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lunes 09 de diciembre del 2019
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Qué hacer ante el Miedo Escénico

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Es posible adquirir algunas habilidades sociales en solitario sin necesidad de interactuar con los demás. Pero requerirás de mucho estudio y visualización mental de las situaciones sociales. Por eso no es la mejor manera de lograrlo. Como si fuera poco, existen también unas cuantas destrezas que no asimilarás correctamente si no te pones en contacto con las demás personas.

El temor social se alivia con el aislamiento. Y es cuando se está cerca de situaciones que involucran a la gente cuando los niveles de ansiedad pueden incrementarse. En cambio, si te alejas, la excitación tiende a desaparecer rápidamente. Sin embargo, cada vez que evitas el entorno social fortaleces tus sentimientos de miedo y de aversión.

Manteniéndote tan alejado de los grupos tampoco puedes aprender sobre ellos. No te facilita, el aislamiento, el entenderlos mejor y habituarte a su cercanía. Además, tu personalidad se mantendría siendo una especie psicológica demasiado diferente como para ser bien acogida por la mayoría de la gente. Esa es otra razón por la que no puedes renunciar al contacto humano.

Sobre el basamento anterior se erige una nueva técnica de socialización. La misma pretende aprovechar ciertas circunstancias sociales para facilitarte el intercambio social en condiciones ventajosas para ti. Con niveles manejables de tensión podrás sacarle partido a la interacción social. Disminuirán tus temores de manera consistente o quedarán erradicados. Adicionalmente, podrás ejercitar y profundizar tu experiencia social.

Consiste en determinar dónde están tus mejores habilidades. Luego debes escoger de esos campos cuáles podrían ser de interés para otras personas. Si eres estudiante, sería por ejemplo, alguna asignatura donde seas aventajado. O tal vez se trata de una profesión u oficio que practiques. Hasta pudiera ser alguna habilidad manual o un pasatiempo que sepas llevar a cabo con especial destreza.

Y, por último, deberás involucrarte en la enseñanza de estas materias a otra persona. Hablamos en singular pero también pueden ser varias personas si prefieres. A esa otra persona le explicarás algunas cosas de las que sabes, si ella está de acuerdo e interesada. Ocurre mucho en el entorno estudiantil en la proximidad de los exámenes. Pero también, como ya mencionamos, puede aplicarse a otros campos del conocimiento.

Lo mejor sería comenzar explicando o adiestrando a una sola persona y después ir aumentando progresivamente el volumen de tu auditorio. Pueden ser dos, tres, cuatro, cinco o más personas. Todo el tiempo tratando de que sean tamaños con los cuales te sientas cómodo después de pasados los primeros diez minutos de intercambio. No es muy aconsejable que necesites de esfuerzos significativos para reprimir tu ansiedad. Si es así, búscate grupos más pequeños.

La seriedad y asiduidad de tu enseñanza puede ir desde ocasional hasta cursos regulares como en el caso de que seas contratado como docente. Lo importante es que tu dominio sobre la materia sea notablemente superior al de tus discípulos. También se requiere que tanto tú como tu auditorio estén motivados por la enseñanza de las materias tratadas.

No tardará mucho tiempo para que tu personalidad reciba modificaciones notables. El desempeño del rol de "maestro" o "especialista" en cualquier materia tiene efectos deseables contra el miedo escénico.

La fobia social comenzará a involucionar hasta desaparecer. En el peor de los casos sólo quedará un ligero temor fácilmente superable ante las situaciones sociales. Temor que es normal en la mayoría de la gente, incluso la gente muy sociable.

La actividad docente será un fabuloso laboratorio. Se incrementará tu práctica social. Aumentará el número de tus relaciones sociales. Al enseñar aprenderás; como decía Séneca, el célebre filósofo romano. Tus conocimientos y habilidades se profundizarán. Se elevarán tu autoestima, la confianza en ti mismo y podrás ser útil en la formación de los demás.

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Acerca del autor

Alejandro Capdevila

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