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jueves 23 de mayo del 2019
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Pedido de alerta

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En esta oportunidad quiero complacer el pedido de un amigo. Mi amigo me pide que a mi estilo cuente lo que le ocurrió hace poco al tratar de cambiar un billete de 100 nuevos soles en una agencia del Banco de la Nación. Primeramente quiero darle las gracias por pensar que tengo un estilo particular para narrar acontecimientos, pero creo que el suyo está más que bien, y podía haberlo compartido con todos los que me siguen en la lectura al pie de la letra. De todas maneras, y con el mayor de los gustos accedo a su pedido.

Mi amigo Dante se encontraba en la Av. Uruguay y necesitaba cambiar un billete de 100 nuevos soles, se acercó a una de las ventanillas del Banco de la Nación de la cuadra 7 de dicha avenida, denominada ‘Agencia Centro Cívico’ La señorita que le recibió el billete apenas lo tuvo en sus manos, le dijo a mi amigo que era falso. Dante me cuenta que el no es un experto en detectar billetes falsos, pero podría jurar que el billete era autentico.

Seguidamente la señorita le dijo que tenía que retener el billete por disposición de una normativa del Banco Central de Reserva, para que no siguiera circulando. Esto agarró frio a mi amigo, y para no hacer escándalo optó por una actitud pasiva haciéndole caso a la empleada del banco.

La mujer le pide a Dante su nombre y número de DNI,  para llenar el respectivo Certificado de Retención del billete. Dante estuvo muy atento a que el número del billete fuese el mismo que estaba poniendo esta señorita en el certificado y ya fastidiado por el asunto solamente atinó a verificar este dato. Dante mi amigo me cuenta en el correo electrónico, que el papel (certificado) ostentaba un sello de la supervisora con su nombre y código. Pero por su estado de ánimo no se percató si esta señora se acercó a firmar o ella (la empleada) se alejó unos metros para lograr esto. Lo cierto es que ya en la calle pudo ver con asombro que, pese a haber tenido la señorita del problema su DNI en su poder, no había colocado sus generales de ley.

Dante regresó a la ventanilla para hacerle ver la omisión a la empleada y le entregó su DNI. por segunda vez para que colocara los datos omitidos, y así lo hizo la empleada. En la puerta nuevamente y listo para retirarse del banco y ya con la duda encima, se puso a observa nuevamente el documente y ¡oh sorpresa!, descubre que el último número de su DNI, había sido cambiado de 0 por 6. Regresa por tercera vez y le pide a la señorita que corrija su error, pero con el mismo lapicero que usó para este menester. Fastidiada y de mala gana corrigió su error.

Seguidamente quiero transcribir textualmente al pie de la letra, lo que mi amigo me envía por correo electrónico, porque me parece interesante su apreciación del asunto y en realidad la forma de narrarlo está bien dirigida:

“Estas circunstancias totalmente extrañas me pusieron a la defensiva y, me puse a especular, pensando que el billete de repente era bueno como yo lo afirmo y que de pronto era una nueva forma de sorprender a la gente. Porque sucede que la gran mayoría de personas que pasan por un chasco así, por vergüenza no regresa más. ¿Y si el billete estaba bueno y no era falso?, ¿Quién se lo agarra?, ¿No será que calculando algo así, la mujer adrede evitó poner mi nombre y cuando reclamé deformó mi número de DNI? Si había algún control posterior, tranquilamente podría decir que la que la persona se negó a proporcionar sus datos”

Y mi amigo sigue diciendo:

“Pero ¿Y el sello de la supervisora, con su nombre, código y rúbrica?, ¿No resulta sospechoso que esta señora haya sellado y firmado un Certificado sin los datos de la persona?, ¿Y si lo que tenía la señorita pagadora era un formulario en blanco, y sellado y rubricado, no es algo mucho más serio y peligroso todavía?”

Honradamente creo que esto puede suceder, y es que los empleados del  Banco de la Nación ya tienen antecedentes de estos actos delictivos. Pero mi amigo me sigue contando:

“Ayer llamé a la central de República de Panamá para reportar lo ocurrido. Una señorita tomó nota y me dijo que posiblemente me iba a llamar el Sr.…………   administrador de la agencia Centro Cívico, pero ni ayer ni hoy lo ha hecho. Si el día de mañana no sucede esto, haré llegar el relato y mis sospechas por escrito a Mesa de Partes de la principal y me preocuparé de ir al Banco Central de Reserva que tiene una oficina de Lucha contra la falsificación de billetes, para ver si ya tienen reportado ese número entre los billetes falsificados que retienen por doquier. Tu sabes Andrés que los falsificadores imprimen miles con el mismo número. No creo que, si mi billete era falso, solamente yo haya tenido un ejemplar de ese supuesto lote en toda la ciudad de Lima. Lo cierto es que pienso moverme más que Tongolele en su época de oro y, si han intentado sorprenderme no se las voy a hacer fácil y los pondré en evidencia. El Banco de la Nación tiene cierto prontuario negro en cuanto a billetes falsificados y, es mejor poner sobre aviso a tus contactos para que tengan cuidado. No los estoy acusando directamente, pero… creo que lo te he relatado es mucho más extraño, muy extraño”

A veces en la vida es necesario hacer un poco de escándalo cuando ocurren estas cosas. Creo que mi amigo pudo haber exigido la verificación del billete con una maquina, y poner más personas de testigo en medio de esta señorita, incluso manifestar quien le entregó ese billete, llamar al policía del banco para verificar este acontecimiento, y tratar de ir más allá en el asunto pero en sentido contrario; me refiero el haber indicado al policía la procedencia del billete.

Dante amigo mío, cumplo con tu encargo, que en realidad no es por cumplir, sino con todo gusto, por la amistad que nos une, y para poner sobre aviso a todos mis contactos y público en general. Honradamente como me gustaría ser un líder de opinión en estos casos, pero en fin, ya llegará ese momento.

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Acerca del autor

Andrés Arbulú Martínez

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