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martes 07 de abril del 2020
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Los ajedrecistas tiene un alto nivel de tolerancia frente a la frustración

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Desde tiempos inmemoriales los jugadores de ajedrez han sido, son y seguirán siendo objeto de estudio por parte de los psicólogos. Algunos han indagado los procedimientos cerebrales que guían al maestro en el análisis de una partida; otros, buscaron la relación existente entre la simpatía por el ajedrez y determinados rasgos de la personalidad. Es evidente que para ser un buen  ajedrecista se requieren ciertas condiciones naturales. La índole del juego de ajedrez exige, por ejemplo, capacidad de concentración, memoria visual y cierta disciplina de razonamiento. El primer científico moderno que se interesó por los ajedrecistas fue Alfred Binet. Este psicólogo francés, nacido en Niza en 1857, es el creador de las pruebas de inteligencia. En 1894 sometió a examen a un grupo de destacados jugadores de ajedrez y llegó a la conclusión que tienen el sentido del espacio mucho más desarrollado que otras personas de inteligencia similar. Esta comprobación se hizo evidente, sobre todo, en los ajedrecistas capaces de jugar a ciegas.Durante el torneo de Moscú en 1925, ocho de los participantes fueron estudiados por un equipo de psicólogos, mediante una batería de tests. En materia de personalidad se advirtió que los ajedrecistas poseen un alto nivel de tolerancia frente a la frustración, o sea que son particularmente aptos para sobreponerse a la derrota. Pero, por otra parte, las evaluaciones de inteligencia no arrojaron resultados extraordinarios. Los maestros de ajedrez no eran ni más ni menos inteligentes que cualquier otra persona de parecida formación cultural.Por otra parte, el gran maestro Reuben Fine, que era psiquiatra, efectuó un profundo estudio de la personalidad de Paul Morphy, a la luz de las teorías de Freud. Analizó los complejos del famoso campeón norteamericano, que se retiró completamente del ajedrez luego de apenas dos años de rutilante carrera, y extrajo interesantes conclusiones. Pero otros psiquiatras rechazaron que el ejemplo valiera para la generalidad de los ajedrecistas, dado que las circunstancias de la vida de Morphy fueron muy especiales. Tesis: "Pensamiento y elección en ajedrez"Acaso la investigación más seria se haya llevado a cabo en este campo sea la de Adriaan de Groot, maestro holandés que es también profesor de sicología. De Groot desarrolló sesiones de trabajo entre los años 1938 y 1943, con ajedrecistas de todas las categoría, desde grandes maestros internacionales hasta aficionados de club. Les proponía una posición determinada y les pedía que le explicaran en detalle el razonamiento que los inducía a ejecutar tal o cual jugada. A partir de tales explicaciones, de Groot elaboró su tesis doctoral, titulada "Pensamiento y elección en ajedrez", que fue publicada en 1965.El científico holandés verificó también que los maestros de ajedrez son capaces de memorizar fácilmente una posición que se les muestra durante breve lapso, cosa imposible para un aficionado. Sin embargo, la explicación no estriba en que el maestro tenga más memoria, sino en que está acostumbrado a analizar las partidas mediante ciertos esquemas posicionales. Se ratifica así la vieja experiencia de Binet, en el sentido de que el ajedrecista posee un especial dominio del espacio y tiene facilidad para ubicar en él una serie de elementos coordinados. Desde tiempos inmemoriales los jugadores de ajedrez han sido, son y seguirán siendo objeto de estudio por parte de los psicólogos. Algunos han indagado los procedimientos cerebrales que guían al maestro en el análisis de una partida; otros, buscaron la relación existente entre la simpatía por el ajedrez y determinados rasgos de la personalidad. Es evidente que para ser un buen  ajedrecista se requieren ciertas condiciones naturales. La índole del juego de ajedrez exige, por ejemplo, capacidad de concentración, memoria visual y cierta disciplina de razonamiento. El primer científico moderno que se interesó por los ajedrecistas fue Alfred Binet. Este psicólogo francés, nacido en Niza en 1857, es el creador de las pruebas de inteligencia. En 1894 sometió a examen a un grupo de destacados jugadores de ajedrez y llegó a la conclusión que tienen el sentido del espacio mucho más desarrollado que otras personas de inteligencia similar. Esta comprobación se hizo evidente, sobre todo, en los ajedrecistas capaces de jugar a ciegas.Durante el torneo de Moscú en 1925, ocho de los participantes fueron estudiados por un equipo de psicólogos, mediante una batería de tests. En materia de personalidad se advirtió que los ajedrecistas poseen un alto nivel de tolerancia frente a la frustración, o sea que son particularmente aptos para sobreponerse a la derrota. Pero, por otra parte, las evaluaciones de inteligencia no arrojaron resultados extraordinarios. Los maestros de ajedrez no eran ni más ni menos inteligentes que cualquier otra persona de parecida formación cultural.Por otra parte, el gran maestro Reuben Fine, que era psiquiatra, efectuó un profundo estudio de la personalidad de Paul Morphy, a la luz de las teorías de Freud. Analizó los complejos del famoso campeón norteamericano, que se retiró completamente del ajedrez luego de apenas dos años de rutilante carrera, y extrajo interesantes conclusiones. Pero otros psiquiatras rechazaron que el ejemplo valiera para la generalidad de los ajedrecistas, dado que las circunstancias de la vida de Morphy fueron muy especiales. Tesis: "Pensamiento y elección en ajedrez"Acaso la investigación más seria se haya llevado a cabo en este campo sea la de Adriaan de Groot, maestro holandés que es también profesor de sicología. De Groot desarrolló sesiones de trabajo entre los años 1938 y 1943, con ajedrecistas de todas las categoría, desde grandes maestros internacionales hasta aficionados de club. Les proponía una posición determinada y les pedía que le explicaran en detalle el razonamiento que los inducía a ejecutar tal o cual jugada. A partir de tales explicaciones, de Groot elaboró su tesis doctoral, titulada "Pensamiento y elección en ajedrez", que fue publicada en 1965.El científico holandés verificó también que los maestros de ajedrez son capaces de memorizar fácilmente una posición que se les muestra durante breve lapso, cosa imposible para un aficionado. Sin embargo, la explicación no estriba en que el maestro tenga más memoria, sino en que está acostumbrado a analizar las partidas mediante ciertos esquemas posicionales. Se ratifica así la vieja experiencia de Binet, en el sentido de que el ajedrecista posee un especial dominio del espacio y tiene facilidad para ubicar en él una serie de elementos coordinados.

Raúl Grosso

Ajedrez con Fundamentos

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MI Raúl Grosso (ICCF)

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