Anunciese Aquí

Registro automático

Acceder con Twitter

top articulo
twitter
facebook
Rss
miércoles 05 de agosto del 2020
Lea, publique artículos gratis, y comparta su conocimiento
Usuario Clave ¿Olvidó su clave?
¿Iniciar sesión automáticamente en cada visita?
Inserte su correo electronico

Política y homofobia: Un mal insuperable

veces visto 1101 Veces vista   comentario 0 Comentarios

  Se han dedicado abundantes páginas a la cuestión de la homofobia y es bien sabido que tal actitud no entiende de ideologías políticas, aunque en ocasiones la asociemos con los sectores más reacios al cambio de la sociedad. Esta consideración, si se valora debidamente, tiene sus motivos en la derecha política, ya véase en su versión moderada, y es el caso del Partido Popular en España, ya en la radicalización de su discurso. Lo cierto es que el panorama intelectual de esta posición cuenta con personajes que trasladan a la práctica la raíz de su ideario. En este sentido, destacan las opiniones sobre la homosexualidad del historiador abiertamente franquista Pío Moa, por ejemplo, para el cual las tendencias gay son fruto de desviaciones en el instinto natural y, en consecuencia, se atreve a etiquetar el comportamiento homosexual en la lista de enfermedades mentales, como indica el siguiente fragmento de uno de sus artículos no exentos de cierta polémica:

  1.        << Parece bastante claro que la homosexualidad es una tara, es decir, una desviación evidente para precisar   mucha explicaciones   (…) Nadie en su sano juicio “opta” por la homosexualidad, como no opta por la cojera, o por la miopía, o por una inteligencia escasa>>. (Moa, “Orgullo de Tara”, Libertad Digital, 30 de junio de 2002).

Con el mismo planteamiento de Moa, la Iglesia Católica condena la homosexualidad de un modo bárbaro e insólito y puesto que la mayor parte de sus cargos respalda esta política de intolerancia hacia el colectivo gay, no resulta complicado encontrar juicios con las características que antes citábamos. El obispo Rouco Varela o su homólogo de Alcalá, cuyos comentarios homófobos tanto revuelo han despertado en el panorama social, podrían ser dos representantes de esta visión conservadora frente a la homosexualidad. En cuanto a la opinión del obispo de Alcalá, Antonio Reig Pla, la misa del Viernes Santo de este año le sirvió para declarar públicamente que el término homosexual equivalía a “corrupción” y “prostitución”, provocando la indignación de la comunidad gay en Alcalá y en otras provincias de nuestro país.

Antes dijimos que la homofobia no distinguía entre posturas políticas, por lo cual las izquierdas, que desde sus orígenes se han hecho eco del progreso y la libertad, tampoco se libran de exhibir ciertos comportamientos contrarios a su propaganda.

Sirva como prueba el primer y mayor Estado que el socialismo marxista consiguió levantar en la historia: la Unión Soviética. Tras la muerte de Lenin, Stalin ostenta el poder absoluto en la URRSS y desde ese momento inicia una política brutal para acabar con toda oposición al régimen. Ahora bien, en las purgas estalinistas no sólo eliminaron a enemigos políticos y deportaron a miles de personas a los gulags siberianos, sino que también a cientos de homosexuales y extranjeros sin culpa ni delito, sólo por su condición. Por consiguiente, esas cárceles siberianas nada tenían que envidiar a los archiconocidos campos de exterminio nazis, pues ambos recintos cumplirían la misma función de muerte y esclavitud.

Estas políticas homófobas y racistas son uno de los escasos vínculos que pueden encontrarse entre el comunismo y la extrema derecha, aunque el tiempo y los horrores de la Segunda Guerra Mundial permitieron que este discurso tan agresivo se calmara y pasáramos de los actos a las opiniones pro o en contra de la homosexualidad.

Con la llegada de la Transición democrática a España, las libertades individuales comienzan a extenderse por todos los sectores de la sociedad, si bien nos quedan aún rastros de un pensamiento caduco opuesto a la frescura que por entonces se empezaba a respirar. Estas características encuentran explicación en la violencia contra la comunidad gay propagada desde la ultraderecha y en la negativa de la izquierda a reconocer un colectivo que ciertamente le repugnaba. Las declaraciones del ex alcalde socialista de Madrid don Enrique Tierno Galván acerca de la homosexualidad reflejan lo que la izquierda opinaba en esos momentos, pero, al igual que en todo, siempre pueden existir excepciones dignas de mención.

En una entrevista al difunto político y catedrático, que puede leerse en la Red, Tierno deja clara cuál es su postura respecto a las tendencias gay: "No creo que se les deba castigar. Pero no soy partidario de conceder libertad ni de hacer propaganda del homosexualismo. Hay que poner límites a este tipo de desviaciones" (Interviú, enero, 1977). 

La opinión del ex alcalde madrileño cundió en gran parte de sus contemporáneos, quienes le tenían por un hombre académico, liberal y tolerante en todos los aspectos, y hora veían como el mito en torno a su figura se desmoronaba. Y es que, ante todo, parece que el discurso de Tierno nos devolviera a la dureza represiva del franquismo, con lo que estas declaraciones cayeron rápidamente en el olvido, porque, por una parte, la izquierda, viéndose al borde del acantilado, no se sentía cómoda con estas palabras y, por otra, la derecha quiso aprovecharse de las circunstancias para expresar sus desacuerdos y meter cizaña en relación con este tema tabú.

Al fin y al cabo, que una sociedad se enorgullezca de tantos avances científico-técnicos, a la vez que oculta su cara más hipócrita en lo que toca a valores morales, como en el caso de ver con buenos ojos la homosexualidad, no es nada que desconozcamos. Sólo el tiempo borrará los prejuicios que en pleno siglo XXI siguen cegando a las personas. De momento, conviene que la verdad, siempre y cuando se use como una herramienta más para enterrar la ignorancia, llegue a todos con imparcialidad, es decir, limpia y sin tapujos. Achacar, por lo tanto, actitudes iguales a dos posiciones enfrentadas (como aquí se ha pretendido hacer) no debe pasar por un trabajo fruto del resentimiento personal, sino por un modelo que nos sirva para construir una vida más justa, más tranquila y más adecuada a nuestras necesidades.

Clasificación: 3.3 (25 votos)
Está prohibido copiar este artículo. Artículo.org no permite la sindicación de sus artículos.
Acerca del autor

Abraham Ferreira Khalil

¿Tiene comentarios o preguntas para el autor?

Lo sentimos, pero no podemos procesar su petición en este momento. Por favor pruebe mas tarde. Si el problema persiste, puede contactar con nosotros pinchando sobre el enlace aquí.