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domingo 26 de mayo del 2019
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Misionologia 53

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Continuación de las grabaciones magnetofónicas de las clases de Misionología:

Entonces cuando toda la Iglesia se mira sobre todo en el perfil institucional, externo visible llevado por hombres, que vigilan para que se cumplan, la perfecta organización. Con frecuencia se da una imagen un tanto triunfalista, demasiado rodeada de honor y de gloria, y de grandes manifestaciones. Y entonces corremos el peligro de decir, que capacidad tan grande de convocatoria que tenemos, mira dice el Papa: “Vengan los jóvenes a Roma” y 2’000,000, y hay mucha gente que se queda solamente con ese aparato exterior. Y la Iglesia no es cuestión de grandes mayorías y grandes masas. La Iglesia se define a sí mismo como, signo e instrumento, y el signo o sacramento, siempre es algo minoritario  en relación a la realidad. La Iglesia será siempre un poquito del mundo. Cuando la Iglesia llegue a ser toda la humanidad, ya no es signo; entonces se acabó la existencia de la Iglesia como visibilidad. Y entramos en otro ámbito, que dice la Sagrada Escritura: “Cuando ya todo sea Dios, todo en todo, y el Hijo ponga sus pies, su reino” Llegamos a una nueva era o Iglesia, triunfante, gloriosa, que ya no es esta Iglesia de los pecadores.

Pero mientras sea Iglesia en la tierra, siempre será signo, es decir siempre seremos minoría. No se desanimen pues si ven que la Iglesia sigue siendo pequeña. Pero no desanimarse, no significa quedarse indiferentes o encogerse de hombros. Porque si tú no quieres que la Iglesia sea grande, pues no sabes lo que es la Iglesia.

Con frecuencia se da pues una imagen muy triunfalista como es hoy. La misma Mariología se explica y se explicaba antes mucho, como un relato de privilegios, exclusividades, y su lenguaje se volvía apologético, anti ético, contra quienes no aceptaban plenamente la ortodoxia y acatamientos a los dogmas definidos. Y entonces la jerarquía que tiene esa mentalidad, o esa formación, es realmente vigilante. O sea que es lao que significa la palabra –Epíscopo – En griego significa vigilante. Pero significa en el sentido de aquel que está atento a cómo va la vida. Pero acá la palabra vigilante, la expresa es este sentido, de que está con cuatro ojos a ver quien hace alguna afirmación, no del todo ortodoxa. Enseguida se le llama la atención, de que falla a la doctrina.

La mariología tan glorificada, donde queda la figura de María como mujer histórica y concreta. Como la mujer dichosa, que fue por haber creído. María no necesita de nuestras mentiras para ser grande, no necesita que le pongamos de privilegios y cantidad de espectacularidades y de exclusividades. María mientras vio en la tierra, que es como nos interesa sobre todo para modelo. Fue una mujer profundamente sencilla, pasó desapercibida. Ella inventó el anonadamiento, que en griego se llama – Quenosis -  y fue peregrina, no instalada, peregrina con su Hijo. Y aprendió a escuchar. Poe eso es la Virgen oyente. Y aprendió a poner toda su vida en las manos de Dios. Por eso es la Virgen orante, y aprendió a hacer de su vida una ofrenda a Dios, por eso es la Virgen oferente, y comenzó su vocación ofreciendo su cuerpo para que produjera la vida a los demás. Y por eso es la Madre fecunda, a la que solo Dios hace fecunda.

Estas cosas es María. Está la María histórica, la María concreta, la María de Nazaret, la María mujer. Y después viene lo que podemos llamar, la imagen teológica de María. Esta es la imagen real, y la imagen teológica es: cosas que tú no puedes ver en la muer histórica, porque son misterios, y es – Inmaculada – Ustedes imaginen a María de Nazaret. No podía nadie absolutamente imaginarla. Imaginarla María es la siempre Virgen. La imagen teológica de la fe, Virgen siempre. Evidentemente a ninguno de ustedes se le ocurre pensar que el tema de la virginidad podría preocupar a los apóstoles de Jesús. De tal manera que Pedro o Juan le preguntaron a Jesús alguna vez. Oye ¿tu naciste virgen o no? Porque es un tema que no viene al caso para ellos.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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