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viernes 21 de febrero del 2020
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Mirar a los ojos

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Al hilo del post  ¡Ya teníamos el puesto cubierto!, hace tiempo me decía mi amigo Antonio, responsable de recursos humanos, psicólogo y coach de directivos de la administración pública, que al dar referencias profesionales, sobre todo en materia de selección de personal, el referenciado procura aportar al entrevistador o potencial cliente fuentes de información colaterales para la correcta valoración del perfil.

Pero, claro, lo importante es que esas fuentes sean lo más objetivas posibles.Me explico. Evidentemente, si todo el mundo habla profesionalmente muy bien del interesado, o éste es “una perfecta estrella súper dotada” o algún gato hay encerrado.

¿Estrellas? Haberlas las hay, ¿sí? pero presiento que escasear, también escasean. Si se ha disfrutado de una trayectoria profesional decente, rica y proactiva, lo lógico es que la opinión emanada de las referencias sean buenas, valorando positivamente no sólo las luces, sino también las sombras, porque la mayoría de los mortales somos de nuestro padre y de nuestra madre, tanto los que opinan como los opinados.

Todo esto viene porque ahce un tiempo estuve con una amiga de la profesión de consultoría. La mujer estaba bastante triste ya que, al parecer, le había llegado el rumor de que los directivos de una empresa en la que colaboró antaño, habían dado referencias negativas acerca de su perfil.

Ella, que se había dejado la piel en ese proyecto empresarial, que durante mucho tiempo antepuso su puesto de trabajo a sus intereses profesionales y personales; ella, que estuvo seis meses trasladando el testigo a su sustituto.

Ella, a la que le habían rogado varias veces que siguiera.

Ella, que todavía guarda en su casa una placa con el agradecimiento cincelado.

Y ahora, esto.

Después de escucharla, intenté calmarla. Mira, si la empresa que ha recibido esa información es inteligente, la tratará como tiene que tratarla, de forma objetiva. También habrás ofrecido más referencias y, seguro, se valorarán todas en su conjunto. Por otro lado, hasta ahora, entre otros muchos objetivos y factores, a ti te han pagado para arriesgarte a equivocarte ¿Sí? Tu actividad profesional ha sido muy sensible e intensa. Me consta que no le ríes las gracias al personal porque sí, ni doras la píldora a los directivos ni a tu equipo. Si has hecho tu trabajo bien, que creo que así ha sido, probablemente no todo el mundo va a estar contento ¿no te parece?.

Si te sirve de consuelo, en mi caso, también me llegan comentarios del tipo: que si soy muy carero, a lo que si se da la ocasión de argumentar, suelo responder con la afirmación de Deming: “las cosas no son caras o baratas por sí mismas, sino en relación a otras”; que si cabezón, que si empecinado, que si esto, que si lo otro.

En un sitio de Andalucía (España), después de realizar un trabajo, el 99% de los habitantes querían poner mi nombre a una calle, pero un 1% me quería en el otro barrio (con presuntas y veladas amenazas incluidas). Si observas, estos comentarios, a priori negativos, pueden ser considerados, también, como positivos.

¿Te acuerdas de María? Pues la llamaron culito de mal asiento.

Un último ejemplo. Conozco un empresario en Málaga (España) que “o trabajas para él o para nadie” y cuando le piden referencias de un/una ex-colaborador/a, el muy pícaro suele empezar con una frase del estilo “ni una mala acción ni una buena”, pero luego continua y termina fusilando (y eso en el mejor de los casos). O sea, que por muy bien que te hayas portado, queda claro que las referencias de ese hombre nunca serán proactivas, pero tendrás que dar el dato del contacto, si el trabajo y la experiencia durante tu estancia en su empresa han sido importantes para ti.

Por otro lado, tu trayectoria es tu trayectoria, por mucho que un miembro de otra empresa (ex-jefe o ex-directivo), presuntamente infecto, corrompido, descarriado, envenenado o intoxicado, derrame basura y descortesía en tu perfil al sentirse dolido por una acción histórica tuya o, simplemente, por pura envidia.En resumen, que eso lo normal.

Siempre pienso que si puedes mirar a los ojos de cada uno de los directivos, mandos intermedios, colaboradores/as, etc., de las empresas en las que has trabajado, no debes afligirte lo más mínimo. Es la vida misma.

Lo que tenga que pasar, pasará y si no está en tu futurible trabajar en una empresa que no sabe separar el grano de la paja, pues es lo mejor que te sucederá. Y recuerda, el sol volverá a iluminarte mañana y la apacible luna velará tu sueño cada noche. Cuídate.

Manuel Velasco Carretero 

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