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sábado 07 de diciembre del 2019
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Semana Nacional de Liturgia 03

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La Eucaristía, auto donación de Cristo a la Iglesia.- Cuando se nos da un regalo, un Don, se acepta, no se rechaza, se da gracias por él. La Eucaristía es la auto donación de Cristo a la Iglesia. Esa Eucaristía que es celebrada, y que es guardada. Se da gracias a Dios Padre, y se da gracias porque hemos de agradecer ese Don que Él nos ha concedido.

Ir a la Eucaristía, es ir con la manos como cuencos, manos vacías para que las llene con ese Don eucarístico en nuestras manos. No podemos ir a la celebración de la Eucaristía sin poner nuestras manos juntas para recibir ese Don eucarístico.

En este año de la Eucaristía, los cristianos se han de comprometer más decididamente a dar testimonio de la presencia de Dios en el mundo, no tengamos miedo, palabras que tantas veces la ha dicho el Papa Juan Pablo II. No tengamos miedo de hablar de Dios, ni de mostrar los signos de la fe con la frente bien alta. Somos cristianos, somos católicos. La cultura de la Eucaristía promueve una cultura de dialogo, y une los corazones de los hombre y de las mujeres.

La Iglesia agradece el Don eucarístico recibido.-  El agradecimiento es respuesta, es respuesta a la auto donación de Cristo. Participar en la Eucaristía, no es solo decir gracias, te damos gracias, realmente es justo y necesario darte gracias, como rezamos en el prefacio, es participar teniendo un corazón agradecido, no cuando comienza la plegaria eucarística, sino que desde el principio, desde el inicio de la celebración. Nuestro corazón debe ser un corazón agradecido a ese Don que él nos ofrece, y que nosotros vamos a participar. La gratitud es la respuesta más profunda e intima que puede darse al Dios de la Pascua, no somos nosotros lo que hemos ganado la salvación, sino, Dios es que nos ha ofrecido gratuitamente por amor esa salvación. Toda la Eucaristía es acción de gracias, pero principalmente la plegaria eucarística, es la culminación del agradecimiento. Desde que empieza el prefacio vamos diciendo gracias, por ese Misterio, es justo y necesario.

Los últimos documentos sobre la Eucaristía.- Podemos afirmar y decir que es la fachada del inicio del tercer milenio, la palabra Eucaristía. Nunca en tan poco tiempo se han escrito tantos documentos que hablan de la Eucaristía, llevamos 5 años de siglo y son 6 documentos que hablan de la Eucaristía desde diversos ámbitos. Vamos a hacer un remen de estos documentos, para que los podamos leer con atención y con reflexión.

El día 10 de Abril, la tercera edición del Misal Romano.- Aunque después fue publicado en el año 2002, la publicación de un libro litúrgico, constituye sin duda un evento de fundamental importancia en la Iglesia Latina. No solo desde la perspectiva litúrgica, sino también desde la teología, la espiritualidad y la pastoral. Cada texto litúrgico impreso, es expresión globalizante de la exórnate y de la lexclemen. Es decir una Iglesia que invoca, alba y vive y da gracias a Dios.

Lo que la Iglesia ora, es lo que la Iglesia cree. El Misal Romano, brinda a toda la Iglesia una magnifica ocasión de renovar el arte de celebrar, y de identificar la celebración activa. El Misal no solo es un libro guía de la celebración, sino, también nos hace ver el sentido de pertenencia a la Iglesia, son dos ideas clave.

Si el domingo va perdiendo su valor, su sentido, la Eucaristía del domingo entonces se va perdiendo la intensidad cristiana, y se va perdiendo el sentido de pertenencia a la Iglesia. El Misal es una fuente viva de espiritualidad, y a la vez una maestra que nos enseño a orar lo que creemos, y lo que creemos oramos.

Cuantas veces en las clases en Madrid, se enseña a orar a los que se comprometen a la vida consagrada, a los seminaristas, en la parroquia, con unos métodos, pero siempre me pregunto ¿Se enseña a orar litúrgicamente? Y esta es una de mis preocupaciones. Hasta que no se enseñe a orar litúrgicamente, no entraremos de lleno a descubrir lo que es la liturgia de la Iglesia Católica, porque toda celebración litúrgica es oración. Buscamos libros de oración. Para un cristiano el gran libro de oración es el Misal. La liturgia de las horas, es el gran libro de oración. Muchas veces ni los abrimos para orar. Si buscamos otros libros, está bien, pero no olvidemos que la espiritualidad litúrgica es la espiritualidad propia de todo bautizado. Son libros que hay que usar, la oración privada y la oración comunitaria, son los libros oracionales por excelencia de la Iglesia.

Continua.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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