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lunes 06 de abril del 2020
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La nostalgia no es obra del pasado

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La añoranza es una experiencia afectiva muy especial. Se diferencia de los otros estados sentimentales en que solo puede ser sentida respecto al pasado. No se puede sentir nostalgia por cosas presentes o futuras.

Otra característica es que es un estado de cierta ambigüedad. Por un lado sientes agrado por lo que recuerdas. Y por otro sientes desagrado por no poder disfrutarlo en el presente.

Las personas pueden añorar muchas cosas. Puede mencionarse un ser querido ausente. Una antigua relación amorosa también puede extrañarse. Así como también podría ser un lugar, una época de la vida, etc.

Puede sufrirse mucho con la nostalgia. No es raro que en ella predomine un estado de tristeza y decaimiento que dificultan vivir el presente. Esa es la razón del porqué no se desea tenerla.

Muchos creen equivocadamente que la causa es recordar el pasado. Y una vez más es este el que carga con toda la culpa. Es a tal punto de ese modo, que algunos intentan combatirla bloqueando los recuerdos del ayer. Eso no deja de ser una maniobra bastante radical. Y podría decir también que bastante artificial. Hay fundadas razones para creer que no es buena idea.

Antes de dar alguna sugerencia al respecto quisiera mencionar otro sentimiento. Viene a colación porque comparte atributos con la añoranza. Es un sentimiento desagradable y además solo se experimenta por cosas pretéritas. Estoy hablando del remordimiento.

Nuevamente la solución que proponen para combatirlo es olvidarse del pasado. Se dice fácil, pero otra cosa es hacerlo. No parece que sea verdaderamente factible olvidar lo que se ha vivido. Tampoco es algo conveniente. Nuestro pasado es uno de los tesoros más valiosos que conservamos. Y no tiene que ser todo positivo en él para que esa aseveración sea válida.

Si de repente olvidaras el pasado pasarías a vivir una situación desesperante. Porque sin darte cuenta, toda tu identidad, lo que eres, se sustenta en lo que has vivido. Perder la memoria es una tragedia. Piensa en los enfermos que padecen de amnesia.

¿Crees que alguien ha estado conforme alguna vez con sufrir esa enfermedad? Es poco probable. Y fíjate que todos eran conscientes de que posiblemente no tenían una historia personal perfecta. Tal vez, en su vida pasada yacían acontecimientos terribles. Aun así, darían cualquier cosa por recuperar todos los recuerdos. El problema no es recordar el pasado. Los inconvenientes surgen de no recordarlo de la mejor manera.

Las causas parten de dividir artificialmente el tiempo en pasado, presente y futuro. Esa fragmentación solo existe en la mente de las personas. En realidad el tiempo carece de costuras y transcurre de manera perfectamente continua. No existen fronteras entre esos tres momentos.

La añoranza tiene que ver con separar de modo arbitrario al pasado del presente. Se ven acontecimientos, épocas, personas, o situaciones pasadas como si no tuvieran continuidad en el presente. Es como si lo que se añorara hubiera quedado atrapado en el pretérito.

Pero lo que sucede en realidad es distinto. Todo de alguna manera tiene continuidad en el presente. Nada queda estático, todo evoluciona. Los seres queridos que perdimos no se quedaron en el pasado. Están con nosotros aquí, en nuestros corazones, en las decisiones que tomamos, en nuestro carácter, en las ideas y opiniones que tomamos de ellos...

Las situaciones que extrañamos igualmente evolucionaron. Están también en el presente bajo otras formas. Los amores que se nos fueron ni siquiera han muerto, están ahora mismo en algún lugar. Y así sucesivamente pudiéramos darnos cuenta que, en general la sensación de pérdida con respecto al pasado no tiene fundamento.

Y en cuanto al remordimiento hay otro tanto. No debemos lamentarnos para siempre de cómo actuamos alguna vez. Puedes estar completamente seguro que otro exactamente en las mismas condiciones que tú, hubiera hecho lo mismo. Las decisiones que tomamos estuvieron determinadas por las ideas, deseos, sentimientos, etc. que tuvimos en aquella situación concreta.

Pero es más, reflexiona sobre las consecuencias de esos actos. Si lo haces con detenimiento podrás encontrar consecuencias positivas. Y esos resultados positivos los tienes ahora en el presente. Gracias a lo que hiciste tienes ahora al menos una consecuencia positiva. No olvides que la experiencia y la sabiduría siempre son ventajas.

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Acerca del autor

Alejandro Capdevila

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