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miércoles 08 de abril del 2020
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Recompensas de la disciplina

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Hablando de la educación de los hijos. ¿Qué significa para ustedes la palabra “disciplina”?  ¿Qué es disciplinar? Disciplinar a un hijo no significa castigarlo. Es simplemente enseñarle el camino que debe de transitar. La disciplina y el respeto propio. Los padres y los maestros frecuentemente califican a un niño como “desvergonzado, niño malo, etc”  al referirse a un comportamiento negativo; con ello el niño se identifica con sus malas acciones y sentimientos negativos acerca de sí mismos. Si los padres lo castigan severamente por alguna falta, el niño asume que lo castigan porque no lo quieren. Si los padres respetan a sus hijos cuando los corrigen por una falta, aunque sea grave, el niño se sentirá mal a causa de su error pero podrá superar el problema sin rencores para su padre o su madre. Un ejemplo: su niño se peleó con un vecinito y le dio un golpe, los padres vienen a usted a quejarse y piden que usted lo castigue inmediatamente y en su presencia.  ¿Qué hace usted en un caso así?  Otro ejemplo: Un niño faltaba a clases y sus papás los vigiaron para saber adonde se iba en las horas de clase. Descubrieron que con otro “amiguito” se iban a una casa y fumaban. Al increparlo sus padres, también amenazaron al amiguito con denunciarlo a las autoridades y en respuesta recibieron una seria amenaza de parte del muchacho. Disciplina no es una palabra indebida. El objetivo de la disciplina consiste en entrenar al niño para que aprenda a gobernarse; los padres deben ayudarle al niño para que llegue a ser una persona de bien. La Biblia amonesta a los padres “instruye al niño en el buen camino”  Prov. 22:6.- Aquí no se enseña a los padres a satisfacer todos los caprichos del hijo. Las reglas las ponen los padres y la disciplina no es negociable. ¿Cuando se debe comenzar a discutir con los hijos? Un estudio de psicología da este consejo a los padres: “¿Cuáles son los años más importantes en el desarrollo humano?  R/   El primer mes del primer año es el mas importante y cada mes sucesivo es importante pero en menor grado que el mes anterior. ¿Por qué? Porque el ser humano madura mas rápidamente el primer mes y luego con pocas excepciones, el tipo de madurez disminuye gradualmente en los 10 o 14 años siguientes. Aun en su infancia, el niño sabe si puede manipular a sus padres o no.

Recursos que ayudan a tener hijos bien equilibrados:

1. Gane respeto y manténgalo.

El respeto es una avenida de doble vía. Si los padres no respetan a sus hijos, los hijos no respetarán a sus padres.  No debe menospreciar ni avergonzar a sus hijos delante de los amigos.

Los padres que ganan y mantienen el respeto de sus hijos durante los primeros años serán respetados durante los año de la adolescencia. Los padres deben darse cuenta que si ellos no son merecedores del respeto, tampoco lo serán de su religión, de sus normas morales, ni de nada de lo que ellos creen. Los niños son observadores muy agudos.

2. Establezca límites

Un hogar feliz siempre debe tener algunos límites.: Para mantener relaciones de respeto y consideración entre padres e hijos, es necesario establecer fronteras bien definidas. Su hijo necesita saber lo que le es permitido y lo que no se le permitirá.  Cuando un niño conoce sus límites no se mete en problemas.

3. Enseñe razonamiento y obediencia

Los padres deben enseñar a sus hijos a controlar su propio comportamiento, a razonar claramente, a resolver problemas por cuenta propia. Cuando un hijo entiende las consecuencias de su comportamiento, puede hacer mejores decisiones cuando sus padres no están presentes.

4. Hable una vez; luego actúe.

Un buen consejo a los padres: en tiempo de conflicto, mantenga la boca cerrada y actúe. Conserve la serenidad y establezca su derecho de requerir obediencia.

5. Establezca un equilibrio entre el amor y el control.

Los extremos raramente son útiles. Evite los cuatro extremos siguientes:

1) El padre autoritario. Algunos padres suponen que su deber es mandar, dictar y controlar, castigan repetidamente y el niño vive en constante temor y zozobra. (¿Cuál es el   resultado? Se vuelven rebeldes, pendencieros, desobedientes y problemáticos en la Escuela. Tiene profundos sentimientos de amargura. Su vuelven hostiles.

2) El padre permisivo. En este caso es el niño el que tiene el control y los padres se doblegan ante sus caprichos. Como son incapaces de controlar el comportamiento del niño, la disciplina se convierte en un problema mayor.

3) El padre sin amor. Hay estudios que demuestran que un niño que no ha tenido amor y atención de sus padres, generalmente desarrolla una rebeldía contra los valores que la sociedad quiere defender.

4) El padre posesivo. Algunos padres tienen buenas intenciones pero muy malas normas; no permiten que sus hijos crezcan y se desarrollen en forma natural. Con el pretexto de amarlos y preocuparse por ellos, estos padres no permiten que sus hijos menores corran riesgos razonables ni que hagan cosas por ellos mismos.

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