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domingo 24 de marzo del 2019
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Semana Nacional de Liturgia 16

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Situación actual del Domingo.- A lo largo de los siglos, la vida de la Iglesia ha estado estrechamente unida al ritmo marcado por la celebración del Domingo. En las últimas décadas, la sociedad se ha abierto a nuevos horizontes culturales y sociales, estas conquistas socio culturales han coincidió con un notable descenso en la práctica religiosa del Domingo. La sociedad ha sufrido vertiginosamente trasformaciones, que han cambiado las costumbres de las personas y de los grupos. La celebración del domingo se ha visto afectada por estos y otros cambios, por ejemplo: Fin de semana. Muchas personas salen fuera el viernes por la tarde, crean pues unas situaciones que hay que estudiar y profundizar.

Hasta hace no demasiado tiempo, el domingo era el día religioso por excelencia la familia iba a misa, se vestía de fiesta, ambos aspectos eran inseparables, como dos caras de una misma moneda. Hoy lo religioso y lo profano, se mueven a distintas orbitas. Las nuevas condiciones de trabajo y descanso, la cultura del ocio, y la civilización del bienestar, el deporte, y el éxodo de las ciudades, inciden de manera directa en la vida de los creyentes, todos estos fenómenos afectan a la celebración del domingo. Para la mayoría de los hombres y mujeres el domingo es un día carente de sentido, justificado toan solo por la necesidad del descanso y de la diversión.

El domingo desde hace algunas décadas, se enmarca dentro de un tiempo libre, que hoy trascurre entre la tarde le viernes, al domingo en la tarde. El día del Señor ha experimentado últimamente una trasformación, ya no es el primer día de la semana, sino el domingo es el fin del fin de semana.

En esta perspectiva, el domingo es considerado como el fin de la liberación del trabajo, del descanso y de la evasión, de la modalidad y de la diversión, en vez de ser el día festivo y alegre de la semana, es el anticipo de las preocupaciones diarias y del trabajo cotidiano que se reiniciara al  día siguiente. Tiende a ser para muchos el final del tiempo libre.

Actualmente el Weekend, está eclipsando al domingo cristiano. Afecta también al Domingo, a los días festivos la liberación de los horarios comerciales, las grandes superficies comerciales abren sus puertas los domingos, obligando a muchas personas a trabajar, ya no es un trabajo en beneficio de la ciudadanía, como servicio de los hospitales o de la policía, etc., sino que se mira únicamente al consumo, sin tener en cuenta a la persona ya la familia. Hay empresas que contratan solamente para el fin de semana. Los mismos fenómenos que afectan al domingo, entrañan un amenaza para la misma sociedad despojada de valores del Espíritu.

El domingo como día festivo es un signo de libertad, ha sido instituido no solo para que el hombre de culto a Dios, sino también en beneficio de la misma persona humana, que valen más que la producción económica y el consumo. Cuando el hombre pierde el sentido religioso del día de fiesta y la referencia de su existencia a Dios, aunque se vista de fiesta, solamente consigue una fugaz evasión.

Por otra parte la crisis se deja sentir en el interior de las comunidades cristianas, la sensación de vacío espiritual, afecta también a los creyentes, incluso a los que procuran participar de la celebración eucarística. Para la mayoría de los fieles el día festivo se reduce al cumplimiento de una obligación sagrada, sin otros motivos que hagan de toda la jornada, un día de alegría y de fiesta Pascual. Los mismos pastores se alarman al constatar que descienden las cifras de la asistencia a la misa dominical, no tanto en el descenso en sí mismo, sino por lo que este dato refleja, el alejamiento de la vivencia eclesial de la fe. Y en definitiva de la perdida de identidad cristiana y del sentido de pertenencia a la Iglesia.

Hoy sin embargo es de justicia afirmar que por lo general la participación de los cristianos en la Eucaristía dominical, es más activa, mas consiente y muchos de ellos han descubierto que el domingo es un don de Dios. Para disfrutar de cuanto tiene de hermoso el mundo y la naturaleza. Para hacer del descanso un motivo de gratitud al creador y para celebrar festivamente el Misterio Pascual de Cristo, y dedicar el día a la caridad, a la familia, a los amigos, al apostolado, a la oración, a pesar de todo para bastantes fieles cristianos, la Eucaristía, sigue siendo una mera obligación que procura situar el lugar mas cómodo de su programa de descanso y ocio.

Ante esta realidad se hace urgente la necesidad de superar la idea de que la fiesta primordial de los cristianos no es otra cosa que un deber impuesto por la Iglesia, la situación actual del domingo plantea hoy muchos interrogantes, la Iglesia está perdiendo sentido cristiano del domingo. El día del hombre no ahoga  el día del Señor ¿Cómo re cristianizar el día del Seño? Y ahí por lo tanto ante esta situación sociológica, religiosa, la Iglesia está preocupada.

Continua.

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Andrés Arbulú Martínez

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