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miércoles 22 de mayo del 2019
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Asaltos en el paro agrario

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Durante el anterior paro agrario (mayo 2003) viajó a Lima por razones académicas, ya de regreso el domingo 25 de mayo el bus cama en el que venía cómodamente descansando, se detuvo, los minutos pasaban eran las 2, las 3, las 4 a.m. y el bus en mención seguía en Huarmey, de repente emprendió la marcha a gran velocidad -nadie explicaba nada-, a las 7a.m. estábamos entrando al Túnel de Coishko y observamos que unos treinta policías se retiraban presurosos en carros porta-tropas y otros de la Policía de Tránsito se apuraban en hacer retroceder a una docena ó más de buses, que a toda velocidad avanzaban rumbo al norte, recién nos enteramos que la carretera se hallaba bloqueada, que el paro era de campesinos y que era indefinido, así que sin pensarlo dos veces un grupo de treinta ciudadanos entre hombres y mujeres emprendimos la travesía de llegar a Trujillo-como sea-; alrededor de las 11 a.m. tomábamos el primer taxi, nos cobró SA 10 (vayan sumando) y nos dejó a la entradita de Santa, una lluvia de piedras nos dio la bienvenida (aquí me matan -pensé-) pero la • lluvia era contra el Tico, a nosotros nos trataron bien ¡sólo nos pidieron 5 soles para la olla común! Atravesamos todo el pueblo, la gente se hallaba en sus puertas, en sus veredas, parecía un día de fiesta, hasta los perritos estaban alegres; en fin seguimos caminando, entre barricadas, que se levantaban a la entrada de cada caserío, conté tres, en cada lugar había que dejar uno o dos soles por ciudadano, así llegamos hasta Guadalupita (habíamos recorrido ya ¡6 Km!) serían como las 3 de la tarde -nadie pensaba en almorzar- ¡No había movilidad como nos habían dicho! Los más presurosos emprendieron la larga caminata por el Desierto de Coscomba, sin agua ni alimentos -otros decidimos esperar alguna movilidad, en efecto como a las 4 p.m. se apareció una destartalada camioneta como quince nos subimos a ella de una forma tan desesperada que el chofer se asustó y no quería ayudarnos así que tuvimos que recurrir al contundente argumento de 10 soles por "cabeza" y el tío aceptó, a las 6 p.m. ya estábamos ante una turba de gente en la frontera con Chao, dejaron pasar la camioneta previo pago de S/. 20 soles, unos 50 m. más allá otra barricada nos detuvo ¡eran dirigentes del paro! No quería plata ¡querían nuestro sudor! que nos bajemos y caminemos hasta Trujillo, una acalorada discusión política y laboral inútil e intrascendente nos hizo perder tiempo, en medio de gritos y amenazas tuvimos que caminar; en medio de matorrales o muros semidestruidos se escondían moto taxis que se ofrecían llevarnos unos metros más allá a 5 soles, algunos aceptaban otros caminaban, nuevamente tuvimos que pagarcupo a unas cuatro barricadas más, así agotados y sin plata la mayoría de pasajeros ya estábamos en el puente Virú, eran ya las 9 ó 10 de la noche a unos 6 Km. se hallaba el peaje, ahí decían que ya había policías y movilidad para que nos Heve a Trujillo, algunos nos aconsejaban esperar a que amanezca, pero dijimos ¡son apenas 6 km! ya hemos hecho la mayor parte, así que decidimos armarnos con piedras para los perros y partimos, luego de un rato de caminar en la noche llegamos a "Nueva California", una turba de jóvenes, en su mayoría, nos recibió con insultos decidimos darles 2 soles ¡Nos rechazaron! ya no querían propinas, querían nuestras maletas y mochilas, querían nuestras casacas, nuestros zapatos, piedras de ambos lados y a correr se ha dicho, yo vi cómo a tres pasajeros los desnudaron vilmente, no sé cómo hemos pasado por ese bendito lugar, seguimos caminando y llegamos a "Los Pinos", un caserío situado a 1 Km. del peaje, aquí la turba era más numerosa, nuevamente una lluvia de piedras e improperios nos dio la bienvenida, un viejo carrusel tocaba música chicha, que servía de fondo para este asalto, nuevamente vi que desvalijaban a otros dos pasajeros, tuvimos que replegarnos a una tiendita, en nuestro grupo venían distinguidas y aguerridas damas que habían atravesado todo este tramo desde Chimbote, pero igual ¡no las respetaban!, así que tuvimos que trazar una estrategia tipo militar para salir de Los Pinos y llegar al peaje, tuvimos que convencer a un lugareño que tenía una vieja Honda de 125 ce para que nos traslade hasta el peaje, al principio no quiso, pero 10 soles por pasajero (éramos como 15) lo convencieron rápidamente, nos disfrazamos con sombreros de paja, con chullos y unos hasta con ponchos, para poder deambular por las oscuras calles de este caserío, engañar a los rateros y llegar al peaje, cuando atravesaba este peaje vi a 'Valerosos policías" que fumaban y tomaban café u oían música de actualidad, cómodamente sentados, les increpamos que entren al caserío y rescaten a unos diez pasajeros nos miraron, murmuraron entre ellos y nos dieron la espalda, antes que me apresen por revoltoso, decidí subir a un Tico a 10 soles, para que me lleve hasta Trujillo, serían las 2 a.m.; atrás quedaban varios caseríos que nunca había oído hablar, pero donde se albergan cantidad de delincuentes, quienes fieles a su definición sociológica están a favor del paro porque eso les permite robar, me dormí pensando que si José Carlos Mariátegui viviera escribiría los "Ocho ensayos de la Realidad Peruana".

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Acerca del autor

Miguel Palacios Celi

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