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viernes 03 de diciembre del 2021
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Misionologia 61

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Capitulo segundo: Dificultades contra la misión de hoy.

La misión es algo que pertenece a la esencia más propia de la Iglesia. Iglesia es misión incesante que lleva sin interrupción el mensaje de salvación al mundo. En este sentido podemos comprender el alcance de las dificultades que se levantan contra la misión.

Pero el hecho real es que las dudas y los desalientos se han multiplicado en una tarea que exige siempre heroísmo y entrega generosa. Por eso podemos plantearnos el problema de si las dudas han surgido meramente de ciertos principios teológicos del Vaticano II, o de nuevas circunstancias sociales.

Dificultades teológicas:

Las principales dificultades contra la práctica misionera han surgido curiosamente de la enseñanza misma del Vaticano II. Pues si bien es cierto que el Concilio tiene un decreto especial sobre la actividad misionera de la Iglesia, por otra parte reconoce en diversos lugares que Dios puede salvar a los no-católicos aún cuando mueran fuera del seno de la Iglesia Católica visible.

La posibilidad de salvación en manos de Dios no elimina la urgencia del trabajo humano. Pues se trata de llevar a aquellos que se esfuerzan en alcanzar a Dios por sendas tortuosas y no definitivas, la caridad de la Verdad que es Cristo. Se trata de hacer que hombres que se debaten en formas religiosas imperfectas alcancen el camino definitivo que es Cristo. La Iglesia piensa que estas multitudes tienen derecho a conocer a Cristo.

¿Cuál será la economía divina de la salvación? Dios salva a los hombres por medio de las buenas obras que pueden hacer con ayuda de la gracia. Esta norma de salvación es universal y vale para todos los hombres desde los orígenes hasta hoy. Algunos textos bíblicos para probarlo (Lc. 10,30ss), (Mt. 25, 31ss)

Dificultades culturales:

Entendemos por dificultades culturales contra la misión, las que surgen de una nueva concepción valorativa de las culturas y de las religiones tradicionalmente vinculadas a ellas. Han sido en este terreno los antropólogos los que han criticado procedimientos misioneros, porque a su juicio no respetan los hábitos culturales de los pueblos, en su afán de trasmitir el Evangelio que se imponía, también muy ligado a condicionamientos culturales.

Lo que significa una agresión cultural, es la imposición de una religión extraña, o la violentación por medio de ella de los genuinos y peculiares valores de un pueblo. En ese sentido, una misión no sería salvadora, pues destruiría los valores más autóctonos de un pueblo. Impidiéndole seguir siendo lo que es. Pero un misión que aporta a un pueblo ser integrada en su propia cultura, no es en manera alguna opresora ni alienante. El Evangelio no es una cultura que desarraigue necesariamente a cualquier otra subyacente. Es un mensaje religioso que puede vivir y ha vivido de hecho en las diferentes cultural en el tiempo y en el espacio.

También desde el punto de vista cultural se plantea la dificultad contra la misión desde lo que se llama la libertad religiosa. Se dice que cada pueblo puede creer como quiera y puede adorara a Dios según sus ritos y tradiciones.

Pero el indiferentismo religioso es algo completamente diverso, y que ha sido siempre rechazado por la Iglesia. El indiferentismo o reduce la religión al puro campo de la conciencia, sin una dimensión real a la que corresponde, y entonces todo depende de la opción que se haga internamente, o supone que la religión es cuestión de sentimientos y en la que nada tiene que intervenir la noción de verdad. Entonces pasa a ser una cuestión de gusto espiritual, en la que cada uno puede escoger lo que le gusta, como a la hora de escoger entre los diferentes colores o sabores.

Dificultades prácticas:

Se suele alegar con frecuencia que los misioneros significan una mala administración de las fuerzas de la Iglesia. Pues habiendo tanto que hacer en los países llamados católicos, se desperdician muchas fuerzas enviando misioneros a regiones lejanas y donde apenas se pueden obtener los frutos correspondientes. ¿No es una mala táctica, se dice dejar el propio terreno a medio conquistar y aventurarse en empresas muy riesgosas y cuyo resultado es de ordinario poco fructífero?

Tal modo de reflexionar, pretende concentrar todas las fuerzas en los lugares católicos sin espíritu universal. Con ese criterio los primeros cristianos seguirían aun encerrados en Jerusalén tratando de convertir a los judíos. A la vez no se puede olvidar que Jesús envió a sus apóstoles a recorrer todo el mundo.

Conclusión:

No podemos olvidar que vivimos hoy en un mundo que a pesar de su indiferentismo y utilitarismo, proclama sin cesar nuevas ideas, teologías y doctrinas de vida con una pasión irresistible. Pensemos en la verdadera indoctrinación de tantos millares de jóvenes con ideologías revolucionarias.

No se trata de una especie de lucha de propaganda o de rivalidad de ideologías. Nosotros debemos tener un gozo de nuestra fe y sentir la necesidad de comunicarla por nosotros mismos o por otros como lo prescribe el Evangelio.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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