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domingo 25 de agosto del 2019
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¡Solo un milagro!

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Este relato se ajusta a una dramática realidad, vivida en los primeros días del mes de junio de 1989 y se hallan consignados en la historia clínica N" 191487 del hospital nacional "Almanzor Aguinaga Asenjo" de EsSalud de Chiclayo.

El Choque

Alrededor de las 9 de la noche del domingo 04, de junio de l998 en el Km.689 de la Panamericana Norte, el VW que conducía rumbo a Chiclayo donde trabajaba como ginecólogo fue envestido por un jeep conducido por ebrios y drogadictos.

El rescate

Quedé atrapado en entre fierros retorcidos, con el tablero y el timón incrustados en mi abdomen, con el parabrisas hecho añicos en mi cara, las luces se apagaron, crecieron los lamentos por doquier luego todo fue silencio, no perdí el conocimiento y comencé a gritar. ¡Mis hijas!, ¡Mis hijas!, no veía nada, un fuerte dolor sacudía todo mi cuerpo, la presión del timón me asfixiaba, veía como se escapaba la sangre por mi fémur roto, sabía que podía morir en minutos, cerré mis ojos y opté por lo más fácil: dejar que el shock hJpovolémlco me condujera a la muerte; pero los gritos de mi Karinita me devolvieron el valor ¡Papá, papito!, -gritaba-¡Me duele mucho, le respondí, y le daba valor con mi voz ya apagada; de repente varios carros se estacionaron alrededor del siniestro y la gente daba rienda suelta 3 su solidaridad y su miseria, mientras unos se acercaban a ayudar otros saqueaban el WV, se robaban maletines, dinero y los regalos que mi Natalie había recibido aquel día. Pues cumplía su primer añilo de vio. las luces aquellas me permitieron descubrir con horror, que inerte en el piso del VW y con su cuerpito cubierto de sangre y tierra se hallaba sin vicia mi adorada Natalie del Pilar, grité como un loco, llorando estiraba mi mano prisionera y no la alcanzaba, un señor alto, fornido se acercó la alzó con ternura, la limpió entre sus ropas, le hizo una cruz en la frente y la besó, lo miré, le supliqué, le grité y le lloré y lloré ¡Mi niñita estaba muerta! Aquel buen hombre era Marcial Jáuregui, chofer profesional de la Vulcano uno a uno rescató a todos mis seres queridos (mi eterna gratitud para Marcial).

Semi- inconsciente, sentía como me jalaban, era Imposible respirar, el dolor y la presión me mataban. ¡No se puede! -repetían ya en el momento de caer inconsciente llegué a oír que decían ¡déjenlo ya murió. Luego supe que Napoleón Saldaría de un jalón con la culata de su camión logró desprender el Unión de mi pecho y eso me salvó, me echaron a una camioneta y junto a toda mi familia comenzamos a mendigar atención medica.

Los primeros auxilios

Desperté con dificultad, con mucho dolor y vi como un coro de mujeres vestidas de blanco se aceraban a nosotros y nos miraban ¡Es el Cielo! -exclamé-, ¡Son ángeles! pensé-, pero al inclinar mi cuerpo descubrí a toda mi familia rígidos y cubiertos de sangre y tierra y comencé a llamar ¿Dónde esta Dios?, ¡llamen a Dios! -quena increparle mi desgracia-,... "Ya señor, ya han ido a avisarle al director...", No estaba en el Cielo, sino en el hospital de Chepén, el director un tal Montero Borseyú se negó a atendernos, por hallarse en huelga. Nos llevaron a Guadalupe, tampoco había médicos, así que comencé a dirigir los primeros auxilios con técnicas y enfermeras: Manitol, Cloruro de Sodio, sosegón, fue lo más usado. El dolor era insoportable, después supe que en esos momentos estaba con el bazo roto, el hígado y el páncreas lacerados, con desgarros en el diafragma izquierdo, hematomas en el mesenterio, desgarros en el epiplón con perforación en intestino, con fracturas conminutas y sangrantes del fémur izquierdo y el metacarpo derecho.

Traslado a Chiclayo

Me despertaron los "baches", estaba en una ambulancia a mi lado izquierdo iba mi Karinita apenas gemía yo le acariciaba, le hablaba y ella no me respondía, entre mis piernas había puesto a mi Natalie ya inerte, está dormida ¿No? -preguntaba-. La enfermera Rosa Millones, que viajaba en la ambulancia con nosotros trataba de consolarme, los minutos eran siglos, sentía morir, desfalleciera le exigía que me aplique sosegón y aumente el goteo a chorro, luego gritaba ¡Quiero morir! ¡Déjeme morir!, me parecía una pesadilla de la que quería despertar, serian ya las dos de la madrugada cuando frente a la fábrica La Concordia, (en Chiclayo), sentí bastante frío, luego angustia y finalmente miedo, mucho miedo, todo se nubló - es el fin pensé- ¡ Dr.! ¡Dr. me hablaba la enfermera era imposible ya no podía más (luego supe que estaba con 2 litros de hemoperitoneo y 3grs. de Hb) cerre mis ojos y morí, sentí paz y tranquilidad. Resista Dr. ¡Resista Dr. Gritaba la enfermera.

En Chiclayo ¿Solo un Milagro?

Luego sentí forcejeos -es mi sepelio, pensé- pero Honestaba en la Emergencia, mis colegas habían tío ayudarme- les habían avisado desde Guadalupe, me operaron y desperté varias horas después, aún me sentía mal fatiga y cansancio, estaba monitorizando en la UC1, mis colegas Fang Li. Joel López y otros trataban de ayudarme, al recordar mi desgracia comencé a gritar ¡MI hijita, mi hijita. ¡Sédalo, sédalo! -decían- y me sedaron. Desperté 10 días después, luego supe que me volvieron a operar porque seguí sangrando (hallaron 1200 cc en la 2da. operación), me sacaron el Bazo, la cola del páncreas, suturaron el hígado, me sacaron el epiplón, 10 cm. de Intestino, drenaron lo hemosperitoneo, lavaron cavidad; supe también que estuve muy mal. Hice bronconetimonía por aspiración, mis pulmones se llenaron de pus, hice septicemia, insuficiencia renal aguda, hice 3 paros cardíacos, por lo que me pusieron el respirador artificial Ohio PR-2. se resignaron, me lloraron, decidieron donde sepultarme, me dieron los santos óleos, compraron la capilla, me creyeron muerto en cada uno de mis paros. Pero el momento más dramático que merece resaltarse es el que ocurrió entre las 5 y las 8 de la mañana del 7 junio, pues según la historia clínica "la presión ha descendido a 30. El pulso es filiforme apenas perceptible, respiración boqueante 1 a 2 por minuto (normalmente es 12 veces por minuto), ojos midriáticos y paralíticos, reflejo pupilar abolido, hipotermia), rigidez cadavérica, paciente agoniza en trance de muerte..." escribió el Dr. Porras así permanecí 3 horas; afuera los rezos y oraciones eran mi única carta ¡era el fin! No había duda era una agonía lenta y dramática, todos esperaron mi muerte. En la puerta de la UCI mi sobrino Javier tenía el llanto, las lágrimas y los gritos contenidos en la garganta miraban con estupor cuando el RP Cabrera, me daba los santos óleos, el Dr. Fangli repetía "sólo un milagro", "sólo un milagro" ¡Y ocurrió el milagro! A partir de las 9 a.m., los signos vitales comenzaron a mejorar, aumentó la presión y el pulso, las pupilas se normalizaron, mejoró la respiración, se mueve, gime ¡increíble!... Corrió la voz por todo el hospital ¡Milagro! Se oía. el RP Cabrera resumió diciendo" El Dr. Palacios ha vuelto a la vida por obra y gracia de un milagro de la Divina Providencia", y así se conoce esta historia como la de un milagro ¡Solo un milagro podía salvarlo y se salvó! Algunos días después me operaron de las fracturas y colocaron placas de platino que hasta ahora conservo. 45díasdespués me dieron de alta, había perdido 17 kilos y cubierto de cicatrices mi peí losa convalecencia, donde saboreé minuto a minuto el ácido dolor que puede sufrir el ser humano, el más invalidante de todos los dolores ¡el dolor de perder un hijo!

Hoy se que encima de los avances tecnológicos, encima del marxismo, de las dudas, encima de los ateos, hay una fuerza y un espíritu superior llamado DIOS, 10 de junio de 1989 es una prueba de su existencia; y aquí estoy (¡mereciéndolo! No) de nuevo en la vida, para dar testimonio que Dios y sus milagros existen.

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Acerca del autor

Miguel Palacios Celi

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