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jueves 21 de marzo del 2019
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Misionologia 41

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Continuación de las grabaciones magnetofónicas de las clases de Misionología

¿Por qué no hay muchas vocaciones hoy en día? No es porque Dios no siga llamando, no es porque no sea hermoso el Evangelio. Es porque tenemos miedo al compromiso. ¿Por qué tener miedo?

¿Por qué un catequista puede ser un gran motivador y de repente, empieza ya ha dejarlo? Porque el compromiso se le va poco a poco cayendo. Tiene miedo a las consecuencias, y cambia de párroco y no es de esa línea. Va a quedar solo, o no va a ser aceptado, o se lo van a criticar, y tan pronto nos critican, espesamos a tener miedo.

Bueno entonces, es el Espíritu que te acompaña en la misión. En vano predica el predicar si el Espíritu no fecunda su Palabra. Y en vano escucha el oyente, si el Espíritu no abre su corazón. La fe no viene del estudio, ni del esfuerzo humano. La fe es un don de Dios. Exige la moción del Espíritu moviendo al oyente. Entonces tu palabra desciende el Espíritu sobre ella,  hace que sea fecunda, y tu corazón recibe el Espíritu sobre él, y hace que sea acogedor. Y por eso dice Pedro y Pablo: “No debemos callar lo que hemos visto y oído”

El Espiritu Santo por lo tanto, suscita una Iglesia misionera, suscita constantemente misioneros, y el que se abre a su acción, no puede quedar defraudado. La doctrina del Espíritu Santo nos lleva a todas consideraciones breves  que se deben tienen en cuenta. En la  - Redentoris Misio – lo llaman “Protagonista transcendente”

En la – Evangelli Nuntiandi – lo llaman “Agente principal de la evangelización” En otros documentos se le decía: El impulso de la misión, el alma de la Iglesia. Todas son maneras de decir el mismo pensamiento. Que Jesús puso su obra en manos del Espíritu. Y le dice allí la tienes y además le dice a los discípulos. “El no añadirá nada nuevo, sino que tomará de lo mío, y lo dará a conocer” Entonces lo que hace el Espíritu Santo, es siempre llevar a los hombres a Cristo, es como decir ¿Quieres saber si lo que tú estás haciendo es digno? Examínalo a la luz de lo que hizo Cristo. ¿Quieres saber si esa inspiración que tienes es una inspiración que viene de lo alto? Mira a ver si esa inspiración pone en acto algún aspecto de Jesucristo, y lo potencia, y lo eleve. Por ejemplo como ocurre con los fundadores de órdenes. ¿Cómo la jerarquía de la Iglesia puede llegar a comprobar que una inspiración, de ese hombre o esa mujer vale la pena continuar? Cuando examinando la figura de Jesús en el Evangelio, se da cuenta de que esa inspiración, va en la misma línea. Por ejemplo, los niños. Este recibe la inspiración, para hacer una institución para los niños abandonados, los niños enfermos, mira y ves a Jesús. “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque de ellos es el reino de los cielos” Los enfermos, la rehabilitación de la mujer.

Viene una persona y te habla de un lenguaje relacionado con la Evangelización, pero te habla más bien de esta línea – poderosos – sabios – ricos – influyentes. Y esto originan los poderosos, mucha gente débil. Los sabios mucha gente ignorante, y analfabeta. Los ricos, mucha gente pobre y miserable. Los influyentes, mucha gente sin palabra, que no cuentan en la sociedad.

Y Jesús se puso entre estos otros. Entre los que no tienen poder. Jesús no tuvo ningún cargo, no fue ni siquiera sacerdote, y menos sumo sacerdote, ni siquiera de la tribu de los sacerdotes. No se pone en el ámbito de los rabinos, no tiene una escuela, no funda una escuela. Es un itinerante. Dice: “Ustedes me llaman maestro, y no lo soy” pero él no se llama maestro. Dice: “Yo estoy entre ustedes como el que sirve”

No está Jesús entre los ricos. Dice: “El Hijo del hombre, no tiene ni donde reclinar la cabeza” y menos va a tener cuentas bancarias en el banco de Roma. Ni una sola vez en el Evangelio, se le nota a Jesús preocupado por la cuestión del dinero incluso.

Y Jesús tampoco está entre la gente influyente, a la que se le pide favores. Por eso cuando viene aquel y le dice: “Señor dile a mi hermano que reparta su herencia conmigo” Jesús le responde: “Quien mi ha hecho a mi juez, de repartidos de herencias? Y empezó a hablar de la codicia.

El Espíritu Santo, nos está diciendo muchas cosas que de repente no las captamos, pero está hablando y si acá en América Latina, hay bastantes jóvenes que sienten la inquietud misionera, eso puede ser que se está produciendo una ejecución del Espíritu. Y que va haciendo que la fuerza de la Iglesia, que estuvo en Occidente, atrapada durante casi XV siglos, pase a ser ahora la fuerza en América Latina. Que sea la gran evangelización del mundo. Especialmente de los cerca de 4,000’000,000 de personas de oriente, donde quizás América Latina, sea la portadora de esperanza.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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