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domingo 24 de marzo del 2019
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Las diferentes formas de llamar a los locos

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Un loco, por definición es alguien que ha perdido la razón, de poco juicio, disparatado e imprudente. Sin embargo, según quienes han viajado al país del encanto en que ellos habitan y andan, nos cuentan que es el estado de mayor felicidad para el alma humana. Nada se necesita porque todo se tiene. Y se tiene de verdad o en el mundo accesible y pintoresco de sus fantasías. Pero mucha atención, algunos buenos analistas de la vida diaria, entre ellos el novelista irlandés Samuel Beckett todos nacemos locos. Algunos continúan así siempre. En resumidas cuentas, según el autor mencionado la locura es un asunto (virtud, enfermedad, característica) que pasa con el tiempo... pero no les pasa a todos.

Como quiera que sea, el idioma reserva un buen número de palabras para designar a quien sufre algún tipo de anormalidad mental. No está muy claro eso sí quien es más anormal: si el que es cuerdo y sufre los embates casuales o perennes de su cordura o quien es loco y se ríe feliz de la vida y de quienes lo tratan como tal.

En el listado de términos aparecen algunos de uso restringido en los tiempos actuales como orate, utilizada para designar a la persona que ha perdido el juicio. O a quien tiene poco juicio, moderación y prudencia. En otras palabras, un orate es un desjuiciado, imprudente y exagerado. En resumen es un loco tan loco como los verdaderos locos.

El listado de términos incluye "Chiflado": El diccionario lo define como una persona que "tiene algo perturbada la razón". En otras palabras, un individuo que tiene salidas de loco, comportamiento alocado pero no está totalmente loco. Ver a un chiflado en escena puede producir hilaridad por que actúa de manera disparatada. Pero puede causar zozobra si esos disparates son excesivos y producen algún daño lo cual suele ser frecuente en ellos.

Ningún inventario como el que estamos haciendo puede olvidarse del lunático, un feliz ciudadano que padece locura, no continua, sino por intervalos. En otras palabras, con él no sabemos a qué atenernos. Hoy podría estar cuerdo o no estarlo y no tenemos forma de saberlo hasta cuando entremos en contacto con él. Pero corremos el riesgo de que ese sea su día malo (¿o bueno?) y ni siquiera nos reconozca. Un lunático cambia, pero no es fácil determinar cuándo ni cómo.

Avancemos en las menciones y le ha correspondido el turno al señor alocado, cuya característica es tener cosas de loco o parecer loco. Que revela poca cordura, Atarantado, aturdido. Para decirlo con más claridad, este personaje no ha obtenido aún el certificado del loco pero está haciendo unos méritos enormes para ganarlo.

El perturbado, da. Tiene alteradas sus facultades mentales. Solo alteradas como suele pasarles a ciertos padres de familia quienes deben sortear las travesuras de los hijos, los malos tratos del jefe, la cantaleta de la esposa y las noticias de cada día. El pobre perturbado va en el camino correcto para que su locura sea plena en poco tiempo, lo cual logrará con toda seguridad en poco tiempo.

El insano y el alienado parecen no tener remedio pues el diccionario usa dos definiciones muy fuertes para ellos: no los baja de loco y demente. Su categoría es prácticamente la de locos peligrosos. Se sugiere que, si usted se topa con ellos, mejor se haga el loco y siga de largo.

El locato (o "locatis") es la forma coloquial aceptada por la Real Academia para llamar a las personas alocadas, de poco juicio. Es un adjetivo que bien podría ajustarse a más de media humanidad ( y a buena parte de la otra media) pues cada uno habrá tenido sus días de actuar poco común y aún sus largas temporadas, a ojos de los demás.

El majareta es, en sentido coloquial, un loco, chiflado. El vesánico sufre de vesania que a su vez significa demencia, locura, furia. Decir alienado es lo mismo que decir loco, demente y si nos referimos al chalado estamos hablando de alguien alelado, falto de seso o juicio.

El lenguaje coloquial tiene ciertas expresiones para hacer alusión a quienes padecen algún tipo de insania mental y se usan normalmente para exagerar los comportamientos de quienes no actúan como lo hace la mayoría. Entre esas expresiones estás: "A fulano le falta un tornillo", "Se le corrió una teja", "Está para amarrarlo", "es un anormal", "es un pobre loco", "se soyó", "se descarruchó", "se le peló el carreto", "está que coge carretera" (en referencia a la costumbre de algunos locos de desplazarse a pie de un pueblo a otro sin importarle las distancias ni las condiciones del clima.

En todo caso no se sabe quién está más loco: si el que se considera cuerdo o el que disfruta feliz de su estado de abstracción de la realidad. El refrán popular, por ejemplo, nos pone a pensar seriamente en el tema cuando nos dice: "un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco".

Y mucha atención con quienes son calificados de locos por4que piensan distinto a los demás. Antes de acusar a otro de estar loco sería conveniente leer a Mark Twain: "Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa"

Alejandro Rutto Martínez es un prestigioso escritor y periodista ítalo-colombiano quien además ejerce la docencia en varias universidades. Es autor de cuatro libros sobre ética y liderazgo y figura en tres antologías de autores colombianos. Contáctelo al cel. 300 8055526 o al correo alejandrorutto@gmail.com. Lea sus escritos en MAICAO AL DÍA, página en la cual usted encontrará escritos, crónicas y piezas hermosas de la literatura colombiana.

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