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martes 07 de abril del 2020
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Alquilar una galería de arte

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Alquilar una galería de arte

Recientemente estuvimos discutiendo con el propietario de una galería de arte y una pintora sobre el tema de si es correcto alquilar o no la galería de arte para exponer los cuadros ¿Debería el artista pagar un alquiler por exponer sus obras en una galería? ¿Es correcto que un galerista cobre un alquiler por ceder un espacio en su galería? Sin duda alguna este es un debate que desde hace algunos años parece que es un tema de discusión por parte de todos los implicados en el negocio del arte, sin embargo requiere matizarlo un poco. Desde el punto de vista legal el propietario de una galería de arte es libre de gestionar su negocio como más le convenga y realizar con el artista el tipo de contrato que ambas partes resuelvan en un acuerdo por escrito o de palabra. A saber:

1/ Un porcentaje por las obras vendidas (Normalmente suele ser de un 40% )

2/ Un alquiler del espacio por un tiempo determinado.

3/ O ambas cosas a la vez, es decir, un alquiler y un porcentaje pero más reducido.

Obviamente pueden existir todos los acuerdos que artista y la galería estén dispuestos a aceptar, como por ejemplo la cesión de alguna obra para el fondo de la galería en el caso de que no se realizara ninguna venta, etc. Después también está el tema de los gastos añadidos de la exposición: impresión de catálogos, posters, vernissage, envío de catálogos y mailing electrónico, inserción de anuncios en alguna revista especializada o diario, etc.

Lo que normalmente solía hacerse hasta hace pocos años era que la galería se hacía cargo del alquiler, es decir, cedía su espacio para realizar la exposición al artista durante un tiempo determinado a cambio de un porcentaje del 40% para la galería por la venta de los cuadros (La opción 1).El artista normalmente pagaba los catálogos y quizás parte del vernissage; la galería por su parte se encargaba de enviar los catálogos (ahora esto se suele hacer por correo electrónico), se encargaba de enviar y de difundir algún anuncio en la prensa, y por supuesto de vender la obra tanto a los clientes de la galería como a los clientes del artista. Si se vendían algunas de las obras, cosa que normalmente sucedía hace unos años, tanto el artista como la galería podían sostener su negocio y obtener aceptables beneficios.

Hoy en día, con la llegada de la crisis económica y la consecuente falta de recursos, las ventas de cuadros han descendido de manera drástica, y por tanto artistas y galerías han visto como su modus vivendi hacía aguas. Estos últimos, al no poder sostener los gastos que conlleva una galería  se han visto obligados a cambiar los acuerdos, que normalmente se venían efectuando desde hacía muchos años, por la opción de alquilar su espacio a los artistas (es decir la opción 2) con el consecuente  desacuerdo por parte de estos. Y es aquí donde se crea la polémica: ¿Cual de estas  opciones es la que debería prevalecer?

Mi opinión  personal, tanto por motivos de lógica conveniencia como por motivos éticos o de sentido común, es sin duda ponerme al lado del artista. Con todos mis respetos a los galeristas honrados (de los "espabilados" ya hablo en mi artículo "Arte, crisis y espabilados") es evidente que el artista no tiene la culpa de la actual crisis económica, con lo cual no sería justo cambiar unas condiciones que en su día enriquecieron a muchas galerías de arte. Algunos galeristas alegan: "¡Todos tenemos que arriesgar en estos momentos difíciles!"; por supuesto, pero el artista también arriesga con su trabajo, con su tiempo, con sus gastos de material, con el coste que supone el transporte de los cuadros, con la impresión de los catálogos, con el  vernissage, y con lo más importante, su obra que es al fin y al cabo el "producto" que se ha de vender y que hace que los aficionados al arte entren en una galería. Creo que el riesgo del galerista es apostar acertadamente por aquel artista en el que cree, en el que confía y mediante el cual, si ha sabido gestionar su obra y encontrar a los compradores adecuados, podrá obtener buenos beneficios. En la actualidad el artista, como consecuencia de la presión de las galerías,  ha cedido en la mayoría de los casos un 10% de sus beneficios pasando de un 40% a un 50% a favor de la galería ¿Que más debe sufragar el artista? A nivel ético, en mi opinión el trabajo del artista es crear y el trabajo del galerista es vender y entre ambos debe existir una confianza y una fidelidad. Para mi es una cuestión de sentido común, cada uno debe realizar el trabajo que sabe hacer.

En nuestra discusión con el galerista y la pintora yo argumenté que si se tratase por ejemplo de una tienda de decoración, de muebles o de cualquier otro objeto, sería impensable que al proveedor se le exigiese un alquiler por colocar su producto a la venta en dicha tienda. Lo normal en todos los casos, excepto en las galerías de arte, es que el producto se deje en depósito o incluso que se pague por adelantado al proveedor. Ya sé que el arte no es un "producto", es algo más que esto y no como tal lo hemos de vender, pero como en cualquier otro negocio existe un riesgo para el comerciante, es él quién debe tener suficiente sagacidad para llevar su negocio adelante.  El proveedor, en este caso el artista, también asume un riesgo: no vender, perder su tiempo , su dinero y tener que dedicarse a otra cosa.

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Ceballos

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