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sábado 18 de septiembre del 2021
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El golpe de estado de los bancos por Brenda Armenta

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El golpe de estado de los bancos por Brenda Armenta

La crisis que actualmente azota al mundo se originó en Estados Unidos. Entre los principales factores causantes de la crisis estarían los altos precios de las materias primas, la sobrevalorización del producto, una crisis alimentaria mundial y energética, una elevada inflación planetaria y la amenaza de una recesión en todo el mundo, así como una crisis crediticia, hipotecaria y de confianza en los mercados.

La crisis financiera del subprime. Empezó hace unos años cuando algunos unos bancos hicieron préstamos hipotecarios a familias con poca capacidad de devolver el dinero (subprime). En lugar de guardarse esas hipotecas peligrosas, esos bancos las pusieron en paquetes con otras hipotecas y las vendieron al mejor postor. Este, por su lado, las reempaquetó y las volvió a vender. Y así, los paquetes de hipotecas peligrosas fueron de banco en banco hasta su destino final.

El problema es que ni ese destino final se conoce, ni se sabe cuántas hay. En las últimas semanas hemos descubierto que Merrill Lynch, Citigroup y Unión de Bancas Suizas (UBS) poseían decenas de miles de millones de dólares. Es decir, se ha descubierto que el agujero financiero es grande y que no lo tienen bancos desconocidos, sino bancos muy importantes.

Debido a esto los bancos guardan el dinero porque tienen miedo a prestar. Eso hace que muchas empresas que querrían invertir, es decir, que querrían comprar maquinaria y ampliar su capacidad productiva, no lo hacen porque nadie les presta dinero. La empresa de maquinaria no vende, por lo que debe despedir a algunos trabajadores. Esos trabajadores dejan de comprar comida o ropa, por lo que las empresas de comida o ropa pierden dinero y despiden a sus trabajadores, y el círculo vicioso se expande por toda la economía. Es decir, lo que empezó como una crisis de hipotecas subprime, se contagia a la economía real y se transforma en una recesión económica en toda regla y a todo el mundo.

Las autoridades económicas suelen hablar de estas crisis como si fueran algo parecido a la avería de un mecanismo de fontanería o de un automóvil, sin hacer referencia a los millones de individuos que en realidad pagan con sus rentas, con su trabajo y con su seguridad y bienestar la irracionalidad del sistema financiero en que se soportan nuestras economías.

En primer lugar, millones de personas que en Estados Unidos y en otros países han perdido o van a perder sus viviendas y sus ahorros.

En segundo lugar, las economías débiles (como las de las periferias en África, Latinoamérica o las de los países asiáticos más empobrecidos) puesto que cuando se desata la crisis los capitales escasean y su falta es notoria en los territorios que están más necesitados de inversiones y recursos.

En tercer lugar, la actividad económica real, las empresas y empresarios dedicados a la producción efectiva de bienes y servicios que conforman. Lo cual es lo mismo que decir, que la crisis se paga en términos de empleo, actividad económica y creación de riqueza.

Por otro lado no todo el mundo pierde con la crisis. Al contrario, de ella saldrán fortalecidos los bancos y los grandes poseedores de capital.

Los bancos solo tienen en títulos arriesgados una parte pequeña de su negocio, de esta forma la subida en los tipos de interés repercutirá favorablemente en su rentabilidad global. El efecto de la crisis será que se concentrará mucho más la propiedad de los recursos financieros y económicos, como ha pasado con los activos inmobiliarios. Los grandes promotores y constructoras y los bancos han acumulado cientos de miles de viviendas y terrenos que en gran parte han financiado gratis gracias a la burbuja que ellos mismos han contribuido a crear.

Con la crisis se volverán a acumular activos inmobiliarios puesto que serán los que cuenten con información privilegiada para comprar barato a familias a pequeños constructores en problemas. O, simplemente, los que no tengan el más mínimo apuro a la hora de ejecutar sus créditos frente a familias que no puedan pagarlos, quedándose con sus viviendas. Y si el Estado (como ha pasado en Estados Unidos) ayuda a las familias para que paguen las hipotecas, lo único que se estará haciendo será garantizar que los bancos sigan cobrando sus anualidades aunque con intereses más elevados.

Finalmente, el efecto de la crisis hipotecaria, de la crisis financiera y de la crisis real se traduce, en la rentabilidad empresarial y en las cotizaciones en bolsa de sus acciones. Y en este mercado se producirán movimientos masivos de venta que serán aprovechados por los grandes inversores para acumular propiedades empresariales, concentrándose así el poder de los grandes bancos y grandes corporaciones sobre el conjunto de la economía.

La existencia de perjudicados y beneficiados de estas crisis es lo que demuestra claramente que no son meras cuestiones “técnicas” sino auténticos asuntos políticos: son las autoridades políticas y económicas haciendo, no haciendo o dejando hacer son las que hacen que unos u otros sea perjudicados o beneficiados.

Por un lado la crisis tiene grandes y privilegiados beneficiarios. Y estos tienen el poder suficiente como para hacer que las cosas transcurran a favor de sus intereses aunque sea a costa de crisis y problemas económicos para los demás.

Por otro, resulta que es imposible evitar este tipo de crisis en el contexto financiarizado y global del capitalismo neoliberal de nuestros días.

Todo eso quiere decir que la crisis actual no es una mera incidencia hipotecaria, sino el modo de funcionar de la economía capitalista de nuestros días en su conjunto. Algo que es mucho más difícil de controlar, sobre todo, cuando no hay intención ninguna de hacerlo.

Es de gran importancia destacar que los bancos centrales han sido uno de los principales factores responsables de la crisis hipotecaria y financiera que estamos viviendo. Son responsables de la crisis, al menos, por tres razones:

La primera a ellos corresponde la labor de vigilar la situación del negocio bancario, la de advertir del riesgo y prevenir sus consecuencias.

Su desdén ante el comportamiento del mercado hipotecario, su indiferencia ante el sufrimiento económico que los bancos imponen a millones de familias, su mano abierta para consentir acciones de plena libertad para imponer condiciones inexorables en créditos y préstamos, o su ceguera cómplice ante el deterioro de la solvencia han favorecido la crisis hipotecaria como primer e inmediato detonante del problema económico y financiero que hoy día se está viviendo.

En segundo lugar, los bancos centrales son los que garantizan el régimen financiero y de privilegio del flujo financiero sobre la economía de hoy. Estas instituciones y la política que llevan a cabo son el sostén principal de la especulación financiera y del privilegio que tienen en comparación con la actividad económica real orientada a la creación de riqueza.

Los bancos centrales se limitan a controlar los precios (algo que beneficia sobre todo a los ricos y al capital, porque gracias a ello se garantizan salarios reducidos y retribución más alta al capital financiero), olvidándose de cualquier otro objetivo, como el crecimiento de la actividad o el empleo.

Finalmente, los bancos centrales no sólo se limitan a actuar de esta forma sino que, atan de pies y manos a los gobiernos, que no tienen capacidad de maniobra para adoptar medidas que pudieran llevar a las economías por otros senderos.

Esto se denomina simplemente como golpe de estado, lo cual es anti-democrático y atenta contra la soberanía de cualquier nación. Las decisiones acerca del rumbo de las naciones, del crecimiento económico y social de sus habitantes han quedado relegadas a las decisiones de las instituciones bancarias, las cuales han doblegado la libertad y derechos de las personas por el beneficio de unos pocos que mantienen el control económico. Es necesario un replanteamiento profundo de los modelos económicos actuales y encarcelamiento y castigo de los responsables de la crisis mundial pues sus acciones han sido calculadas con premeditación poniendo en riesgo a millones de personas buscando mantener el status quo en el que viven actualmente.

brendarment@gmail.com

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