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viernes 25 de junio del 2021
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Ley de la atracción - ¡Gracias Aika! (Parte 2)

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Nota del autor: Este artículo debido a su extensión fue dividido en dos partes, a ser publicados uno semanalmente. A continuación la Parte 2:

Al concluir la primer parte de este artículo llegué a ese punto, a esa línea divisoria que la mayoría no nos atrevemos a cruzar por subestimarnos, por temor, o simplemente por falta de conocimientos de los pasos correctos que se deben dar.

Esa noche mi perrita se acercaba cada vez más al borde del precipicio y yo por más que quisiera tomarla no podía, esa línea era como una puerta de cristal que me impedía pasar; yo sabía que sólo tenía que abrirla, pero ¿dónde estaba la llave qué la abría?.

Aika había llegado al límite y yo con ella, lo que debía hacerse había que hacerlo en ese momento y mi Fe junto con mi perseverancia en no rendirme me mostró el camino.

Luego me daría cuenta que la llave está “ahí”, siempre está en nuestras manos, pero no la vemos o no la queremos ver; es la Fe.

La perseverancia por medio de nuestras constantes acciones nos guían en el camino correcto, nuestra fuerza de voluntad es el combustible que nos adelanta y hace avanzar hasta las puertas de lo que yo llamo “El Templo Sagrado”, mientras que la Fe es la llave que nos abre esas puertas de par en par.

Y ese libro del cuál me vinieron a la mente esas frases me hicieron dar los pasos que considero fueron los correctos y necesarios.

Pero antes de decirles cuál fue ese libro debo de decirles que no fue “casualidad” que recordara casi literalmente esas “frases”.

Ese libro había sido el primero que había leído (un año y medio atrás) y que me ingresó en el conocimiento de la ley de la atracción y como hago con la mayoría de los libros, imprimí una copia del mismo.

Pero la copia de este libro en particular en vez de estar guardada con todas las demás, estaba puesta en la mesita de luz de mi cama y ahí había estado sin tocarla hacia más de un año.

Es decir la solución que estaba buscando estaba ante mis ojos, todas las noches que me acostaba la tenía al lado, pero no la tomaba, era hasta ese momento uno de los tantos libros que había leído.

¿Y qué es lo sorprendente de esto? Que justo el día anterior a esa noche determinante del 25 de agosto de 2010, había terminado de leer nuevamente todo este libro y como había hecho la primera vez, subrayé párrafos que en la primer ocasión no me habían llamado la atención y algunos otros que los volví a remarcar.

Estos párrafos estaban repartidos a lo largo del libro, sin embargo la mayoría estaban concentrados en un sólo capítulo.

Pero antes de continuar sobre ese “capítulo” debo explicarles porqué razón yo tome nuevamente ese libro en mis manos y lo leí después de más de un año de no hacerlo.

Dos semanas atrás un lector de mis artículos, que por sus comentarios demuestra tener más acumulación que yo de información de libros leídos sobre el tema (me ha enviado libros que yo no tenía en mi poder), más el nivel intelectual que refleja por sus conocimientos filosóficos y metafísicos; me puso ante la obligación moral de contestarle (ante un disentimiento de su parte), con fundamentos de donde había sacado la información de como se denomina en la subdivisión funcional de la mente, la tercer mente, la superior de todas (de lo cuál hablaré específicamente en otro artículo).

Pues ese término que yo había tomado de otro autor, sabía en mi interior que había sido de uno de los últimos que había leído, sin embargo algo me motivo a tomar ese libro que tenía en mi mesita de luz, que era el primero de todos.

El libro a que hago referencia es La Ciencia de hacerse Rico,deWallace D. Wattles. Y las frases que me vinieron esa noche a la mente cuando me acosté, fueron del capítulo que habla sobre la gratitud y que a continuación sito (páginas 30 y 31):

“El proceso entero de ajuste mental y la compensación, puede ser resumido en una sola palabra, la GRATITUD”

“Es fácil entender que cuanto más cerca vivimos a la fuente de la riqueza, más riqueza recibiremos; y es fácil también de entender que el alma que está siempre agradecida vive en un contacto más cercano con Dios que el que nunca lo busca para agradecerle.”

“Cuanto más gratitud fijemos en nuestras mentes y en el SUPREMO cuando recibimos cosas buenas, más cosas buenas recibiremos, y más rápidamente seguirán llegando; y la razón, simplemente, es que la actitud mental de la gratitud lleva la mente a un contacto más cercano con la fuente de donde provienen las bendiciones.”

“Aquel que no tiene ningún sentimiento de gratitud, no puede conservar una fe viva; y sin una fe viva usted no puede enriquecerse por el método creativo”.

Y estos párrafos que transcribí, más los comentarios que también llegaron esa noche a mi mente de otros autores que coinciden en decir que, cuando pedimos un deseo debe hacerse en tiempo presente y agradecer por el mismo como si ya se hubiese cumplido; me llevaron en ese momento a dirigir a esa “Inteligencia Superior” la siguiente frase y repetirla varias veces:

“Te doy gracias Dios porque ya curaste a Aika.”

Y cada vez que de toda esa frase pronunciaba la palabra “gracias”, parecía que la misma cobraba vida por sí sola.

Porque toda vez que terminaba de pronunciar “gracias” brotaban de golpe de mis ojos lágrimas de felicidad, una y otra vez, siempre al terminar de pronunciar dicha palabra.

Es decir, mientras yo agradecía en esa “realidad espiritual” el que Aika ya se había sanado, metros más allá en la cocina se encontraba en esa “irrealidad física”, mi perrita agonizando.

Y esto no fue lo único que hice, como desesperado por querer hacer lo que era correcto, en esa hora llevé a la práctica todo lo que los autores nombran.

A continuación hice visualizaciones y afirmaciones:

Visualizaciones imaginándome jugando con la perrita ya curada, viéndola venir corriendo a mí, moviendo la cola y saltando, tanto de cachorra, como ya de adulta.

Y luego hice afirmaciones, como si en ese mismo momento hubiese estado escribiendo este artículo; es decir en mi mente me veía contándoles a ustedes esto mismo como si ya hubiese ocurrido, cuando en la “irrealidad física” esto todavía no había sucedido. La mayor parte del contenido de este artículo es prácticamente un calco de la afirmación que hice esa noche.

Esas tres acciones continuas que realicé se pueden resumir en la siguiente frase que dijo Cristo, según el Evangelio de Marcos en 11, 24:

24- “Por eso les digo: todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán.”

Así habré estado aproximadamente media hora, luego me dormí.

Pero a las cuatro de la mañana siento que Aika está llorando. Me levanto y voy a verla y me encuentro que había tenido vómitos y diarrea; limpio todo y la acompaño a su cucha, la acarició un poco y me voy a dormir nuevamente.

Sin embargo ya no podría conciliar el sueño. Finalmente me levanto a las 5 y vuelvo a la cocina.

Allí la encuentro a ella también sin dormir, caminando por la cocina. A los pocos minutos vuelve a tener arcadas y vomitar, luego se aleja dos metros y tiene otra diarrea.

Luego camina u poco y se tira al suelo, ahí me pongo en cuclillas y comienzo a acariciarla; sus ojos estaban chiquitos más de lo de costumbre, era como si su mirada se fuera consumiendo día tras día, igual que su vida.

En ese momento se pone a dormitar ahí mismo donde había quedado y yo para no alejarme de ella (para que no se despertara) evitando buscar dos metros más allá un silla de playa que tenía para sentarme, porque las piernas me habían empezado a molestar, tomé en su reemplazo un balde que tenía a medio metro, lo dí vuelta y me senté sobre el.

Así estuve desde las 5 hasta las 6,30 hs, hora en que me levanto todas las mañanas. Acariciándola continuamente e intercalando las frases de agradecimientos, las visualizaciones y afirmaciones de este mismo artículo, siempre en silencio, para no despertarla.

Esta última parte la cité para no ocultar información que podría ser vital (en realidad no lo sé), ya que en esa hora y media que estuve realicé una mayor cantidad de visualizaciones y afirmaciones. Y esto último (repetir en la cantidad esas acciones en un número que no conté, porque simplemente lo hice naturalmente) ignoro si influyó en el proceso para su concreción satisfactoria. Sin embargo si yo tuviera que inclinarme por una cantidad de repeticiones diría intuitivamente ¿17?.

Luego cuando en esa mañana del 26 de agosto fui a mi oficina y al ponerme frente a la computadora preguntándome ¿abre hecho lo correcto la noche anterior?, puse en el buscador “ley de la atracción” y mi página “secretoalexito.jimdo.com” luego de aproximadamente 20 días de no figurar en la primer posición, volvió a aparecer en el primer lugar.

Ya lo he dicho en otros artículos, cada vez que mi página aparece en el primer lugar es luego de realizar una acción que implica ayudar directa o indirectamente a otro ser.

Es decir, es por lo menos una de las formas con que el Universo me comunica que lo que acabo de realizar es correcto.

Y al final de ese día los vómitos y diarreas empezaron a disminuir. Ese sería el tercer y último día que pasaría internada en la veterinaria para hidratarse y seguir recibiendo las dosis del antiparasitario.

El viernes comienzo a darle de comer de prepo, ensuciándole la trompa con un yogur concentrado y ésta al lamerse para querer limpiarse, lo comía sin darse cuenta. Finalmente el sábado comenzaría a beber y comer por sus propios medios y a saltar y a jugar como me lo había imaginado esa noche del 25 de agosto.

Ahora ustedes seguramente ante esto me dirán: ¿Quién te crees que eres, un mano santa?.

Pues no, yo se bien lo que hice correcto y que fue lo que curo a Aika.

Esto no se trata de magia, lo que sanó a mi perrita no hay ninguna duda, fue el medicamento y el tratamiento que recibió de los Doctores veterinarios; pero para que ese medicamento hiciera efecto sobre ese físico que ya se había rendido, tuvo que ver y mucho la energía positiva de las personas que se acercaron al otro día del 25 de agosto.

Yo lo único que hice fue con Fe (y las acciones que ya especifiqué) pedir una solución y esa Inteligencia Superior luego de escucharme, fue la que empezó a mover los hilos para que las personas adecuadas y en los momentos precisos realizaran lo que cada una debía hacer.

Bien, hasta aquí el relato propiamente dicho, ahora poniéndome del lado del investigador y analizando en perspectiva, voy a profundizar sobre los elementos y acciones que intervinieron en este proceso parta determinar con mayor claridad los pasos que se deben realizar para que la ley de la atracción funcione correctamente:

La meta que yo me puse en su momento (ya explicada en otros artículos) y la perseverancia en su consecución es la que me llevo a tener todos esos libros que leí.

Luego los mensajes y comunicaciones que el Universo nos manda continuamente (tema del cual hace tiempo les tengo debiendo un artículo en particular), en este caso por medio de ese lector que indiqué, me motivo a leer nuevamente ese “libro”.

Y todo ese encadenamiento de: metas, perseverancia y mensajes, es lo que me llevo a realizar esas tres acciones en forma sucesiva:

EL AGRADECIMIENTO

LA VISUALIZACION

LA AFIRMACION

Y en todos los casos sin haber sido mi intención (pero las circunstancias me obligaron a hacerlo) las realicé en silencio, es decir en secreto, como los autores explican que hay que pedir siempre los deseos.

Luego cuando ya tenía en mi mente esta secuencia de acciones, dentro de ese mismo análisis, realicé otro estudio más exhaustivo que me hizo ver en esa combinación algo más profundo; pero para continuar este concepto, primero debo explicarles que “coincidencias” sucedieron previamente que me motivaron a esa conclusión que les explicaré más adelante:

El día 2 de septiembre de 2010 a primera hora de la mañana fui a buscar a un edificio, una copia de una llave electrónica que el propietario había dejada autorizada para ser retirada por mi, para de esa forma poder entrar al edificio y mostrar su propiedad en venta (ya que tengo inmobiliaria).

Esa llave por ser especial se le designa a cada una un número para ser usada por la persona que la retira. El número que me toco a mí fue la 170 (lº coincidencia).

Cuando regreso a la oficina y abro Facebook me encuentro con una solicitud de amistad de una agente literaria de nacionalidad española (2º coincidencia). ¿Ustedes se preguntaran que tiene que ver? Porque esto yo lo relaciono con mi deseo de publicar mi novela, y la misma cuando recién la escribí, lo primero que hice fue participar en un concurso literario, que si bien (fue en el 2000) no gané nada, al momento de inscribirme me toco el número 170.

Cuando sucedió esto me vino a la mente una intuición de la cuál me pregunté ¿ El Universo no nos mandará tres mensajes del mismo tipo cada día?

Ya estaba llegando al final del día y ese tercer mensaje no aparecía; sin embargo mi esposa me pide cuando estaba volviendo de cerrar mi oficina una mercadería que en las almacenes no suelen estar, así que me dirigí a un supermercado. Luego de encontrar lo buscado me dirigí a una de las tantas cajas que había en línea.

Grande fue mi sorpresa cuando después de unos minutos de estar esperando, levanto la mirada y veo que sin haber sido mi intención me había ubicado en la caja numerada con el 17 (3º coincidencia).

En ese momento se había cumplido “mi teoría” (de distintas formas el número 17 había aparecido tres veces), pero ¿qué mensaje me quería transmitir esto?

Pues esto, lo relacione luego con ese análisis más profundo del que hablo más arriba; percatándome que cuando ejecuté esas tres acciones encadenadas, en realidad de distintas formas, pero siempre en los tres casos estaba dando las gracias, porque tanto en las visualizaciones como en las afirmaciones que realicé de echos que sucederían en el futuro como si ya hubiesen sucedido, era una forma de expresar agradecimiento mostrando tener fe en que así sucedería.

Y esto último se relaciona íntimamente con la intuición que me motivo a escribir el artículo titulado “La Trinidad” y que se constituye en la pieza que me estaba faltando para cerrar totalmente ese artículo escrito con anterioridad.

Sin embargo faltaría a la verdad, sino no aceptaría que una sola verificación no es válida para una comprobación científica. Para que sea considerada como válida debe repetirse en el tiempo y en la cantidad; pero el echo de que hayan sucedido todas estas sucesiones de “mensajes” y “coincidencias” son muestras que me indican que estoy cerca de la “Verdad”.

Y par ir terminando este artículo doy a continuación las gracias a todas estas personas (por orden de aparición en este proceso) que por sus acciones conscientes o inconscientes me llevaron a aprender una de las lecciones más importantes que recibí de la “ley de la atracción”:

Gracias, Alvaro

Gracias, Wallace

Gracias, Memo

Gracias, Oscar

Gracias, Dr. Pablo

Gracias, Dr. Sergio

Gracias, Gimena

Y por sobre todo ¡Gracias a la Trinidad!

Y ahora sí para concluir este post, escribiré dos pequeñas oraciones que contienen una palabra vulgar, pero que está llena de emotividad y representa un canto a la vida.

¡Vamos Aika!

¡Vamos...........CARAJO!

A partir de ahora y de aquí en adelante la verdad de la “Palabra” empieza a develarse, el que quiera entender que entienda.

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Desde Mar del Plata, Argentina, hacia todo el mundo, Walter Daniel Genga.

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