Anunciese Aquí

Registro automático

Acceder con Twitter

top articulo
twitter
facebook
Rss
martes 26 de enero del 2021
Lea, publique artículos gratis, y comparta su conocimiento
Usuario Clave ¿Olvidó su clave?
¿Iniciar sesión automáticamente en cada visita?
Inserte su correo electronico

Una aproximación a la filosofía política: Olof Palme (II)

veces visto 1640 Veces vista   comentario 0 Comentarios

Una aproximación a la filosofía política: Olof Palme (II) La popularidad de Olof Palme en España[1] no se debería tanto a su pensamiento político como a las consecuencias del mismo por su oposición al régimen de Franco. Antes ya se había manifestado a favor del pueblo de Vietnam calificando los bombardeos de crimen contra la humanidad, con la consiguiente llamada de atención al embajador sueco en los EEUU por parte del secretario de estado norteamericano en funciones. Además, dos meses antes del atentado ya se vieron deterioradas las relaciones entre los EEUU y Suecia y Holanda. En el primer caso por la concesión del Premio Nóbel de la Paz de 1985 a los médicos Chazov y Lown, ruso y norteamericano respectivamente, como promotores e impulsores de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, en su esfuerzo de crear unos mecanismos internacionales y de opinión contrarios a las armas nucleares. Y, además, en un contexto internacional en que se venía denunciando el colonialismo, tanto de las antiguas como de las nuevas potencias, el propio Olof Palme lideraría la Iniciativa de los Seis denunciando a su vez un “colonialismo nuclear” de ambas superpotencias[2]. Y, con relación al caso holandés, por la resistencia a instalar en su territorio misiles de largo alcance en el marco de la Iniciativa de Defensa Estratégica o “guerra de las galaxias” como paraguas defensivo ante un hipotético ataque soviético o, en su caso, solicitar la reducción de los objetivos tácticos que la OTAN tenían asignados a Holanda. Por otra parte, la oposición a las armas nucleares no implicaba que Suecia quedara al margen del pragmatismo económico y comercial que representaban las armas convencionales, pues mientras se condenaba la guerra de Vietnam, los norvietnamitas se quedaban “secos” al ser alcanzados con el rifle sueco sin retroceso FFV-Carl Gustaf-84 que portaban los soldados australianos en su apoyo a los norteamericanos. Una vez hecho público este detalle comercial, el conflicto diplomático entre Suecia y Australia estaría asegurado, debiendo de canalizarse el comercio de armas a través de terceros países[3] a fin de que fabricantes, trabajadores, intermediarios y comisionistas pudieran seguir disfrutando de la “sociedad del bienestar.” La hipótesis –o hipocresía- Occidental quedará establecida en las diversas legislaciones estatales con la prohibición de vender armas a países en guerra o susceptibles de usarlas. ¿Para qué querría un país hacer un gran esfuerzo financiero en detrimento de otras necesidades básicas en comprar algo para no usarlo u obtener algún provecho en el medio o largo plazo temporal? Obviamente, en la medida de su capacidad económica y financiera cada país quería emular la política de bloques Este-Oeste y su estrategia de disuasión por las armas, interpretadas como sustentadoras de la paz. Una filosofía política aún persistente en la acción exterior norteamericana con la extensión de sus proyectos nucleares defensivos en países del antiguo Pacto de Varsovia limítrofes con Rusia. Sin embargo, la reciente historia europea y sus ramificaciones en sus antiguas colonias han venido a demostrarnos que una paz sustentada en doblegar la voluntad de resistencia del oponente político a través del miedo a las armas no puede constituir una verdadera paz, dejando latentes o congelados los conflictos hasta encontrar la ocasión oportuna para aflorar y, en demasiadas ocasiones, de la forma más cruel, indiscriminada y absurda. Olof Palme también había defendido la democracia en Chile, en Grecia, en Portugal o en El Salvador, con ocasión en este último caso del asesinato del arzobispo Oscar Romero, en un país, tal como refería Olof Palme[4], que había adoptado el nombre de Jesús, el Salvador, al tiempo que su clase política utilizaba el asesinato y la violencia indiscriminada[5]a fin de atemorizar y aterrorizar a la población como mecanismo de obediencia y sumisión. Algo aún persistente en la sociedad salvadoreña donde creencia religiosa, cultura de la pobreza y desprecio a la vida caminan al unísono. En este sentido, Olof Palme sería el principal –y único- gobernante y declarado crítico de la política exterior norteamericana y que, junto a Willy Brandt (1913-1992), serían los únicos líderes occidentales opuestos a la política de bloques. Willy Brandt lo haría a través de su “programa de sobrevivencia” y su concepto de ostpolitik haciendo referencia a una apertura progresiva hacia los países del Este a través de pequeños acuerdos económicos y comerciales. De este modo, ambos políticos vinieron a materializar en Europa la visión norteamericana del realismo político en su confluencia con el liberalismo teológico en que se sustentaban las teorías del teólogo protestante Reinhold Niebuhr[6](1982-1971) en contraste con el autoritarismo católico. En su caso Niebuhr propugnaba la necesidad de establecer relaciones económicas o intercambios en otras áreas de conocimiento con países limítrofes, ya sean amigos o enemigos, tal como representaban en este caso la República Federal Alemana y los países nórdicos respecto a la Unión soviética. Lo cual, ciertamente, según Niebuhr, no agotaría la esperanza humana de sobreponerse a las constricciones o limitaciones de la naturaleza pero sí, al menos, estas relaciones bien pudieran establecer los presupuestos políticos de la paz y la libertad de los hombres y los pueblos, que eran precisamente los fines y la visión política de ambos líderes. Sin embargo, tampoco faltarían teóricos occidentales que vinieron a definir despectivamente estas pequeñas relaciones y aproximaciones como de finlandización, es decir, una postura de colaboración y aproximación hacia la Unión Soviética, comprensible en el caso finlandés y en todos aquellos países fronterizos con la URSS, pues la proximidad territorial constituye la condición natural del intercambio comercial, además de ser los primeros en convertirse en el teatro de operaciones de una hipotética guerra nuclear. Sin embargo, interpretadas desde la distancia, estas relaciones bien podrían ser consideradas como el principio del fin de la guerra fría entre bloques que vendrían a erosionar el modelo político y administrativo centralizado soviético a través de la perestroika y la glasnost o política de apertura y transparencia informativa, introducida por Mijaíl Gorbachov en la década de los 80. Y, en el caso de los países que venían desempeñando una neutralidad activa[7], aún dentro del bloque Occidental como fue el caso de Suecia y Finlandia, su no alineación con los bloques vino a facilitar el tránsito desde una política de seguridad basada en la carrera de armamentos y la disuasión nuclear a una filosofía política sustentada en la relación y cooperación[8]. Por su parte, Olof Palme iría aún más lejos dentro de su teoría de neutralidad activa y en su campaña de “seguridad para todos” donde no solo estaban incluidos los tradicionales sujetos políticos de la socialdemocracia –los trabajadores, los débiles y los pobres de todos los tiempos- sino que fueron también incluidos los minusválidos y todos aquellos que presentaban alguna dificultad mental o motora en su desenvolvimiento social o personal[9]. Se rompía así el tradicional pensamiento religioso católico que imputaba a toda persona que presentara alguna minusvalía cierta responsabilidad o causalidad de la misma a modo de castigo divino por algún pecado o falta cometida. Hasta la fecha las únicas alternativas tradicionales de quienes presentaran alguna disfunción psíquica o motora eran permanecer avergonzado y oculto a la mirada ajena o ganarse la vida en las puertas de las iglesias. A Olof Palme se deberá el impulso en la conciencia europea para que estas personas no solo fueran consideradas sujetos políticos, sino que además se las prestaran la atención y los recursos necesarios para paliar o mejorar en la medida de lo posible su situación. La relación de Olof Palme con España Olof Palme ya era un antiguo conocido de la prensa española al haber protagonizado en 1975 las protestas europeas contra las penas de muerte sin las debidas garantías procesales del Régimen de Franco, llevadas a cabo en Madrid, Burgos y Barcelona el 27 de septiembre de 1975, haciendo su aparición en múltiples titulares, fotografías y caricaturas despectivas hacia él. En el contexto de las protestas internacionales contra las ejecuciones, primero fueron las fotos de Palme por la calles de Estocolmo a modo de hombre-anuncio con una hucha y un peto donde se anunciaba la recaudación de fondos para la libertad en España. Luego vinieron las fotos presentando a Palme con cuernos. El Régimen político español y su prensa lo convirtieron en un “demonio” y en el principal enemigo exterior de España. Tras las manifestaciones europeas y la llamada a consultas de los embajadores en Madrid como señal de protesta, el régimen político español vendría a convocar el 1º de octubre de 1975 una multitudinaria manifestación en la Plaza de Oriente a modo de expresión patriótica donde Franco, junto a Juan Carlos de Borbón a modo de personificación de la continuidad del régimen, venía a calificar las protestas europeas como “una conspiración masónico-izquierdista, en la clase política, en contubernio con la subversión comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos honra a ellos les envilece”[10]. Esta sería una manifestación popular, a modo de adhesión y desagravio a Franco, asumida y protagonizada también por la Iglesia española anunciando la inmediata celebración de una Invocación Nacional a la Santísima Virgen para impetrar de Nuestra Señora la salvación de España y del Mundo, gravemente amenazados por la corrupción y el materialismo ateo, así como por los sectores más oficialistas del régimen entre los que destacaría Adolfo Suárez como líder de la asociación Unión Democrática del Pueblo Español[11]. Por una parte, Suárez interpretará dichas protestas de ser protagonizadas por la extrema izquierda, el comunismo y el marxismo internacional, debiendo de servir las protestas contra España de meditación a las fuerzas políticas europeas que deseen defender posiciones contrarias al avance del marxismo; y, por otra parte, también deberían de servir para potenciar y facilitar con “serenidad, firmeza y autoridad la andadura de las asociaciones políticas”, demandando a los líderes políticos del momento su colaboración con el Gobierno para que éste pueda llevar adelante su programa de construcción de una “democracia real”, a fin de articular la sociedad en torno a sus “entidades naturales”. Las declaraciones de Suárez vendrían a anunciar su trayectoria política posterior que conformará la llamada transición a la democracia donde, conforme al tradicional pensamiento político católico e ideario corporativo fascista incorporado al franquismo, la condición “natural” de la representación del poder político haría que un Rey sustituyera a un Caudillo. Estas circunstancias harían que poco después las protestas internas contra la Dictadura se canalizaran a través del estado de opinión sobre la pena de muerte, la contestación social sobre la situación de las cárceles –teniendo por modelo a seguir el sistema penitenciario sueco[12]- y la demanda de “amnistía” y “libertad” como voces más reiteradas de la inmediata transición política. Tras la muerte de Franco se celebraría el primer congreso socialista en diciembre de 1976 -el 27ª Congreso en la historia del PSOE- al que asistiría Olof Palme como representante de la socialdemocracia sueca, así como los líderes socialistas más destacados del momento; en febrero de 1979 volvería a Madrid con ocasión del centenario del PSOE y el 26 de septiembre de 1984 lo haría en su calidad de primer ministro. En su entrevista concedida a El País con ocasión de esta visita volvería a insistir en la incapacidad o falta de voluntad de las superpotencias de alguna aproximación política, criticando nuevamente la estrategia de la “disuasión nuclear” basada en la teoría de la disuasión por el miedo a la destrucción mutua asegurada, cuyo teatro de operaciones hubiera sido con toda probabilidad el hemisferio norte, pero cuyas consecuencias alcanzarían a todo el planeta. Al finalizar la entrevista, Francisco Javier Uriz le hace la observación de “ser un quijote que lucha incansablemente contra unos gigantes invencibles y muy reales” con relación a su política de neutralidad activa frente a las superpotencias. En ese momento Olof Palme se dirige a su estantería y recoge un ejemplar del Quijote –regalo de Felipe González por su 50 cumpleaños- y, mostrándoselo a su interlocutor le dice: “Es precioso, ¿verdad? Estoy orgulloso de que me compare con Don Quijote. Él era un personaje obstinado, tozudo, movido por una idea. Así hay que ser en la lucha por la paz.”[13] La aceptación por parte del Partido Socialista Obrero Español de la política de bloques alcanzaría su máxima expresión dramática con el asunto de la OTAN, ya que en la trayectoria del PSOE y en la propaganda electoral de 1982 se venía siguiendo una política más en consonancia con la neutralidad activa como la propuesta por Olof Palme. El tránsito y conversión ideológica de “OTAN de entrada NO” al “Sí a la Alianza Atlántica” es posible que haya supuesto para Felipe González el mayor esfuerzo personal para convencer y justificar el cambio de postura frente al propio electorado y a la misma oposición conservadora que, aún siendo partidaria de la OTAN, su estrategia política de desgaste al gobierno venía predicando la abstención o la indiferencia por el referéndum. El 7 de febrero de 1986 aparece publicado el RD de 6 de febrero, por el que se somete a referéndum de la Nación la decisión política del Gobierno sobre la permanencia en la Alianza Atlántica, a celebrar el 12 de marzo de 1986. Olof Palme sería asesinado a las 23:21 horas del 28 de febrero de 1986, once días antes del referéndum sobre la permanencia o no de España en la OTAN, cuyo protocolo de adhesión databa de 1982 por decisión de la mayoría de la UCD bajo la presidencia de Calvo Sotelo. Como vimos con anterioridad, Olof Palme era uno de los mejores apoyos en el exterior y amigo de Felipe González, por lo que su asesinato vendría a multiplicar su aparición en los medios de comunicación, lamentando la pérdida de su mejor amigo y pidiendo también la confianza del electorado hacia su política y hacia su persona, con el apoyo del sí en el referéndum, produciéndose un giro semántico oficial desde la “OTAN” a la “Alianza Atlántica”. Pero el giro no solo sería semántico, sino ideológico. El gobierno socialista no tendría el menor apoyo de los partidos conservadores sino más bien todo lo contrario, bien predicando la abstención o la indiferencia por el resultado del referéndum, cargando sobre las espaldas de Felipe González las consecuencias del resultado. De este modo, el sí a la Alianza vendría a convertirse en un plebiscito sobre el futuro y el porvenir de España y en un sí de confianza hacia la política y a la persona de Felipe González[14]. Los sentimientos de duelo y simpatía hacia el Presidente y el esfuerzo personal de Felipe González vendrían a convertirse en buena medida en un inesperado sí a la Alianza[15], aunque con las limitaciones políticas y jurídicas expuestas en el propio referéndum. Este sería un referéndum celebrado a fin de deshacer el error doctrinal en el ámbito de las relaciones internacionales que la manipulación política socialista había convertido en objeto de confrontación con el conservadurismo político o, como expresaría el propio Felipe González para justificar su cambio de postura, optando por la razón frente a lo que le dictaba su corazón[16]. Sin embargo, este dilema no nos remitía a la distinción weberiana entre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad como polaridades de unas necesarias virtudes de la acción política, sino más bien vendría a anunciar las estrategias posteriores en un modelo político bipartidista. Es decir, la OTAN era interpretada y publicitada durante la oposición socialista como una organización exclusivamente militar. Una vez los socialistas en el gobierno, la Alianza Atlántica sería interpretada como algo más complejo que el simple factor militar, sobre todo con relación a la inestabilidad política interna española y sus expectativas de integrarse en las instituciones europeas. Circunstancias que el tiempo ha venido a demostrar en un contexto mucho más amplio donde se incluye un cambio o tránsito de la función de los ejércitos en las sociedades contemporáneas que los socialistas españoles fueron incapaces de prever, de percibir o ni siquiera de imaginar. La cuestión de la OTAN trascendía, con mucho, la política doméstica en un mundo cada vez más interdependiente donde España, como tantos otros países y sustentado en la sistemática degradación del comunismo o del marxismo, vendría a desempeñar una pieza más de los EEUU en el contexto de la guerra fría[17]. Lo que se pondría de manifiesto, por una parte, con la aceptación de la monarquía y, por la otra, por la necesidad de legalizar el Partido Comunista de España a fin de revalidar y hacer creíble el tránsito a la democracia al haber desempeñado el papel de punta de lanza en su lucha contra la Dictadura. Tanto las diversas representaciones dramáticas en torno a la OTAN lideradas por Felipe González en la Oposición como la de los partidos conservadores –Alianza Popular y Coalición Popular- también desde la Oposición vendrían a anunciar la reaparición y consolidación de la bipolaridad política propia de la Restauración decimonónica y, tanto ayer como hoy, bajo la tutela institucional de la Monarquía. O, dicho de otro modo, la Monarquía parlamentaria supondrá el desdoblamiento del sistema autoritario propio de una Monarquía tradicional o una Dictadura entre el partido gobernante y la oposición, dándose un sistema de obediencia en cascada a todos los niveles organizativos en cada uno de los partidos, solo corregido o limitado por lo que la tradición autoritaria española ha convenido en llamar despectivamente “nacionalismos periféricos”. Desde entonces y hasta la fecha el sistema bipartidista vendría a funcionar –no ya con acuerdos para la rotación como en el pasado- sino a través de la ausencia de cualquier discurso político digno del mismo y la degradación, descalificación y erosión sistemática del oponente político, donde el funcionamiento interno de los partidos, salvo honrosas excepciones, no pasaría de ser más que una maquinaria electoral para hacerse con los resortes de la función pública, donde la vocación de servicio público queda limitada y se agota con la obtención del botín en forma de cargo público. Olof Palme: ¿Una víctima de la guerra fría? Como hemos visto brevemente, muchos eran los enemigos de Olof Palme, desde individuos concretos de la ultraderecha sueca hasta llegar a miembros de instituciones, organismos internacionales y países, incluidos los EE UU. Así, habría que preguntarse y dejar abierta la pregunta: ¿Ha sido Olof Palme una víctima –entre tantas otras anteriores y posteriores- de la guerra fría? Posiblemente así sea, dada la trayectoria de la política exterior norteamericana en este asunto[18] y la cantidad y variedad de enemigos que deseaban que desapareciera de la escena política por su discurso político por la paz y el compromiso por los pobres y los débiles, convirtiendo a un pequeño país como Suecia en un protagonista destacado de la Guerra fría. De este modo, dada la relación de Olof Palme con Felipe González, el magnicidio pudiera haber sido uno de los últimos episodios de la política exterior norteamericana en el contexto teórico de una división geoestratégica del Planeta entre el Este y el Oeste y el Norte y Sur. Esta es una duda razonable. Pero de lo que no cabe duda es que el momento y la persona elegida para el magnicidio dio una oportunidad a Felipe González para aparecer reiteradamente en los medios de comunicación españoles en los últimos 11 días de campaña en el empeño institucional y mediático -desde el asesinato al referéndum- a favor de permanecer en la OTAN. Su esfuerzo personal –en el contexto de una tradición política que venía interpretando el pacifismo y la objeción de conciencia al servicio militar como algo mal visto, antipatriótico y subversivo- haría inclinar la balanza hacia el sí, presionado por todos los países occidentales a fin de que Europa no dispusiera en el flanco Sur otra Suecia con su política de neutralidad activa, tal como venían demandando las diversas plataformas y coordinadoras pacifistas españolas. Un año después de su muerte se crearía un fondo acordado por su familia y el Partido Socialdemócrata sueco tanto para honrar su memoria como, sobre todo, difundir entre los jóvenes los valores que el propio Olof Palme defendiera en vida a fin de activar y desarrollar los presupuestos políticos de la paz entre las personas, los grupos y las naciones. José Cantón RodríguezDNI 2820119Graduado en CriminologíaDoctorado en Sociologíac/ Canoa, 9 – 3º C28042 Madrid

[1] Con ocasión del primer aniversario de su muerte, el Diario El Día de Aragón de Zaragoza editaba dos volúmenes de bolsillo con sus discursos y pensamiento político: Francisco Javier Uriz: Olof Palme. El modelo sueco. Política interior (I) e internacional (II), 1987. Diez años después aparecía a obra de Meter Animan y Pierre Schori: Olof Palme, Reformista sin Fronteras, Traducción de Juan Uriz Torres y Francisco Javier Uriz, Cedecs, Barcelona, 1997. [2] Pierre Schori: Escila y Caribdis. Olof Palme, la Guerra Fría y el poscomunismo, Fondo de Cultura Económica, México, 1994.

[3] Erik Fichtelius: El doble rostro de Suecia, en El País, 13 junio 1988 p.4

[4] “Oscar Arnulfo Romero, in memorian” Discurso pronunciado por Olof Palme en la catedral de Estocolmo el 24 de marzo de 1985

[5] Luis Mandoki: Voces inocentes, 2005

[6] Staaten und Grossmächte, 1960[7] Nathalie Blanc-Noel: La politique suédoise de neutralité active. De La Seconde Guerre Mondiale a L'Entrée dans L'Union Européenne, Éditions Economica, Paris, 1997 [8] Jaakko Blomberg: L’ évolution de la politique de sécurité

de la Finlande en http://www.nato.int/docu/revue/1993/9301-03.htm[9] Aimé Labregère: L’insertion des personnes handicapées, dans La Documentation française, Paris, 1990. p. 163

[10] Discurso completo en Diario Ya, 2-10-75 p. 14

[11] Encuesta realizada por el diario Ya a distintos líderes políticos como consecuencia de la campaña exterior contra España, diario Ya, 4 de octubre 1975 p. 15

[12] Bonifacio de la Cuadra: “Las cincuenta cárceles abiertas de Suecia, experiencia penitenciaria positiva” El País, 11 de febrero de 1978.

[13] Francisco Javier Uriz: Entrevista con el jefe de Gabinete sueco, Olof Palme, en El País, 26 de septiembre de 1984, p. 13

[14] Así lo expresa Rafael Grasa, perteneciente a la Coordinadora de Organizaciones Pacifistas para la Campaña Referéndum, en: El referéndum, el Gobierno, la derecha y tú en El País, 13 y 14 de enero de 1986.

[15] Juan A. Martínez Sánchez: “El referéndum sobre la permanencia en la OTAN” en www.monografías.com/trabajos10/otan/otan2.shtml

[16] “González asegura que tiene que ignorar los dictados de su corazón sobre la OTAN” El País, 11 de febrero de 1985

[17]Joan E. Garcés: Soberanos e intervenidos: Estrategias globales, americanos y españoles, 1996 [18] Noam Chomsky y otros: Terrorismo de Estado. El papel internacional de EEUU, 1990; Catherine Durandin: La CIA en guerre, Jacques Grancher Editeur, Paris, 2001 (2003ª).

Clasificación: 2.2 (10 votos)
Está prohibido copiar este artículo. Artículo.org no permite la sindicación de sus artículos.
Acerca del autor
No hay información sobre este autor.
¿Tiene comentarios o preguntas para el autor?

Lo sentimos, pero no podemos procesar su petición en este momento. Por favor pruebe mas tarde. Si el problema persiste, puede contactar con nosotros pinchando sobre el enlace aquí.