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domingo 24 de marzo del 2019
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Respuesta a un comentario

veces visto 1138 Veces vista   comentario 0 Comentarios

Estimado amigo Luis, por su respuesta puedo comprender que Ud. No es católico, lo cual respeto y considero de hecho; sobre todo porque puedo  apreciar en sus comentarios una excelente forma de expresarse. Humildemente yo no creo poder alcanzar ese nivel de comunicación al escribir, simplemente soy un modesto ser humano que trata de volcar con la escritura, todo lo que piensa y siente de una manera simple y sencilla, sobre lo que observa a su alrededor.

Siempre he podido apreciar cómo la gente que no entiende lo que significa ser católico, tiene miedo a este término. Generalmente cuando a alguien le mencionan este término, lo asocian con el Papa, con los Obispos, con los sacerdotes, y con templos majestosos y lujosos. Y por último con todos los errores que puedan cometer sus pastores. Pero pocos son los que van más allá del asunto.

Si nos demoramos un poquito en examinar que significa el término ‘Católico’ podemos remitirnos a la etimología de la palabra, y encontraremos que este término es griego, el cual quiere decir ‘Universal’, La Iglesia Universal que Cristo fundo. Y al hablar de universal, tenemos que entender muchas cosas. Todo lo que Jesús alcanzó a decirnos cuando estuvo entre nosotros en su Evangelio, - este término también es griego y quiere decir ‘Buena Nueva’ – alcanza a la totalidad de la humanidad. Pero al hablar de la totalidad de la humanidad, se entiende que es para todos, o sea hay que considerar: razas, edades, condiciones sociales y culturales, capacidad intelectual en cada individuo. Y si queremos ir más allá en nuestro entender, descubrimos que esto es para todos los tiempos ‘desde el principio hasta el fin’ y todos los acontecimientos y sucesos de la humanidad. La Buena Nueva de Jesús alcanza a todas las generaciones desde el principio hasta el fin. Esa es la universalidad del asunto.

Los Santos Padres de la Iglesia, estaban adelantados a su tiempo en conceptos teológicos, que hasta nuestros días se siguen aplicando. La evolución del conocimiento en el ser humano en la actualidad ha avanzado una barbaridad, y seguirá esta tendencia. Pero cuanto más conoce y sabe este, se da cuenta de la inmensidad de la ‘gnosis’ La universalidad del Evangelio lo lleva a encarnarse en todos estos aspectos.

Cuando Dios decide encarnarse en este mundo en la Persona de Jesús, en la plenitud de los tiempos, decide hacerlo en un contexto humilde, sencillo y pobre - materialmente hablado – Y los primeros en recibir esta Buena Nueva, son personas también sencillas y humildes. Los Discípulos no eran personas que alcanzaran grandes grados de intelectualidad – si se quiere decir – salvo uno que otro que tenía un cargo público. Pero si los comparamos con los conocimientos de la actualidad nos damos cuenta que eso no es nada. Analógicamente el Evangelio se encarna en la actualidad en las esferas más altas del conocimiento “gnosis” y en las más inferiores.

Creo y pienso que si queremos profundizar en estos asuntos, debemos considerar la universalidad  - “catolicidad” – de esto. Es parte de; todo el conocimiento profundo de las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo. Pero creo que debemos estar consientes de la totalidad de la intensión, y no quedarnos en un solo aspecto, porque esto, no nos permitiría llevar la Buena Nueva a la totalidad de la existencia humana.

Cambiando de tema y comentando otro aspecto de su gratísima respuesta, quiero compartir la siguiente apreciación: El anonimato puede prestarse – lamentablemente – “tirar la piedra, y esconderse para que no sepan quien la tiro” Hoy en día que tenemos esta gran ventaja y facilidad de poder expresarnos libremente por Internet, es necesario mostrar abiertamente nuestra identidad. Pero no para jactarnos de nuestros comentarios, si no para mostrar nuestra transparencia de intención. Y lógicamente en los sitios que muy gentilmente nos ofrecen para hacer esta labor, necesariamente tenemos que identificarnos como personas responsables de nuestros comentarios. Si estamos seguros de lo que pensamos y decimos, sin llegar a insultos ni malas expresiones, podemos dar la cara y presentarnos tal y cual somos, con nombre y apellido.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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