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lunes 20 de mayo del 2019
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Soledad LLatas de Benza Pflucker

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A mediados de Setiembre del año 2008, Soledad Llatas agonizaba en medio de la hematemesis, melena y ascitis, ya venía muriendo desde meses atrás, Manuel  Benza Pflucker, Irredento luchador social y sus hijos,  se resistían a perderla, pero la realidad es muy feroz al lado de la ilusión y los deseos.

Había permanecido en Coma varios días, caritativamente salió del mismo sólo por unas horas, sólo para despedirse de sus seres queridos, pues la enfermedad Hepática terminal de tez cetrina y adusta, danzaba con frenesí alrededor de la familia… ¡la agonía continuaba!, pero la familia repetía en voz alta a Gabriel Marcel…¡Tú No Morirás Nunca!, la esperanza es lo último que se pierde, cuando ya no hay mas esperanzas…

El equipo de Trasplante del Hospital “Guillermo Almenara” impotente  y con las manos atadas, sólo esperaba un donante, sólo esperaba un Milagro, el llanto tan humano, era más humano en los ojitos adolescentes de sus hijos, los versos de francisco Quevedo se volvieron a oír…¡Salid, salid sin duelo, lágrimas corriendo!, y como  esas lágrimas son de agua se irán al Mar, pero el dolor del alma, ese dolor de perder a la esposa y a la madre…¿ a donde se irá?, decían, recordando a Bécquer.

Aquella noche, llamaron a Carlos Iman Paredes, otro amigo que tenía la Vida en un Hilo

También llamaron al Médico Miguel Palacios Celi, que el Cáncer de Hígado se lo llevaba a la tumba

Aquella noche, en el Hospital Almenara, la noche era mas triste que de costumbre para estas  tres familias, el miedo atravesaba todos los atuendos que llevaban encima, estaban ahí convocados por la Unidad de trasplante… ¡Había un donante de hígado!,  se encendieron las luces de la esperanza, tanto tiempo apagadas, la Fe reverdecía, las pulsaciones cardíacas estaban frenéticas, los cuerpos temblaban, los poros se abrían, la piel sudaba, las almas rezaban…Manuel sollozaba abrazado a sus hijos, los minutos y las horas eran devorados aquella fría madrugada que exhalaba  gotitas de esperanza, gotitas de ilusiones…

El Hígado del donante nos miraba entristecido, quería partirse en tres pedazos, pero el noble órgano sólo le devolvería la vida a un paciente

Soledad había regresado del Coma Hepático, la hematemesis masiva la había tenido acorralada varios días, en su cama, estaba rodeada de Manuel y sus jóvenes hijos, había dejado sus documentos en regla…tal vez pensaba en rendirse, tal vez pensaba en morir, en estas circunstancias el Valor y el Coraje, no dan para tanto, ni siquiera en esta aguerrida mujer, que desde joven supo y saboreó los vaivenes de la política, la persecución, la represión, los infundios, el exilio, sobre todo cuando se asume una posición de defensa de la Moral, la Justicia social y la igualdad, cuando se practica con el ejemplo, con lealtad a su Manuel, asumiendo los riegos y costos de enfrentarse a los corruptos, a los mafiosos, aún en ella ya el Valor  se extinguía  y agonizaba.

Ya Soledad parecía un Cadáver, sólo Vallejo la creía viva, sólo él repetía-como en Masa-… ¡y el cadáver Ay siguió muriendo!, sólo Vallejo creía desde la eternidad, que no uno, ni dos, ni cuatro, sino miles de hombres y hermanos  la levantarían y la devolverían a la Vida… ¡Y así Fue!

Le trasplantaron el Hígado en el alba de aquel día, en medio de un gran sangrado, de transfusiones, de expansores, de Cloruros y plaquetas, anestésicos y antibióticos, de Corticoides e inmunosupresores, en medio de oraciones, en medio del llanto de Manuel , su esposo, un buen Hombre que amenazaba quebrarse, que temblaba cuando corrió al teléfono para comunicar a la familia que trasplantarían a su mujer, pero la reserva de luchador valiente, osado e irredento acumulada en los años pretéritos, afloró en el momento oportuno y exacto.

Toda la familia luchó contra la muerte, Soledad en el Quirófano, Manuel en la logística y los Hijos madurando apurados por los imponderables que pretendían llevarse a su Madre.

Los amigos, conocidos y anónimos, aportando su solidaridad, su presencia, sus llamadas, corriendo al lado de ellos, consiguiendo sangre, plaquetas, desayunos, medicamentos, ahí estaban el hijo de doña Marinita, doña Esther, Shirley, Mónica, Violeta, Noemí y la inmensa Marujita Iberico, feliz que Trasplanten a su amiga, la abrazaba, le infundía ánimo y lloraban juntas, con  Manuel y sus hijos, como dos almas solidarias que se funden en un abrazo, como dos hermanos que se hermanan en un beso, en un hermoso ejemplo que nos hace creer en la humanidad, en los valores, en la solidaridad, en momentos que el salvaje capitalismo neoliberal apuesta por la apostasía, el consumismo, la dicotomía, la barbarie, la ausencia de amistad, valores y de fe.

Han pasado dos años y más, ya está reintegrada al trabajo, al estudio, a la Vida, claro no ha sido fácil, ella lo sabe, ha continuado luchando  y lo sigue haciendo hasta la actualidad, su destino es la lucha y ella no se corre

Saludo desde la tribuna de la amistad a la familia Benza LLatas, a la Dra. Soledad LLatas, una heroína anónima, que venció a la muerte, una mujer con tejidos y nervios especiales que sin ser una vampira inmortal, ni una gatita de 7 vidas, supo sobrevivir en medio del misterio, que la lógica de los humanos no puede explicar, una sobreviviente que tan sólo se puede explicar desde la lógica divina, desde la lógica de Dios, por ello que su historia es la historia de un Milagro.

Rindo un vivo y afectuoso homenaje a través de este modesto testimonio, a la heroína anónima, sobreviviente de un largo proceso médico-quirúrgico, lleno de misterio, angustias, milagros, donde la alta tecnología se confunde con la magia, donde la Fe troca en Milagro, donde lo imposible se hace realidad, donde los sueños se hacen materia

¡Salud y larga Vida, brava Mujer!

¡Que esta Vasta Impronta… no se pierda en las sombras del  anonimato y del olvido!

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Acerca del autor

Miguel Palacios Celi

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