Anunciese Aquí

Registro automático

Acceder con Twitter

top articulo
twitter
facebook
Rss
jueves 09 de abril del 2020
Lea, publique artículos gratis, y comparta su conocimiento
Usuario Clave ¿Olvidó su clave?
¿Iniciar sesión automáticamente en cada visita?
Inserte su correo electronico

Defender los derechos

veces visto 963 Veces vista   comentario 0 Comentarios

En muchas ocasiones sentimos que no somos respetados como personas, que no se respetan nuestros derechos ni nuestra dignidad, y que nos menosprecian o desprecian.

Muchas veces no nos defendemos de los ataques a nuestra dignidad personal, y los permitimos sin hacer nada, rendidos y humillados, sin exigir respeto, sin reclamar el derecho a ser tratados de un modo digno.

Todo lo anterior afecta negativamente a nuestra autoestima, nos entristece y abate.

La herramienta para evitar que suceda se llama asertividad.

La asertividad se define como "la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás y negociando con ellos su cumplimiento". En otras palabras, la asertividad es la capacidad de reclamar, desde un estado de autoconfianza, el cumplimiento de nuestros derechos sin realizar manifestaciones violentas y sin alharacas, de forma clara, equilibrada, coherente y directa. Todo lo contrario de otras formas incorrectas de hacerlo: desde la rabia, la ira, el nerviosismo, la ansiedad, el temor, la culpa…

Es una forma de defenderse inteligentemente, de un modo maduro, equilibrado, mediante el cual no se agrede a los demás pero tampoco uno se somete a la voluntad de los otros.

No hay pasividad, pero tampoco agresividad.

La base para que funcione es estar convencido de los derechos propios, y tener la dignidad personal suficiente para reclamarlos, por respeto a uno mismo y a la justicia que le corresponde a uno.

El tono de voz no necesita manifestar rabia ni ira, sino que ha de ser relajado, pero firme, y que no deje lugar a dudas de que lo que se dice es una orden, velada pero firme, o una defensa a ultranza, aunque no se acompañe de una mala cara ni un aspaviento que lo confirme.

Ser asertivo no significa querer llevar siempre la razón, sino expresar nuestras opiniones y puntos de vista, sean estos correctos o no. Porque todos tenemos derecho a equivocarnos.

Algunas personas evitan ser asertivas porque temen desagradar a otros y no ser aceptados por ello. Sin embargo, aunque se podría evitar una desavenencia inmediata callándose, a la larga podría lastimarse la relación. Mejor las cosas claras.

Esto también podría suceder si no se hacen valer los derechos y se permite que se aprovechen de uno, una y otra vez.

Emplear la asertividad es saber pedir, negarte, o negociar, y ser flexible para poder conseguir lo que quieres, respetando los derechos del otro y expresando tus sentimientos de forma clara. La asertividad consiste, también, en hacer y recibir cumplidos, y en hacer y aceptar quejas.

El elemento básico de la asertividad consiste en atreverte a mostrar tus deseos de forma amable y franca, pero el punto fundamental consiste en lanzarte, atreverte, y, sobre todo, respetar para ser respetado.

Lo que te sugiero puede ayudarte a mostrar lo que sientes y deseas, porque sabes que lo estás haciendo de forma adecuada, y que nadie se puede ofender. Esto te ayudará a atreverte a hacerlo. Pero cuando la ansiedad y el miedo son demasiado grandes hasta el punto de que te dificultan o impiden expresar tus deseos, has de plantearte una estrategia para superarla.

En la asertividad no es propicia la impulsividad: es mejor la preparación cuidadosa de lo que se quiere decir, por si es necesario dar explicaciones por nuestra asertividad, y es muy importante el cómo.

Sugerencias para ser asertivo:

1 - Ten una buena comunicación, y muy positiva, contigo mismo. Acéptate tal como eres.

2 - Sé consciente de tus pensamientos, emociones, necesidades y aspiraciones, aceptándolos sin juzgarlos.

3- Sé responsable de la optimización de tu vida. No permitas que te manipulen.

4 – Saca tu valentía. Vence a todos tus miedos.

5 – Valórate en justicia: no eres ni más ni menos que cualquier otra persona. A pesar de lo que pueda parecer, en el fondo todos somos simplemente humanos.

6- Admite que tienes derecho a ser tratado con respeto. Frena pacíficamente a quienes te ataquen verbalmente.

7 – Asume que solamente tú eres tu propio juez para con tu conducta. Que te importe más tu opinión que lo que critiquen o digan los demás.

8 – Reconoce que tienes derecho a expresar tus ideas, sentimientos y emociones, sean los que sean. Igual que los demás.

9 – Entiende que tienes derecho a decir SÍ o NO sin sentirte culpable. Muestra tu disconformidad cuando la sientas sin que eso te haga sentirte mal.

10 – Piensa que puedes pedir lo que quieres, deseas o necesitas. Cuida la forma y el modo, para, en la medida de lo posible, no herir a los demás.

11 – Reconoce el derecho a equivocarte, y a cambiar de opinión si es necesario. Supera la vergüenza.

12- Comprende que eres responsable de ti mismo, y tienes que preservarte y cuidarte con la máxima dedicación.

13 - Elimina muchas negaciones: “No sé defenderme, no soy una persona segura, no sé si tengo derecho, no sé imponerme…”

14 – Pide para ti respeto y cariño. Y cuando te sientas bien tratado, reconócete el mérito de haberlo conseguido.

Francisco de Sales, fundador de la web www.buscandome.es

Clasificación: 1.8 (12 votos)
Está prohibido copiar este artículo. Artículo.org no permite la sindicación de sus artículos.
Acerca del autor
No hay información sobre este autor.
¿Tiene comentarios o preguntas para el autor?

Lo sentimos, pero no podemos procesar su petición en este momento. Por favor pruebe mas tarde. Si el problema persiste, puede contactar con nosotros pinchando sobre el enlace aquí.