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jueves 06 de mayo del 2021
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Pavimentos de resina epoxi. Pisos de alta actuación para edificios comerciales y públicos

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Pavimentos de resina epoxi. Pisos de alta actuación para edificios comerciales y públicos

La contaminación lumínica ha crecido de forma constante y en todo el país durante los últimos 20 años. En el entorno de la Unión Europea hay países muy derrochadores y en Latinoamérica sucede un derroche de otra índole, relacionado con instalaciones deficientes, mal controladas donde se pueden ver avenidas y carreteras con las luces encendidas durante el día.

Las grandes ciudades son las más contaminantes, dejan sin visibilidad los cielos, la contaminación lumínica provoca un derroche innecesario en electricidad y diversos efectos sobre el medio ambiente.

La información básica la dan los datos tomados por satélite, ya que las administraciones no disponen de información exacta sobre el gasto en iluminación pública. La contaminación lumínica de las ciudades más pobladas es abusiva, su luz llega a cientos de kilómetros y puede exceder sus fronteras.

El descenso de consumo no siempre es parejo con menor contaminación lumínica, han surgido nuevas amenazas en los últimos años, como las balizas de los parques eólicos.

Contaminación lumínica. Efectos negativas

Los astrónomos profesionales y aficionados subrayan la dificultad creciente de observar los cielos nocturnos, pero la contaminación lumínica también afecta a consumidores y medio ambiente.

Una excesiva e/o incorrecta iluminación supone un enorme gasto innecesario en electricidad. Las bombillas de bajo consumo son un 80% más eficientes que las tradicionales, resulta paradójico que las instituciones traten de concienciar sobre ahorro energético, pero cuando ya no haya bombillas tradicionales, se gastará más iluminando calles.

Por contaminación lumínica el medio ambiente también se resiente, la producción de electricidad se basa en gran parte en la quema de combustibles fósiles, que entre otros efectos negativos supone la emisión de dióxido de carbono (CO2) y su consecuente efecto en el cambio climático.

Por contaminación lumínica, la luz excesiva provoca la desaparición de determinadas especies, como las luciérnagas, atrae plagas urbanas como mosquitos, altera el sueño en las personas que sufren una iluminación pública excesiva en su hogar, etc.

Combatir la contaminación lumínica

El primer paso para luchar contra la contaminación es conocer sus causas. La principal son las farolas, demasiado potentes, con eficiencias bajísimas del 6 al 12%. El otro gran problema es la iluminación ornamental, que contamina y crece sin control.

Se podría reducir a la mitad la potencia de las lámparas, la sensación visual solo se reduciría en un 25% y la luz sería adecuada. Cada vez se cambian más farolas, pero se mantienen luminarias poco eficientes, la contaminación lumínica perdura.

Un proyecto más verde para reducir la contaminación lumínica podría ser dejar las farolas, que suponen el 90% de gasto total, y cambiar las bombillas.

Las leyes sobre contaminación lumínica tampoco ayudan, su ambigedad y su falta de efectividad provocan que no surtan efecto. En Latinoamérica directamente estas leyes no existen, los políticos están muy ocupados con el mercado del clientelismo y no saben lo que significa la expresión futuro para sus hijos.

Hay que poner las farolas por encima de la calle, apagar durante la noche lugares públicos cerrados o utilizar sistemas horarios para ajustar el encendido a la puesta real del sol son algunas posibles medidas.

En cuanto al uso de luces LED, es el futuro y mejoran a gran velocidad, pero en la actualidad, con respecto a la contaminación lumínica, el uso de modelos de luz blanca no es la opción menos contaminante y tampoco la más eficiente. Lo idóneo sería que funcionaran solo cuando detectaran la presencia de personas.

Consumidores y contaminación lumínica

Los consumidores son fundamentales para combatir la contaminación lumínica. Su concienciación es esencial, así como asumir que no es necesaria tanta luz. En noches de luna llena, el ojo se adapta y ve bien sin problemas. La luz de la luna tiene una intensidad de 0,5 lux. El mínimo de una farola actual es de 5 lux.

Los consumidores pueden reclamar que se ofrezca toda la información y que no se despilfarre la energía que se paga entre todos.

Que opinas de la contaminación lumínica? Será cierto todo esto del derroche, de la contaminación lumínica? Sientes que en tu pueblo se presta atención a la contaminación lumínica, al derroche?

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Acerca del autor

Ernesto López Ayala Arquitecto - Ingeniero - MER ernesto@solucionesespeciales.net www.SolucionesEspeciales.Net

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