Retos para el próximo milenio
El domingo 10 de octubre Guillermo Plazas escribió un artículo titulado: ¿Es usted candidato? Lo primero que pensé fué: si Plazas sabe esas preguntas tan sabias, Plazas debe habérselas contestado él mismo, ¡aunque sea por mamar gallo! ¡Bueno, aclarando que con Plazas las cosas empiezan con mamadera de gallo y terminan en serio o comienzan en serio y terminan en mamadera de gallo! Yo creo que no soy el único que se ha puesto en el papel de responder esas preguntas... pero poniéndose en el pellejo de Plazas. No creo que sea el único que me haya preguntado: si yo fuera Plazas ¿cómo me contestaría esas mismas preguntas? He concluido en que es dificilísimo tratar de contestar en el lugar de Plazas, pues él es uno de esos "zorros" políticos de quien nadie sabe qué está pensando, realmente. Por eso no puedo hacer otra cosa que contestar esas preguntas, no en primera persona sino en tercera persona del singular. Empecemos. 1- ¿Sus condiciones (las de él) personales, familiares y profesionales, le garantizan cumplir las obligaciones de servidor público? ¡Claro que sí! El hombre no padece de ninguna enfermedad terminal, tiene intactas sus condiciones profesionales (él mismo nos ha dicho que sus títulos profesionales están nuevecitos) y creo que su señora no le prohibe ejercer como sevidor público. 2- ¿En qué fundamenta su candidatura (la de él): en sus propias fortalezas o en las debilidades de sus contradictores? En unas y otras. Porque el hombre, aunque no lo reconozcan sus enemigos, tiene varias fortalezas. ¡La primera y una de las más importantes, es la de que sus enemigos no le reconozcan fortalezas! Agréguenle a eso que ¡sus enemigos no son conscientes de sus propias debilidades! 3- ¿Cuáles son sus soportes cuantificables (los de él) en términos de opinión pública (votos) y de recursos logísticos para comprometerse en una campaña? Plazas es de esas figuras raras que, cuando nadie da un peso por él, resulta con las más altas votaciones (caso su última alcaldía y su último Senado) y cuando saca muchos más votos de los que él calcula, entonces renuncia o se va. En cuanto a la opinión, él más que nadie sabe ¡cuán veleidosa es la opinión! ¡Y cuán manejable! 4- ¿Qué carácter tiene su candidatura (la de él): partidista, suprapartidista, proyecto político emergente, más allá de las maquinarias políticas tradicionales? Sería Liberal y ya ha probado que puede dar sorpresas por encima de las maquinarias políticas tradicionales. ¡Su proyecto, definitivamente, no sería emergente sino todo lo contrario, que es la misma vaina! 5- ¿Cuenta (él) con equipos de apoyo para la campaña y eventualmente para desempeñar el cargo, o estos irían surgiendo según las necesidades? Esa es una pregunta pendeja para Plazas porque él sabe que la gente se suma al que vaya ganando. Y si se habla de gente para el gabinete, él es especialista en cambiar, poner, desbaratar y rearmar los gabinetes poco antes de anunciarlos. 6- ¿Ser derrotado significaría un severo revés personal (para él)? El hombre es jubilado, todos lo sabemos. 7- ¿Miembros de su familia (la de él) también está figurando como candidatos? Ah! ¡Sí y varios! ¿Y eso qué? Mejor, ¿no? 8- De todos aquellos que en privado dicen apoyarlo (a él) decididamente, ¿cuántos estarían dispuestos a ratificarlo públicamente en el momento adecuado? Ya se contestó en punto 5 y de todas formas, muy pronto lo sabremos. 9- ¿Cuál es su posición (la de él) respecto del proceso de paz? El ha sido demócrata y todo demócrata ama la paz. El ha sido amenazado y todo amenazado de muerte también ama la paz. 10- En caso de triunfar, ¿con quiénes gobernaría (él): con sus aliados electorales o con sus contradictores o con todos? Como dice el mismo Plazas, yo no sé con quienes gobernaría él, pero ¡sí sé con quienes NO gobernaría! Finalmente, como ya sabemos que Plazas lo pensó sólo podemos instarlo: ¡Dígalo! Dígalo!
Decíamos que los avances en los campos del transporte, las comunicaciones, la computación y la educación en el próximo milenio, van a ser tan formidables que la gran mayoría de ellos ni siquiera podemos hoy imaginarlos. ¿Cómo saber, por ejemplo, cuál será la especie de energía que moverá al mundo, dentro de cinco siglos? Por ahora se están ensayando varias modalidades que van desde la electricidad o el hidrógeno, hasta la fisión nuclear, pero sabemos que el ingenio de nuestros congéneres (si es que dentro de varios siglos podemos seguir hablando de "género humano") superará todas nuestras proyecciones actuales. Tanto que muchísimas de esas cosas futuras nos parecen hoy absurdas: algo así como si a los coetáneos de Cristóbal Colón les hubieran dicho que el hombre llegaría a Marte o si a los contemporáneos de Leonardo da Vinci les hubieran hecho la predicción de que el hombre inventaría el computador. Consecuencia de las nuevas formas de energía será el cambio radical de los sistemas de transporte masivo y unipersonal que, a su vez, se relacionan indirectamente con la ya mencionada teletransportación y el viaje a través del tiempo cuyas posibilidades matemáticas ya se encuentran demostradas por el ruso Igor Novikov, así algunos insistan en que ello es imposible pues "si se pudiera alcanzar, ya nos hubieran visitado humanos de otras épocas". Mencionábamos, por otro lado, la integración hombre-PC que será en el próximo milenio total. Deberá esa unión desembocar en una comunicación similar a la que ahora llamamos telepática, pues al lograr que las nuevas versiones de computadores funcionen con las órdenes del cerebro (asunto próximo pues ya vamos en funcionamiento vía voz) y que el cerebro pueda recibir, directamente del computador, los respectivos reportes o información, será inmediata la comunicación con el solo pensamiento. Entonces los procesos de aprendizaje entrarán en dimensiones que hoy no podemos entender y la educación tendrá que privilegiar las maravillosas maneras de manejar ingentes cantidades de información en un entorno completamente virtual. Los centros de enseñanza de cemento y ladrillos, como lo he dicho en varias oportunidades, desaparecerán más pronto que tarde, para dar paso a la masificación de la educación, a través de ordenadores interconectados global y permanentemente, bajo la responsabilidad de la futura Universidad Universal. Lo anterior nos lleva, también, a concluir que muchos de los grandes misterios de nuestra historia, como por ejemplo, la edad del universo, el origen de la vida, la existencia de otros universos, el pasado del ser antes del Big Bang, la evolución de la especie humana, etc., los resolveremos en el tercer milenio.
Otro de los objetivos del próximo milenio será el encuentro de seres vivientes diferentes (¿o iguales?) al hombre, en los millones y millones de galaxias vecinas. Y si los avances en materia de transporte, comunicaciones y nuevas formas de energía siguen por lo menos el camino que hoy nos imaginamos, es fácil predecir que lo lograremos. Este contacto cambiará de manera completamente insospechada la historia del hombre y los rumbos de sus desarrollos científicos y tecnológicos.
Como observan, sólo especular sobre el próximo milenio es algo difícil, aun utilizando una buena dosis de locura. Pero la locura es la madre de la invención y, por ende, del futuro.
Carlos Mauricio Iriarte Barrios http://carlosmauricioiriarte.blogspot.com
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