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domingo 20 de mayo del 2018
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Todo es energía y ninguna energía se pierde

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Actualmente la palabra Dios va siendo relegada cada vez más a un segundo plano, incluso en ocasiones el usarla se puede interpretar como una provocación. Sin embargo por doquier se oye hablar de las catástrofes que aquejan a este mundo y de cómo se comportan muchas personas con sus semejantes. La Tierra con sus animales y plantas, sufre bajo el fraude que se hace al poner a todo la falsa etiqueta de «cristiano», también por el egoísmo de los explotadores. Cada cual tiene sus argumentos para explotar la tierra, para torturar y matar a los animales y para destruir la naturaleza. Y todo esto con seguridad no tiene nada que ver ni con Dios ni con Jesús. Y de pronto viene una persona que se permite sostener la afirmación: Dios vive en nosotros.

El número de personas que se sale de la Iglesia aumenta. Una y otra vez se escucha hablar de los excesos de la casta sacerdotal, de falsedades, mentiras e innumerables perversiones. Muchos están decepcionados de su institución, en la que hasta ahora habían creído y donde buscaban a Dios. Otros por su parte dicen: «¡Dios no existe! Y si existiese, ¿dónde está?».  Los superiores de la Iglesia no son dignos de crédito y los partidos debaten sobre el bien común, pero si se observa todo se descubre que sólo se trata de dividendos bursátiles. Mientras a los ciudadanos se nos carga con más impuestos.

Mientras el gobierno de muchos países siga sosteniendo el estribo de la casta sacerdotal, es decir, subvencionando a la Iglesia, la situación no cambiará, porque el Estado que sujeta el estribo y a la vez el jinete que conduce al caballo, no considerará necesario cambiar su comportamiento para con Dios y sus semejantes. Además, las Iglesias y catedrales son restauradas con miles de millones, que en definitiva tiene que aportar el Estado, es decir, nosotros los ciudadanos. Y esto, a pesar de que en las Biblias de los sacerdotes, a las que se remite la casta sacerdotal y que vende a sus fieles como la verdad absoluta, se lee: «Dios, que ha creado el mundo y todo lo que hay en él, Él, el Señor del Cielo y de la Tierra, no vive en templos hechos por mano humana».

¿Pero qué dijo Jesús de Nazaret? «Todos los que tomen la espada, morirán bajo la espada». Y este mundo muestra cómo somos: guerras, asesinatos, homicidios, hambre, sufrimiento, enfermedades, epidemias, martirio interminable de los animales; y luego surge la pregunta: ¿Por qué nos envía Dios tanto dolor y sufrimiento?  Sin embargo no es el Buen Dios el que nos envía lo malo que viene a nosotros, somos más bien nosotros los que recogemos lo que hemos sembrado a través de nuestros pensamientos, palabras y actos negativos, oscuros, envidiosos y llenos de enemistad y odio, pues todo es energía y ninguna energía se pierde.

De la Publicación gratuita: “Dios en Nosotros”

Vida Universal

Mª José Navarro

24764815W

www.editorialvidauniversal.com

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