia. Lo que hay detrás de hacer efectivos los derechos es lograr un mundo más justo para quien desee  auto realizarse, y para las que tenga que mantener una familia por las causas que sean.   Hay muchas mujeres que optan por seguir el papel tradicional, por ser la pareja complementaria del hombre, y qué bueno.Los derechos que importan a muchas feministas es para ofrecerlos a quien se interese por ellos. Las que no, pueden abdicar obviamente. No hay alguien que les obligue a exigirlos, ni siquiera a asumirlos.Qué maravilloso que sepan muchas que tienen cerebro, cada una debe decidir que hacer con él. Algunas deseamos estudiar y saber más y poner el conocimiento al servicio de los demás. Esto no es para demostrar algo, es simple satisfacción personal. Pero es muy legítimo que alguna quiera no pensar y mejor sentarse en la mecedora y alternarse con cocinar, ver tele y esperar al marido. Lo que falta saber son muchas cosas. Una de ellas que los varones están viviendo su propia revolución, callados, pensando, decidiendo. Estos quieren a las “super mujeres” de ahora para que sean sus compañeras en todo. Pero abundan quienes todavía desean ser los señores de la casa, los únicos que saben y mandan, y claro, necesitan parejas dóciles y serviciales que acepten sus decisiones. La libertad permite que haya para todos los gustos.Pero, independientemente de lo que piensen los varones, yo no abdico a ser todo lo que puedo y asumo las consecuencias. Ah.., sería interesante que supiera esta desesperada mujer (¿o será varón quien redactó este mensaje?), que una de las primeras feministas fue Sor Juana Inés de la Cruz. Ella tuvo que vestirse como hombre y luego irse a un convento para poder estudiar.



Clasificación: 1.9 (9 votos)
Está prohibido copiar este artículo. Artículo.org no permite la sindicación de sus artículos.
Acerca del autor

Josefina Leroux Psicologia y Sexualidad www.josefinaleroux.com/portal/

¿Tiene comentarios o preguntas para el autor?

Lo sentimos, pero no podemos procesar su petición en este momento. Por favor pruebe mas tarde. Si el problema persiste, puede contactar con nosotros pinchando sobre el enlace aquí.