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domingo 25 de agosto del 2019
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Ginecólogo:Pastor de Cigueñas

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En 1504, cuando apenas frisaba los 30 años, Miguel Ángel Michelangelo Buonarotti, presentaba en Sociedad, la obra de arte cumbre de todos los tiempos y hoy patrimonio de la Humanidad: El David, esculpida en mármol, de 4,1 metros de altura, bellísima por todos los lados, actualmente expuesta en la Gallería Deüa Academia de Florencia. El artista recibía elogios de Reyes, Príncipes y entendidos, ¡sólo le falta hablar! le decían, pero con mucha humildad, respondió diciendo que la mejor de sus obras no se compara en nada a una mujer dando a luz, que es una verdadera obra de arte viviente única y extraordinaria de todos los tiempos y así este polifacético .artista mostró, su respeto y admiración por este momento cumbre de la Vida, lleno de misterios y esoterismo, lleno de miedos y supersticiones, lleno de leyendas y metáforas. Y efectivamente, el parto es un escultura viviente, esculpida en carne y hueso, /aromatizada con adrenalina y oxitócicos, con personajes pletóricos de temple, que se juegan la vida en ese momento tan tenso, tan dramático, tan espectacular: la MADRE que lucha por su , hijo', en medio de la elastina, de contracciones, del sudor, de las lágrimas, del dolor, del liquido arnniótico y la sangre; el HIJO que lucha por sobrevivir en medio del Stress, del encajamiento, del descenso milimétrico y la rotación pertinente en el estrecho canal pélvico y el PARTERO : que ayuda a ambos con su paciencia, con sus hábiles manos, con su mirada puesta en el horizonte del misterio y alrededor la familia que le confía todo, al que nunca está cansado, el que no tiene sueño, para quien no existen madrugadas, ni lluvias ni domingos, ni feriados; siempre está ahí el buen partero, es uno mas de la familia y está ahí, en el momento donde la Vida se entrecruza con la Muerte, el que se alegra tanto como la familia con el nacimiento de un bebo sano, momento quo a través de la Historia nos ha dejado fábulas, leyendas, mitos y metáfora Justamente hay una que data desde hace muchos siglos, hermosa que se filtró un día cualquiera hace mucho tiempo y que le hurtó a la Zoología, aquellas aves vigorosas, que volaban alto bordeando las nubes y a grandes distancias, que se escondían en París durante el Invierno, pero que surcaban con alegría, llenas de Vida, en plena primavera: Ellas eran las CIGÜEÑAS y la historia nos puso a los parteros,' como pastores de estas fabulosas aves de 2 metros de altura, con vigorosas alas, capaces de volar durante 10 mil kilómetros con leves escalas, a 5 mil metros de altitud; vuelos intercontinentales volando de África a Europa y viceversa, escogidas desde siglos atrás cuando no se sabía que existían óvulos y espermatozoides, cuando no se sabía que las relaciones sexuales podían gestar un hijo y en medio de tantos mitos, magia ,y, ritos, y aprovechando que surcaban los aires en primavera, provenientes de París, cuando brotaban las flores, las rosas y la vida, la historia les colgó un hijo en su pico y las echó volar por Europa, naciendo de ahí la vieja metáfora que un hijo lo traía la cigüeña desde París. ! La historia nos fue regalando a los parteros ojos de águila para poder cazar las pequeñeces de esta escultura, para que todo sea perfecto como el David; nos fue regalando a través de los años nuestro CORAZÓN DE LEÓN para ser fuertes en medio de los miedos, de la adrenalina, de los profusos sangrados, desgarros y roturas; finalmente nos regaló nuestras MANOS DE MUJER para poder pulir con delicadeza la obra cumbre del arte viviente, recibiendo con ellas, un recién nacido cubierto de sangre, amnios y grasa, con sus ojitos fuertemente cerrados, sus manilos haciendo puño, su boca abierta exhalando gritos de miedo, con su cuerpito calientito, .tembloroso a la espera del abrigo y la ternura de la humanidad y así nos conocen, desde la PRE historia como PASTORES DE CIGÜEÑAS hasta el Renacimiento donde el gran Miguel Ángel además nos enaltece como ACTORES del PARTO, no es exagerado, por lo tanto, decir que los Parteros (ayer llamados Obstetras y Hoy Tocólogos) tenernos el enorme privilegio de estar bendecidos por Dios, que compensa la Ingratitud que muchas veces acompaña a nuestra noble y sacrificada especialidad. (Saludo desde estas líneas, a los parteros jubilados y activos, viejos y jóvenes, a los que ya han guardado la adrenalina en el closet y a quienes aún la usan como loción y rescato para su uso cotidiano: El añejo título, olvidado por ..ahí, de ser PASTORES DE CIGÜEÑAS y desde esta modesta tribuna literaria rindo homenaje en el día de su longevo y fructífero cumpleaños al Dr. Luis Fernández Molinari confiriéndole el título de Pastor de Cigüeñas para que lo atesore en los pliegues más íntimos del pecho, ahí donde las fibras se acobardan y exhalan gotitas de tristísimos recuerdos, ahí donde ejemplo y enseñanza se fusionan, como dos labios en un largo beso y cual eternas azucenas, como historia y leyenda perdurarás, aún cuando tu Quijotesco espíritu te lleve a ignotos puertos.

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Acerca del autor

Miguel Palacios Celi

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