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domingo 21 de julio del 2019
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Control Mental, Pavlov, Skinner, el aprendizaje y la “nueva era”: cómo liberar tu mente

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El mundo está en un constante proceso de cambio.

Todo cambia todo el tiempo. Piensa en el significado de las palabras; hay cosas que lees y que significan algo para ti y luego cuando las recuerdas más adelante cambian de significado (su significado se enriquece). Lo mismo sucede con ciertas imágenes, películas, canciones…

Las ideas no son estáticas, sólo sus representaciones pueden serlo (si representas una idea a través de una imagen, por ejemplo, esta –la imagen- puede ser estática, pero la idea sigue evolucionando, incluso desde el momento en el que te haces una imagen de ella, incluso si esa imagen es mental). Dicho de otra manera: “el problema” con todo eso de “la nueva era” es “la” porque constantemente estamos entrando en (y formamos parte de) una nueva era. “Una nueva era” en lugar de “la nueva era” es una alternativa que dará muchas nuevas posibilidades de pensamiento a algunos.

Ahora, hablemos de aprendizaje (¿cuál es la relación entre procesos, ideas y aprendizaje?). El aprendizaje tiene muchas formas. Por ejemplo, algunos aprendimos a tocar ciertas melodías en ciertos instrumentos, otros sabemos uno, dos, tres o más idiomas… y los aprendimos de cierta manera que recuerda a una discusión entre “evolucionistas” y “creacionistas” y que tiene que ver con el proceso “creativo” que dio lugar al ser humano (en un nivel más o menos inmediato, partiendo desde organismos unicelulares e incluso antes) y que, de manera “sinecdóquica”, holográfica, similar, da lugar a cada ser humano (en la selección del material genético específico a utilizar para la generación del nuevo ser).

Algo de lo que podemos creer que hablaba Jesús “Hijo del Hombre” Cristo al hablar de las semillas (algunas caen sobre piedras, otras sobre tierra infértil y unas más caen sobre buen suelo). Pues bien, también puedes cambiar el tipo de semillas que estás lanzando y obtener resultados diferentes, así como lanzarlas en diferentes lugares y luego ver cuáles son los que dan mejor fruto (o lo que sea que den tus semillas) y aprender a distinguir cuál es la “buena tierra” o “buen suelo” y así desperdiciar menos semillas. Luego, puedes decidir cuales semillas sembrar de acuerdo al suelo que dispones, las condiciones económicas de ese tipo de producto (el clima de su mercado) y sus costos de producción.

Ahora, algunos no verán la conexión entre las ideas aquí presentadas y eso es porque las están mirando demasiado cerca (lo cual quizá esté bien para modelarlas pero no tanto para conectarlas y entenderlas). Los que si vean la conexión entre los párrafos quizá puedan darse cuenta de por qué es importante dejar que la atención vaya hacia los procesos, viendo el mundo como un mundo de procesos en lugar de un mundo de objetos (ver a los objetos como procesos). De esta manera se ilustra este “proceso” en este mismo acto de leer este texto.

Esto significa que este texto está hecho para hacerte “reflexionar” y despertar tu curiosidad a través de una dosis de cierto tipo de confusión particular, que es el principio de un aprendizaje (una semilla), así como la frase que estaba escrita, según parece y se dice, hasta donde yo sé, sobre el oráculo de Delfos.

Ahora, si unimos los puntos, el cambio, el pensamiento, el aprendizaje, las metáforas (y las parábolas y las historias), lo que se refiere a sí mismo, y, pensamos en la otra parte del título que aún no ha sido tratada, podemos empezar a preguntarnos sobre B. F. Skinner y Pavlov y su relación con todo esto.

Ahora, de paso y de manera más bien ocultista, mencionaré a Gregory Bateson diciendo (yo soy el que dice, pero habiéndolo leído a él, algo): “todo está en la relación”.

Pensemos en algo que “dijo” Skinner y algo que “dijo” Pavlov (respectivamente, dicho a mi manera, muy simplificado): premiar o castigar algo es una manera de modificar el comportamiento y las respuestas que tenemos las asociamos a los estímulos que las preceden. Esas son las dos ideas que, cuando colisionaron en mi cabeza, dieron nacimiento a este texto. De aquí surge la idea que me hizo ver que eso de las calificaciones es definitivamente una estupidez (ya lo sabía por otras razones, esta sólo fue la gota que derramo el vas), en este caso a nivel motivacional.

En un experimento con palomas similar al experimento Pavloviano con los perros, si a un grupo de palomas se les muestra una luz sistemáticamente antes de alimentarlas, las  palomas terminan por asociar el estímulo luminoso con su alimento y, así como los perros que salivan al escuchar una campana que se hace sonar sistemáticamente antes de alimentarlos, las palomas “picotean” la fuente de luz como si de alimento se tratara. Hasta aquí la ilustración del punto de Pavlov al que me estoy refiriendo.

Ahora, podemos decir que el modelo Skinneriano representa un caso particular de lo que representa el modelo de Pavlov. Esencialmente, si a una rata, a una paloma, a un perro o a un ser humano se le presenta con un estímulo positivo como respuesta a una cierta acción, este asocia el acto con el estímulo y aprende a repetir el acto, como un ratón que aprende a accionar una palanca para recibir alimento.

En ambos casos, se trata de fenómenos de aprendizaje asociativo.

Ahora, si reflexionamos (e investigamos, quizá) un poco, podremos empezar a ver cosas como el que el aprendizaje de un idioma o lenguaje (y probablemente su surgimiento también) es un caso particular del condicionamiento Pavloviano, así como el condicionamiento Skinneriano es un caso particular del mismo.

Ahora, supongamos un ser humano al que queremos motivar (por ejemplo, un empleado, un socio, un integrante del equipo y en este caso en particular, un alumno). Supongamos que somos una escuela y queremos motivar a nuestros alumnos a aprender. Queremos que hagan las tareas, vayan a clases, estudien, pongan atención, participen. ¿De qué manera podemos conseguirlo?

¿Qué hacen las escuelas?

Ponen calificaciones. Cual premio o castigo, utilizan una calificación como motivador. Si faltas demasiado a una materia, repruebas, si participas, te subo la calificación, si no haces la tarea pierdes puntos…

El problema es que este sistema de premiar y castigar por medio de calificaciones sólo funciona para las personas que han aprendido a darle importancia emocional a los valores de las calificaciones y lo malo con eso es que aquél que aprende a valorar emocionalmente las calificaciones aprende al mismo tiempo a tener emociones acordes a la evaluación de los demás respecto a sus acciones (porque la calificación está basada, a final de cuentas, en la opinión de un profesor).

Un ser humano que crece dejando que sea alguien más quién decida qué tan buenas o malas son sus acciones y sus obras está cediendo su voluntad. Más que de un ser humano, se trata de un desperdicio de robot, un autómata programado por otros para hacer lo que otros quieren. Al contrario, la escuela debería fomentar el pensar por sí mismo.

Elementos tales como los horarios fijos, repetitivos y obligatorios, las calificaciones, los uniformes, los rituales escolares como los honores a la bandera, el tener que pedir permiso para ir al baño, tener que levantar la mano para hablar… son trucos utilizados por los maestros y las instituciones educativas para no tener que pensar y esforzarse al momento de ayudar a los niños a aprender (y creo que si alguien tiene que pensar, puesto que son los responsables del futuro de nuestro mundo, esos son los maestros y las instituciones educativas).

“Educan” a los niños, lo que quiere decir que intentan hacer que “no molesten” y que se porten “bien”, los obligan a obedecer y a eliminar su creatividad, sus actitud lúdica frente al estudio (“el estudio es algo serio” es una idea capaz de hacer estúpidos a los que la creen), su espontaneidad… los obligan (así como nos han obligado hasta ahora) a ser compulsivos, repetitivos, sistemáticos… lo que mezclado con la televisión ha dado generaciones relativamente apáticas, con miedo al cambio y con una tendencia a no pensar por sí mismos, con relativamente mala memoria y poca concentración.

De manera implícita, algunos profesores dicen “ya somos adultos” como sinónimo de “ya hemos sido educados para obedecer y adaptarnos a las exigencias de los demás”. Yo prefiero entender “ya somos adultos” como sinónimo de “ya sabemos pensar por nosotros mismos”.

1984. Un año que nunca existió, que no sucedió así como se suponía que pasaría… un clásico de la ciencia ficción.

Literalmente, las escuelas se han convertido en instituciones de “pérdida de control mental”. Te enseñan a perder el control de tu propia mente en pos de una mente comunal, como si fueras una hormiga. Te preparan para trabajar en una empresa (por eso lo de los horarios, por ejemplo), lo cual estaba bien durante la revolución industrial pero es ya un modelo algo anticuado.

En lugar de eso, es posible utilizar el modelo de condicionamiento Pavloviano para fomentar un auto-condicionamiento del alumno a pensar por sí mismo. Al asociar la experiencia de aprender con algo divertido, con un juego que pone a prueba los límites de lo que sabemos, el alumno aprende a buscar nuevos retos por sí mismo y a plantearse y resolver nuevos problemas, lo cual es la base de una sociedad en evolución.

Jugar y aprender al mismo tiempo, porque cuando tomamos algo demasiado en serio perdemos nuestra capacidad para aprender (es lo que sucede cuando se canoniza información, por ejemplo, en el caso del fanatismo). Un niño que aprende a ponerse sus propias metas, pensar por sí mismo y motivarse a sí mismo está mejor preparado para convertirse en un adulto capaz de proponer, inventar, crear, aprender y desarrollar que un niño que aprende a obedecer y a ajustarse a las exigencias de los demás.

Entender como aprendemos es un requisito fundamental para poder dar el siguiente paso en la evolución. En lugar de "educar", ayudar a aprender, lo cual requiere nuevos estándares educativos.

Si quieres aprender más sobre control mental y el aprendizaje, visita mi sitio haciendo click en el siguiente link: control mental

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Acerca del autor

Rogelio Consejo -- http://www.controlmental.com.mx

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